Un ejemplo arquetípico de esta evolución lo encontramos en el ceutí Regimiento de Artillería Mixto Nº 30, RAMIX 30, una unidad que fundado en 1912 hunde sus raíces en las primeras unidades de artillería que han defendido la ciudad de Ceuta.

Y desde su fundación podemos encontrar en él la evolución de la artillería española contemporánea desde estar dotado a principios de siglo con piezas Schneider de origen francés, Krupp de procedencia alemana en la época de la Guerra del Riff y Guerra Civil, copias españolas de piezas alemanas en la posguerra cuando había que confiar, mal que bien, en la autarquía o material americano llegado a España con la ayuda americana en los años 60 a en la actualidad disponer del modernísimo Sistema Integrado de Artillería de Campaña, SIAC, con sus punteros obuses autoimpulsados SIAC SB 155/52 que totalmente automatizados y apoyados por el sistema TALOS de mando y control ponen a la artillería española al nivel de ejércitos aliados más poderosos.

Haciendo un somero repaso al material del RACA 30 podemos entender la modernización que en conjunto ha beneficiado a la artillería española en los últimos años.

Dicho en palabras: "Hemos pasado de tener tubos que disparaban balas a sistemas y piezas automáticas que hacen solas todo el trabajo".

Evolución del método

Como todos los sistemas de armas la artillería evoluciona pero siempre sigue el mismo principio una pieza manejada por unos servidores es apuntada y disparada hacia donde indica un oficial, desde los cañones de madera medievales a los de bronce y a las piezas automáticas de hoy día ese concepto no ha variado en su esencia lo que si cambia es la potencia y capacidad de las armas, que con el correr del tiempo han permitido disparar fuera del alcance visual de los artilleros que manejan la pieza, y el método para hacer ese sistema más eficiente.

Así sin que retrocedamos a los tiempos de Napoleón solo a finales del siglo pasado encontrábamos que una acción de fuego típica implicaba que un observador que moviéndose con las tropas en el frente portando telemetros, mapas, brújula y un goniómetro con trípode detectara un objetivo, asentara sus sistemas de medición bajo fuego enemigo, calculara la posición del objetivo y transmitiera por radio a su centro de mando la posición de este, desde este se calcularan las trayectorias al objetivo las mas de las veces mentalmente o tirando de calculadora, estos comunicasen a las piezas las coordenadas y los sufridos artilleros manejaran a toda prisa las manivelas para orientar el arma al blanco, a pulso cargaran los proyectiles en el obús y se hiciera fuego. A posteriori el observador avanzado comprobaría el resultado del bombardeo y enviaría las correcciones con lo que el proceso se repetiría hasta conseguir la precisión prevista.

En todo el mundo este ha sido el sistema de empleo de la artillería más obvio y el más usado, y de hecho se sigue utilizando para no perder practica ni capacidad de trabajo, pero lo que permite la combinación SIAC / TALOS, y por eso pone el nivel artillero español a la altura de naciones con sistemas equivalentes, es automatizar todo el proceso.

Acción de fuego

Aunque hasta hoy en las misiones internacionales las tropas españolas no han desplegado artillería, salvo morteros, y el sistema solo se aplica en los campos de maniobras es fácil abstraerse de un ejercicio a pensar que se despliega en un país en conflicto, pongamos Afganistán, e imaginarnos un convoy que sufre una emboscada.

El observador de artillería que orgánicamente está asignado al convoy no tendría que desplegar ninguna clase de equipo, goniómetro o sistema para calcular la posición enemiga y después ponerse a calcular datos comprobando mapas y coordenadas. Sino que le basta con apuntar al objetivo con su designador láser guiado con GPS, accionar el obturador y todos los datos del objetivo, posición, distancia, altura y coordenadas van por cable a un calculador de tiro, del mismo tamaño y forma que una calculadora de bolsillo, el cual automáticamente certifica todas las coordenadas del blanco, el observador puede incluir en ese calculo otros datos útiles como humedad, velocidad del viento, temperatura del aire, etc. Con todo el algoritmo terminado, este se transmite por radio, sistema PR4G en servicio en las FAS, pero no por voz humana sino por una señal que contiene en un paquete de bites toda la información con lo que la detección del mismo por el adversario es prácticamente imposible pues aparte de las medidas de seguridad del sistema PR4G la transmisión es indescifrable y solo esta en el aire unos nanosegundos.

El Centro de Dirección de Tiro recibe de este modo todos los datos en tiempo real.

Organización del tiro

Es en este centro de dirección, habitualmente el puesto de mando del oficial, ya sea un batallón, brigada, etc, que manda toda la artillería de la operación donde se deciden que peticiones de artillería son las más urgentes y cuales hay que priorizar. "La munición es un recurso escaso y no se puede emplear a la ligera, llegan muchas peticiones y el fuego se usa donde la situación es más urgente y necesaria". Decidido el tiro concreto con las coordenadas y otros datos como tipo de munición, cargas propelentes, etc. Todo el paquete de datos es retransmitido por señal radio a los distintos Centros de Dirección de Fuego, FDC, de los que dependen directamente las piezas que agrupadas en baterías están dispersas por el campo. Todo este sistema de control se denomina TALOS.

Disparando el SIAC

Todavía no se ha perfeccionado el sistema, esta en proceso, que comunique al FDC con la pieza directamente de modo que por teléfono de campaña se informa de los datos al jefe de cada obús el cual los introduce en el ordenador que lleva incorporado cada SIAC y el obús se encarga de dirigirse y apuntarse solo con todas las correcciones automáticamente verificadas, los artilleros cargan el arma apoyándose en una tolva automática y se da orden de disparo, con una cadencia de un disparo cada 10 segundos en un minuto una lluvia de proyectiles cae sobre el blanco designado y lo deshace.

El SIAC es un sistema autoimpulsado de modo que conducido por su propio artillero/conductor puede abandonar su posición y moverse a otra en solo 3 minutos y repetir la operación.

Esta combinación de alta tecnología ha puesto a la artillería española al día en el mundo.