La arquitectura emerge en todo su esplendor en diseños como el de las Bodegas Protos. Todo un ejemplo de optimización de espacios y control riguroso de las condiciones climatológicas, conjugado con el trazo vanguardista de Richard Rogers a través de su estudio Roger Stirk Harbour + Partners (RSHP).

Unas instalaciones a la altura de los mejores vinos tintos

La bodega, con solera reconocida gracias a sus exquisitos vinos tintos, no ha escatimado esfuerzos a la hora de construir sus nuevas instalaciones.

Tres años de construcción y un presupuesto final de 36 millones de euros se han necesitado para un proyecto que reinterpreta el diseño tradicional de las bodegas, respetando los valores y el fundamento histórico, optimizando los mecanismos de trabajo y control higrotérmico. En este sentido, las distinciones y reconocimientos han sido numerosos, estando entre los más importantes finalista a los premios de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea o RIBA Stirling Prize 2009.

Control higrotérmico, requisito indispensable para las Bodegas Protos

Con unas impresionantes vistas al Castillo de Peñafiel, el condicionante más relevante a satisfacer por parte del diseño es el diferente control higrotérmico para cada uno de los procesos necesarios para la transformación de la uva en un vino excelso.

El espacio donde se realiza la preparación y fermentado de la uva requiere una temperatura de entre 18 y 24 grados con unas condiciones normales de humedad relativa. Para la maduración, la temperatura se debe mantener constante entre 14 y 16 grados, y las condiciones de humedad varían en función de la zona de barricas, donde es necesaria elevada humedad, o del almacén de botellas, donde la humedad es relativamente baja.

Innovación ambiental

Se han aunado diseño y materiales para satisfacer estos requisitos. La bodega consta de tres plantas, una de ellas soterrada, en la que se ubica el almacén de barricas y botellas. La estructura está ejecutada a base de piezas de hormigón prefabricado, satisfaciendo los requisitos de carga de depósitos y vehículos circulantes por el interior de la instalación y proporcionando unas interesantes condiciones ambientales y de circulación de aire gracias a la elevada inercia de este material.

La cubierta está solucionada a base de arcos curvos y estructura de madera laminada en aras de formar cinco grandes bóvedas acabadas a base de piezas cerámicas características de las fachadas ventiladas.

Esta innovación aumenta la circulación del aire en la cubierta, disipando drásticamente la entrada de calor exterior y distribuye y facilita la salida del exceso existente en el interior. El ahorro energético estimado gracias a este diseño, está en torno a un 10-12% del consumo inicial.

Las medidas de eficiencia y control energético

Hay que tener muy en cuenta el clima existente en la zona, con elevadas temperaturas en la época estival y cuantioso frío y la aparición de peligrosas heladas en otoño y, sobre todo, en invierno. Por ello, uno de los sistemas previstos para el control de las temperaturas es la disposición de un circuito de agua a baja temperatura con objeto de controlar el gradiente global de las instalaciones.

Son numerosas las medidas de eficiencia energética y, en este sentido, se sitúa el sistema de reutilización del agua, segmentando dos circuitos de uso.

  • El primero para el uso del propio proceso del vino
  • El segundo para las otras áreas de trabajo de la bodega
El control de iluminación también recibe un trato diferenciador con sensores de movimiento en las zonas administrativa, predominio de luces de bajo consumo y utilización en casos concretos de luces con mayor intensidad.

El acristalamiento de las fachadas de cada una de las bóvedas, formadas para favorecer la entrada de luz solar a las zonas de proceso, fermentación y embotellamiento de los caldos, es otra de las singulares características arquitectónicas de la bodega. Se ha tratado de diferente manera las zonas de mayor radiación solar con la instalación de un vidrio de alto rendimiento y baja emisividad térmica.

La vendimia, prueba de lujo para las nuevas instalaciones

Con las esplendorosas vistas al Castillo de Peñafiel, el diseño de las Bodegas Protos realiza un pequeño guiño al entorno al utilizar, para la composición de los muros circundantes, bloques de piedra caliza provenientes de la misma cantera en la que se extrajo los sillares sobre los que se levanta el propio castillo. Los aleros dispuestos en cubierta, permiten mejorar las condiciones frente al soleamiento, además de ser un excelente lugar para realizar la degustación y cata de vinos en el exterior bajo tal deslumbrante escenario.

El comienzo de la vendimia, justo días antes de la finalización de las obras en septiembre de 2008, ha supuesto el mejor banco de pruebas para esta instalación. La armonía prevalece sobre el enclave dispuesto y un diseño que aúna la solera de Bodegas Protos con la funcionalidad necesaria en estos nuevos tiempos. Una integración sublime, distinguida y que con seguridad, proporcionará grandes alegrías tanto a sus propietarios como a las personas que puedan degustar sus fabulosos vinos.