El siglo XX introdujo varios paradigmas económicos resultantes del devenir y el contraste entre marxismo, socialismo y capitalismo, con sus variantes y sus consecuencias.

Sin embargo, desde un punto de vista existencialista, algunas voces distintas se levantaron en pos de una economía nueva: la humanista. En este sentido, se refleja esta visión, en un momento en el que las teorías clásicas parecen no dar respuestas a la crisis económica global.

Historicidad y realismo en economía

Las leyes económicas, sean las clásicas, neoliberales, socialistas o marxistas, no pueden ser nunca reconocidas como leyes absolutas, atento a que el pensamiento científico generalizado percibe como relativa cualquiera de esas leyes. Por lo tanto, la ley de la lucha de clases y la ley de la oferta y la demanda, por nombrar dos leyes paradigmáticas, se fundan en la persona como ser que busca el lucro. Es decir, que este ser se lo toma como invariable en este afán; si se lo tomara como variable, como que no buscara permanentemente ganar, entonces podría pensarse en que esas leyes económicas podrían no resultar siempre como deberían.

Del mismo mode se plantea un concepto realista en el que las teorías clásicas y las fórmulas esquemáticas poco tuvieron que ver con los fracasos de esos sistemas económicos.

Una política económica humanista desde la ciencia

Una economía con valores es humanista, tomada como una economía científica e impulsada por la visión de la política. Desde este punto de vista se proponen como principios la primacía de la moral por sobre el lucro, el consumo por sobre la producción y el trabajo prime sobre el capital.

Los planos que considera son, no solamente el económico financiero, sino que también involucra lo institucional, el inconciente colectivo, lo espiritual, lo psicológico y lo cultural. Sin dejar de tener en cuenta la realidad empírícia que la impulsa, la economía humanista adopta una actitud pragmática, que supera la mera ciencia y adquiere un claro tinte técnico.

Lo científico de una teoría económica deja de tener certeza cuando se vislumbra la intencionalidad de sus postulados. En este sentido, una investigación permanente de los parámetros de producción y distribución de la riqueza permitiría una visión amplia de las causas de las reducciones de productividad y el aumento del desempleo.

El cambio global del humanismo económico

Desde este enfoque, propuesto por sectores cristianos, el cambio empezaría desde una concepción cultural primigenia, desde la escuela. Esto debería pensarse como de aplicación global, tal como lo conciben los propios sistemas económicos clásicos.

En este sentido se piensa a la economía humanista como una concepción revolucionaria, en tanto la técnica que se aplique no sea utópica. Una política económica que encuentre las herramientas para transformar lo social, debe incluir la acción del político, como protagonista del accionar y manejo de las variables cuyo objetivo sea el bien común.

Fuente: Estudios de economía de Carlos V. Araujo.