Armin Meiwes responde a un perfil de asesino bastante común en la patología psicopática. Hijo único y de carácter retraído, su madre, divorciada varias veces, ejerció sobre él desde el principio una fuerte disciplina. A esto habría que unirle las matanzas de animales que presenció desde niño y que podrían haber influido en el despertar de sus instintos más salvajes.

Tras pasar por el ejército, Meiwes consigue un empleo como técnico informático donde destacará por su extrema eficiencia. En 1999 fallece su madre, con lo se quedará completamente solo en el mundo, recluido en su mansión dieciochesca de las afueras de Rotemburgo.

Desde entonces, Meiwes comienza a utilizar Internet para satisfacer sus criminales intenciones reprimidas. Su computadora le servirá para hacer acopio de fotos de crímenes y accidentes y para relacionarse en foros de canibalismo como "Gourmet" o "Caníbal-Café". Comienza así a gestarse el horror que le hará tristemente célebre.

Crimen pactado

El espantoso crimen ritual cometido una noche de diciembre de 2002 resulta aún más espeluznante por el hecho de que fue un asesinato pactado entre el asesino y su víctima. Desde hacía ya tiempo, Meiwes venía buscando una persona que consintiera en ser asesinada y devorada posteriormente.

En ese sentido, realizó varios intentos que no habían fructificado puesto que los candidatos renunciaron en el último momento. Hasta que finalmente apareció Bernd Jürgen, un ingeniero bisexual de Berlín aficionado a las torturas sadomasoquistas, que contestó a uno de sus anuncios en el chat. Tras varias horas de conversación, Jürgen pidió a Meiwes que le cortara el pene para que los dos pudieran ingerirlo antes de su asesinato.

Festín macabro

El resto de la historia es un ejemplo de frialdad y crueldad extremas. Despues de que Jürgen se drogue con pastillas y alcohol, Meiwes le amputa su órgano genital, que posteriormente los dos cocinarán y comerán. Tras eso, la víctima pierde el conocimiento y es entonces cuando su asesino procede a descuartizarlo, guardando sus trozos en un refrigerador. Meiwes se alimentará durante casi un año de los restos del cuerpo antes de ser descubierto por la policía, excepto del cráneo y los huesos, que enterrará en el jardín.

Como remate y espeluznante coda, el "caníbal" grabará toda la terrible sesión con una cámara de vídeo en tres cintas de casi cuatro horas de duración. Una película atroz de la que se comenta podrían circular copias clandestinas a modo de codiciada snuff movie.

Compleja sentencia

Sin embargo, Meiwes no se detuvo ahí, sino que siguió buscando nuevas víctimas por internet. Ello le valió ser detenido finalmente una año después por la policía, cuando un estudiante de Innsbruck denunció sus macabros manejos en los foros.

El consiguiente proceso de dos meses en la audiencia de Kassel revistió una gran complejidad debido a las extraordinarias circunstancias que rodearon al crimen. El fiscal solicitó cadena perpetua por asesinato con móvil sexual pero al haber consentimiento por parte de la víctima la defensa declaró que había sido un "homicidio a petición". Se sentaba así un curioso precedente en la historia criminal. Finalmente Meiwes fue condenado a cadena perpetua.

La "Europa negra"

El caso del "caníbal de Rotemburgo", como no podía ser de otra forma, produjo un enorme impacto en la conciencia alemana y mundial, contando con un exhaustivo seguimiento mediático. El grupo de metal alemán Rammstein se inspiró en el suceso para componer su polémico tema "Mein Teil" (Mi trozo). paralelamente, la película Rothenburg, que recrea el macabro acontecimiento, fue prohibida en Alemania en un primer momento.

Es este uno de esos actos insólitos que suceden dentro de las sociedades desarrolladas, terribles hechos como los del "monstruo austriaco" Josef Fritzl o el "destripador de Rostov" Andrei Chikatilo, que revelan la existencia de una escondida "Europa negra".