La diferencia más significativa entre estos conceptos es que el aprendizaje de la lengua madre se realiza en un modo no guiado y natural, mientras la enseñanza de una lengua extranjera se convierte en un tentativo de intervención en dicho proceso natural.

Lengua madre

Aprender a usar el lenguaje es una de las habilidades que el hombre desarrolla desde los primeros años de vida. Cada ser humano cuando nace es “infante”, no habla, y aprende a utilizar el lenguaje al estar en contacto con una lengua, la hablada por los padres o el contexto familiar.

La lengua a través de la cual el niño aprende el lenguaje humano es la llamada lengua madre. El aprendizaje se realiza en forma natural y espontánea, simultáneamente al desarrollo cognitivo y social del niño. Está estrechamente vinculado con la formación de la identidad como miembro de una comunidad.

Lengua extranjera

Es la lengua distinta a la lengua madre que se puede aprender en forma consciente en la escuela o en institutos especializados. En este caso el input lingüístico es dado sólo por el docente y los materiales disponibles y la funcionalidad comunicativa se reduce al ámbito escolar; limitado y artificial.

Segunda lengua

Es una lengua distinta de la lengua madre que puede también ser aprendida frecuentando cursos, pero dentro del contexto en el cual ella es el instrumento de interacción cotidiana. Por ejemplo, los inmigrantes recién llegados a un país que pueden aprender el idioma con cursos guiados, pero siempre en el contexto natural. En estas condiciones la nueva lengua adquiere una elevada funcionalidad comunicativa.

Proceso de aprendizaje de una lengua no materna

Existen algunos componentes fundamentales que influyen en el proceso de aprendizaje:

  • El motivo. Es decir, las razones y motivaciones por las cuales se aprende una lengua extranjera. Se puede aprender una lengua por el deseo de integrarse socialmente a una comunidad, o solo por motivos instrumentales, como alcanzar determinados objetivos en el estudio o en el trabajo.
  • Capacidad lingüística del alumno. Por un lado cuenta la predisposición al aprendizaje de una lengua y por el otro el conocimiento lingüístico previo. Ambos varían de individuo a individuo: pueden ser de naturaleza biológica, social o responder a conocimientos específicos como el conocimiento de otras lenguas.
  • Tipo de acceso a la lengua. Depende, sobre todo, de si una lengua es aprendida en su contexto natural o en un contexto institucional. De estos factores dependen el tiempo de aprendizaje y el producto final.

La mejor edad para aprender una lengua extranjera

No hay límites de edad para aprender una lengua, la cual se puede adquirir hasta edad avanzada. Pero sí existe una edad ideal para aprender una lengua extranjera o una segunda lengua que va desde los cuatro años hasta la pubertad. Esto es debido a los momentos que coinciden con el pasaje de una inteligencia concreta a una inteligencia lógica-deductiva. Este período se caracteriza por una mayor “plasticidad” del cerebro, debido a la capacidad del hemisferio cerebral derecho de asumir las funciones del hemisferio izquierdo.

Está comprobado que el hemisferio derecho tiene un rol de privilegio en el descifrar y producir situaciones comunicativas y en integrar el lenguaje verbal con el lenguaje no verbal. El hemisferio izquierdo se ocupa del “montaje-desmontaje” de las unidades lingüísticas (fonemas, morfemas, palabras). Esta cooperación entre los dos hemisferios, particularmente activa entre los cuatro y los 11 años, hace que el niño muestre una sorprendente facilidad para pronunciar natural y fluidamente una nueva lengua.

El proceso de aprendizaje de una lengua no materna es un proceso complejo, cuyas características y desarrollo dependen de una cantidad de factores relacionados entre sí y variables de individuo a individuo.