Estamos acostumbrados a asociar el aprendizaje con una institución, un curso, una clase. Es decir, con una voz autorizada que instruye. Esta modalidad se vincula con el aprendizaje formal, conocido como el modo tradicional de educación.

Sin embargo, muchas de las tareas que realizamos habitualmente no nos las han enseñado en esos lugares, sino que las aprendemos informalmente. Por ejemplo: consultando a un amigo, a un familiar o simplemente observando. Cuando escuchamos un programa de radio, miramos la televisión, leemos una revista o navegamos por Internet, tomamos conocimiento de contenidos que nos pueden ser útiles en la vida diaria.

Aprender navegando

En esa dirección, la web 2.0 amplía las vías de aprendizaje informal a través de múltiples canales; por ejemplo, si una persona está buscando información precisa sobre cómo eliminar un virus de su computadora, probablemente comience por buscarlo en Google, que le brindará diferentes opciones para elegir la mejor forma de llevar a cabo su tarea, entre las que se pueden mencionar foros de usuarios, redes sociales, definiciones en Wikipedia, instructivos virtuales y videos tutoriales.

Asimismo, una vez que esta persona haya podido solucionar el inconveniente, puede subir su experiencia a la red, con el fin de que otros puedan consultarla, generándose una cadena de contenidos prácticamente infinita y en constante evolución.

El fenómeno Wikipedia

Una enciclopedia creada por personas comunes parecía imposible teniendo en cuenta que generalmente asociamos enciclopedia con las grandes academias ilustradas. Sin embargo Wikipedia, un perfecto ejemplo del aprendizaje informal, lo hizo posible, y con mucho éxito. Bajo la bandera del contenido libre, esta plataforma promueve que todos podemos ser partícipes de nuestro propio aprendizaje, siempre y cuando mantengamos ciertas normas que garantizan la seriedad del proyecto.

Un abanico participativo

En este sentido, es posible ver a nuestro alrededor que el lugar del usuario crece cada día más. Los propios diarios han ampliado el nivel de participación de sus lectores a través de foros, apertura de comentarios, y hasta periódicos con noticias escritas por los mismos usuarios de la red. Sin ir más lejos, Suite 101 es un ejemplo que demuestra que todos podemos crear artículos interesantes, y a la vez aprender de nuestros colegas virtuales.

El proceso de aprendizaje en una Internet participativa no sería una línea recta que va del educador al educando, como en el aprendizaje formal, sino multidireccional, en donde todos podemos ser maestros y alumnos, las jerarquías se borran y el movimiento constante de información permite que cada cual la utilice de acuerdo a sus inquietudes y necesidades.

El futuro llegó hace rato, como bien dice la canción, y aprovecharlo para nuestro beneficio intelectual y personal es la mejor forma de liberarnos de los prejuicios y avanzar en el cambio.

La informalidad en la oficina

Implementar métodos de aprendizaje informal en una empresa puede resultar positivo tanto para los empleados como para la propia compañía. Jay Cross, fundador de la organización Internet Time Group, y un experto en materia de aprendizaje informal, plantea que, a pesar de lo que generalmente se supone, el 80 por ciento de los conocimientos aprendidos en el lugar trabajo se adquieren informalmente.

El rendimiento y la motivación de los empleados se vinculan directamente con la práctica laboral cotidiana, en la interacción con los colegas, y no tanto con lo aprendido en una capacitación o entrenamiento. Si bien estas actividades son parte de la formación, no es suficiente el conocimiento impartido en un programa específico que presenta limitaciones, ya que en el ejercicio pueden darse situaciones no contempladas por la teoría.

El denominado know-how de una tarea laboral es, justamente, aquello que aprendemos en el día a día, de manera desestructurada y lo que nos permite, a la vez, ser más flexibles ante los nuevos desafíos.