Ya hemos pasado por los capítulos de la historia donde el erotismo se manifestaba en el arte como la exaltación máxima del cuerpo humano, expresándose de forma sensible como representación del alma. Desde las impresionantes esculturas griegas hasta la pintura de Botero y sus personajes voluptuosos. Antes de que el hombre supiera escribir, esculpía del barro pequeños figurines con formas femeninas que representaban la fertilidad, y que a la fecha han sido reemplazados con las tendencias crecientes del Manga, el Hentai, la pornografía amateur y casos similares.

Hoy es difícil distinguir las diferencias entre un desnudo artístico y una fotografía pornográfica. Además, la comercialización de revistas como Playboy, Hustler, H, entre otras tantas, hace más difícil la controversia. ¿Quién establece los cánones para decir que la fotografía de una mujer semidesnuda es o no artística? ¿Es una cuestión que depende de las formas en que se tienen relaciones sexuales? ¿Tiene en absoluto alguna importancia hacer el esfuerzo de distinguir entre ambas?

¿Construcción cultural o parafilias?

Por su parte, los psiquiatras y psicoanalistas hablan de algo llamado parafilia, que se puede definir como todo estado donde la excitación y gratificación sexual de la persona dependen exclusivamente de una fantasía recurrente. Actualmente se han tipificado 138 parafilias, como la acrotomofilia o la coprofilia, entre otras.

La explotación comercial de materiales gráficos con este tipo de contenidos podría ser considerada como pornografía tomando en cuenta que no son prácticas sexuales socialmente aceptadas, y puede ser también considerada como arte por aquellos a quienes satisfacen y excitan dichas situaciones.

Para Sigmund Freud, el amor sexual es un instrumento que le da al ser humano herramientas para vivir experiencias de placer que le ayuden a alcanzar la felicidad. En ese sentido, tanto el arte como la pornografía proveen a quienes los disfrutan de momentos placenteros para satisfacer sus impulsos y deseos.

¿En dónde radicará la diferencia?

Tal vez podríamos distanciar al arte erótico de la pornografía estableciendo una lista de categorías arbitrarias en las que cabe cada una. Para Georges Bataille el terreno del erotismo se sucedía en el terreno de lo prohibido, en la transgresión de todo reglamento. En las páginas de su obra titulada El Erotismo, encontramos estas líneas: "[...] la esencia del erotismo se da en la asociación inextricable del placer sexual con lo prohibido. Nunca, humanamente, aparece la prohibición sin una revelación del placer, ni nunca surge un placer sin el sentimiento de lo prohibido".

Para él, el acto sexual poco tiene que ver con lo erótico salvo en los casos donde se presenta como un acto cometido a modo de fechoría, y donde el frenesí sexual tiene el carácter propio de la orgía, como un exceso peligroso que amenaza cualquier posibilidad de vida. En cualquier otra circunstancia, una relación sexual es solamente el vehículo para la satisfacción de una necesidad biológica.

Se podría pensar que en la fotografía artística el autor intentará estimular los sentidos más sublimes del alma, recurriendo a metáforas para darle sentido a la forma, y que la foto pornográfica simplemente explicitará imágenes de sexo. Si tomamos en cuenta las palabras de Bataille, al final, ambas habrán cumplido con la tarea de despertar en quien las mira la sensación de llevar a cabo una acción indebida, y en esa práctica radica lo erótico.