En 1910, luego de 25 años de gobierno de Porfirio Díaz, el pueblo mexicano necesitaba un cambio. Francisco Ignacio Madero desafió al dictador y ganó popularidad como defensor de la democracia, aunque no todos lo querían para presidente.

La represión del Gobierno de Díaz llevó a Madero a la cárcel y después de las elecciones primarias del 29 de junio, los presos políticos fueron trasladados a San Luis Potosí. En las elecciones secundarias del 8 de julio se confirmó el triunfo de los reeleccionistas.

Madero apeló a la nulidad por fraude, redactando un detallado informe que fue ignorado por Porfirio Díaz quien declaró que las elecciones se habían desarrollado con “regularidad”. La opulencia de los festejos del Centenario de la Independencia ocultaban los episodios turbios del gobierno. El 4 de octubre, Díaz fue proclamado presidente reelecto.

Ante los rumores de un nuevo arresto, Francisco I. Madero comenzó a planear la fuga de San Luis rumbo a Estados Unidos. Madero reconoció que los medios pacíficos se habían agotado y no habían servido para nada. La única alternativa era planear la Revolución.

Como presidente de la Junta Revolucionaria, Madero publicó el Plan de San Luis que contó con la colaboración de sus hermanos Julio, Raúl y Alonso; Aquiles Serdán, Juan Sánchez Azcona, Roque Estrada, Rafael Cepeda, Federico González Garza y Enrique Bordes Mangel.

En dicho documento Madero prometía convocar elecciones y se propuso como presidente provisional hasta que el pueblo eligiera su gobierno de acuerdo a la ley y bajo el principio de “no reelección”. Y justificaba el movimiento armado como algo inevitable ante incontables abusos del gobierno de Porfirio Díaz. La fecha establecida para el inicio de la lucha armada fue el 20 de noviembre de 1910.

La Revolución en Puebla

El gobierno descubrió el plan el 17 de noviembre y persiguió a los revoltosos. Aquiles Serdán era el hombre designado por Madero para llevar a cabo la Revolución en el estado de Puebla. La casa de Aquiles estaba vigilada día y noche y ante la tensión generalizada por la inminente rebelión, un grupo armado al mando del General Miguel Cabrera irrumpió en la casa de la familia Serdán que funcionaba como arsenal y donde se refugiaban los revolucionarios.

El propio Aquiles, su hermana Carmen, su hermano Máximo y otros compañeros resistieron el ataque, desde la terraza y los balcones, de más de 400 elementos del ejército federal y la policía estatal. En la actualidad se pueden ver las marcas de aquella balacera en la fachada de la casa-museo ubicada en la ex calle de Santa Clara (hoy Calle 6 Oriente 206) en el Centro Histórico de la capital poblana.

Cuando cesó la resistencia, Carmen, su mamá y la esposa de Aquiles fueron apresadas. Aquiles permaneció escondido en un sótano pero con el correr de las horas y la falta de aire no pudo contener la tos que lo delató. A pesar de haber salido con las manos en alto fue rematado por un tiro en la mejilla y otro en el cuello. El hecho conmocionó a la ciudad.

Mientras tanto, en el norte del país, Madero llegó a Piedras Negras, Coahuila, donde iban a esperarlo un pequeño ejército, armas y municiones que, aunque pagados con antelación, nunca llegaron. Madero regresó a Estados Unidos cargando el fracaso de la revolución que había planeado.

Aquiles Serdán Alatriste

Nació en 1876 en la capital del estado de Puebla. Estudió en el Colegio Franco-Anglo-Mexicano, pero tras la muerte de su padre y ante su precaria situación económica debió abandonar sus estudios y se dedicó a vender calzado en los estados de Puebla y Tlaxcala.

En 1909 se afilió al Partido Antirreeleccionista, después de las declaraciones de Porfirio Díaz aceptando la creación de partidos políticos de oposición y trabajó fervientemente en favor de Francisco I. Madero. Fundó un periódico y el club antirreeleccionista Luz y Progreso.

En 1910, después de las elecciones, viajó a Estados Unidos donde colaboró con Madero en la redacción del Plan de San Luis y fue designado para organizar la rebelión en el estado de Puebla, tarea que le costó la vida.

Su muerte indignó a la sociedad poblana que exigió explicaciones inútilmente al sordo gobierno de Díaz y fue otro motivo que justificó la Revolución.

La casa de la familia Serdán funciona actualmente como Museo de la Revolución Mexicana y en su acervo atesora estandartes usados por los batallones de Puebla, armas, fotografías, objetos personales y el gran espejo de la sala agujereado por las balas de aquel 18 de noviembre de 1910.

Aquiles Serdán fue nombrado Benemérito de la Patria y su nombre está grabado con letras de oro en la Cámara de Diputados. Serdán fue uno de los primeros hombres que ofrendaron su vida por la causa de la Revolución Mexicana.