
- General Sherman (Sequoiadendron giganteum) - Alan Cordova
Desde que surgieron sobre la tierra, hace unos 380 millones de años, los árboles han evolucionado, se han diversificado, han conquistado una amplia diversidad de ambientes a lo largo del planeta y han dado lugar a millones de especies. Algunas de estas especies destacan sobre las demás por su tamaño, su altura o su longevidad. Y, dentro de estas especies, hay ejemplares que se distinguen con nombre propio sobre sus congéneres por ostentar récords mundiales que los hacen únicos y tremendamente valiosos.
Los primeros árboles
Los primeros árboles de los que se tienen constancia vivieron hace unos 380 millones de años, en pleno periodo Devónico, poco antes de que los primeros vertebrados iniciaran la colonización de las tierras emergidas. Con su aspecto algo similar al de las modernas palmeras, estos árboles, clasificados dentro del género Wattieza, poblaban zonas de lo que hoy es Sur y Norteamérica y, mediante la absorción de dióxido de carbono y la liberación de oxígeno, contribuyeron a crear una atmósfera apta para la vida en tierra firme de otros seres vivos.
Los árboles actuales son descendientes de estos árboles primigenios. A lo largo de estos millones de años, los árboles han evolucionado, se han adaptado a casi todos los climas y ambientes y han producido una enorme variedad de especies.
Árboles que marcan récords: los más grandes, altos, gruesos y frondosos
Algunas especies de árboles destacan por sus características singulares tales como alcanzar longevidades muy altas, desarrollar troncos tremendamente gruesos o formar grandes y frondosas copas. Y, dentro de estas especies singulares, algunos especímenes en concreto han llegado a batir récords, ganándose un nombre propio en el mundo de los árboles.
El árbol más alto del mundo
La secuoya (Sequoia sempervirens) es considerada no sólo el árbol más grande de cuantos existen, sino también como el ser vivo más grande del mundo. Típica de los bosques montañosos húmedos del sur de Oregón y California, en Estados Unidos, este árbol gigante puede alcanzar los 110-120 metros de altura y los 7-11 metros de diámetro en su base.
En la actualidad, el árbol vivo más alto del mundo responde al nombre de “Hyperion”, y se trata de una secuoya que se eleva hasta los 125 metros y que vive en el Parque Nacional de Redwood, en el norte de California, donde fue descubierta por Chris Atkins y Michael Taylor en 2006.
Las secuoyas tienen unos duros competidores en cuanto a récords de altura en los eucaliptos de pantano (Eucaliptus regnans) nativos de Australia. Un ejemplar de esta especie, conocido como "Árbol Ferguson", murió después de un incendio en 1872. Medido a cinta arrojó una altura de 133 metros, aunque hay quien dice que el árbol alcanzaba los 150 metros. En la actualidad, el ejemplar vivo más alto de esta especie llega a los 97 metros.
El General Sherman: el árbol con mayor biomasa del mundo
Pero, si en lugar de altura hablamos de volumen, entonces el récord lo posee otra conífera, la secuoya gigante (Sequoiadendron giganteum) y, en concreto, una conocida con el nombre de “General Sherman”, dentro del Sequoia National Park, también en California. Con sus 83,8 metros, dista mucho de ser el árbol más alto, pero su enorme tronco, de 11,1 metros en la base, y su densa copa hacen de él el ser vivo con mayor cantidad de biomasa de la Tierra.
El árbol más grueso del mundo
Y, continuando con el tamaño, el récord de árbol más grueso del mundo lo ostenta el ahuehuete o ciprés de México (Taxodium mucronatum), una conífera de tronco impresionante y árbol nacional mexicano. En concreto, el ahuehuete situado en el atrio de la iglesia de Santa María del Tule, en Oaxaca, México, conocido popularmente como "El Árbol del Tule", con sus más de 41 metros de altura, su tronco de 14,05 metros de diámetro y un perímetro que alcanza nada menos que los 46 metros, tiene el récord absoluto en esta categoría.
El árbol más viejo del mundo
Existen varias especies de árboles consideradas muy longevas, con abundantes ejemplares milenarios. Las secuoyas son una de ellas. Hasta hace pocos años, el árbol más viejo del mundo era un pino de Bristlecone (Pinus longaeva) conocido con el apropiado nombre de “Matusalén” y que habita en las Montañas Blancas (White Mountains) de California. Su edad se estima en unos 4.789 años, y se sabe que no es el más viejo de su especie, ya que en los años 60 del siglo XX, un congénere suyo falleció a consecuencia de los daños provocados durante un estudio sobre su edad, que finalmente fue estimada en más de 4.844 años.
Pero todas estas cifras han quedado superadas con creces tras el reciente descubrimiento en la provincia sueca de Dalarna de una pícea de 9.550 años. Perteneciente a la especie de árboles tradicionalmente usados como árboles de Navidad (Picea abies), esta planta es, sin duda, el ser vivo más longevo del planeta y ostenta todo un récord difícil de superar.
La parte visible del árbol apenas alcanza los cuatro metros de altura y tiene unos 600 años de edad. Pero sus raíces han estado creciendo durante 9.550 años, produciendo troncos nuevos según los viejos iban muriendo.
El árbol que más sombra da
En el recorrido por los récords arbóreos no podía faltar el baniano o higuera de Bengala (Ficus benghalensis), el árbol que mayor desarrollo horizontal alcanza. En 1989, un árbol de esta especie entró con nombre propio en el Libro Guiness de los Récords: se trata del ejemplar conocido como “Thimmamma Marrimanu”, localizado a 25 kilómetros de la ciudad india de Kadiri. Es un gigantesco árbol que ocupa una extensión de 21.000 metros cuadrados. Soportar un copa tan enorme no es cosa fácil, y este ficus lo consigue gracias a las más de 1.100 raíces columnares que sujetan sus ramas, permitiéndoles crecer y alejarse del tronco principal.
Considerado como árbol sagrado por los budistas e hindúes, bajo la gran copa del baniano se instalan mercadillos, se construyen templos y se desarrolla una gran vida social, al amparo de la enorme sombra que proyecta.
