
- GRASS WITH DEW DROPS - Alexandru Razvan Cofaru
La arquitectura bioclimática no es algo nuevo. Es más, es un concepto que está arraigado en la historia de la humanidad desde hace largo tiempo. Es sólo en los últimos años, debido a las tendencias “verdes” de ahorro energético y conciencia social cuando se ha acuñado dicho concepto.
A pesar de que se vende como algo moderno, que sólo los edificios más vanguardistas lo incorporan, la realidad es que construcciones tan antiguas y humildes como los invernaderos o las viviendas de barro y paja ya incorporaban tecnología bioclimática.
Pero, ¿qué es arquitectura bioclimática?
La arquitectura bioclimática consiste en aprovechar diseños constructivos así como propiedades de los materiales para conseguir efectos positivos en el entorno de las viviendas y edificios, tales como ahorro energético, salubridad de las estancias, confort térmico, etc.
Este tipo de arquitectura defiende aprovechar las propiedades de ciertos materiales, así como tener en cuenta la situación de la construcción para aprovechar al máximo todos los factores geológicos y ambientales para alcanzar entornos sostenibles y armonía con el medioambiente.
Es, por tanto, un conjunto de técnicas y conocimientos que, puestos en común, y adaptados a cada situación concreta, permiten obtener edificios y hábitats más respetuosos con el medio ambiente, más saludables para las personas que los ocupan y muy eficientes en cuanto al uso de energías disponibles se refiere.
Arquitectura bioclimática pasiva
Dentro del conjunto de la arquitectura bioclimática, se puede distinguir entre activa y pasiva.
La arquitectura bioclimática pasiva se basa en las propiedades de los materiales que se usan en la construcción así como en diseñar de forma adecuada la vivienda o edificio de forma que se aprovechan cualidades térmicas y de ventilación inherentes a la naturaleza.
Así, por ejemplo, construir un invernadero de cristal en la pared sur de una vivienda (en el hemisferio norte, puesto que en el hemisferio sur habría que construir dicho invernadero en la fachada norte) ayuda a regular el flujo térmico y de ventilación. Otras técnicas son más simples, como pintar de color negro ciertas fachadas para absorber radiación solar. Si esta última técnica se asocia con una construcción de un muro Trombe, se pueden conseguir resultados de confort y ahorro térmico asombrosos.
De igual manera se pueden aprovechar las ventajas proporcionadas por ciertos materiales, como puede ser la paja. Dicho material es un aislante estupendo, y actualmente se está popularizando su utilización para la construcción de viviendas (combinadas con madera y adobe), obteniéndose viviendas muy bien aisladas térmicamente hablando, y de costes reducidos.
Otras técnicas consisten en establecer jardines en los tejados de los edificios y viviendas, regulando de forma natural las fluctuaciones térmicas y pérdidas de calor que ocurren a través de dichas zonas.
Arquitectura bioclimática activa
La parte activa se basa en tres pilares:
Sistemas de generación eléctrica, como es la energía solar fotovoltaica o los aerogeneradores. Este tipo de sistemas permiten generar energía eléctrica y almacenarla en baterías para su uso futuro. Se pueden aprovechar grandes superficies, como son los tejados, para su instalación.
Sistemas de aprovechamiento térmico, como es la energía solar térmica y la energía geotérmica. Estos sistemas permiten calentar agua (o un fluido mezcla agua y anticongelante) gracias a energías “gratuitas” como son el Sol (solar) o la energía acumulada en la corteza terrestre (geotérmica).
Sistemas de control, como es la domótica y gestión inteligente de edificios. Estos sistemas permiten una gestión adecuada de todos los sistemas anteriores, obteniendo así un rendimiento mayor de los mismos, a la par que aumenta el confort. De esta manera, un sistema de control de estas características se puede encargar de regular la temperatura de forma eficiente utilizando un control continuo PI (proporcional integral), así como abrir y cerrar las ventanas para facilitar la circulación del aire y controlar la humedad.
Ahorro energético y armonía con la naturaleza
Combinando la parte pasiva con la parte activa, se pueden conseguir ambientes muy agradables, ahorrando energía a la par que se reduce el impacto de la construcción en la naturaleza.
Debido a la construcción insostenible y disparatada ocurrida durante la última década en países como España, este concepto ha sido relegado al olvido, puesto que a priori puede parecer que incrementa el coste. Pero lo cierto es que una política de construcción sostenible adecuada mejora la eficiencia energética, lo que repercute positivamente tanto económica como ecológicamente.
