El amor es algo tremendamente valioso en nuestras vidas. Tener una buena relación de pareja proporciona una gran felicidad. Que esto suceda depende de nosotros mismos.

Muchas veces no nos damos cuenta de los esfuerzos que supone tener una pareja. Las relaciones hay que trabajarlas y “mimarlas” para que puedan prosperar y proporcionar bienestar a ambos miembros.

Dónde está el error

El error está en pensar que una vez establecido el vínculo de pareja, las cosas fluyen por sí solas. “Mi pareja debe conocer mis gustos”,a mi pareja debe gustarle lo mismo que a mí”, “como es mi pareja debe aguantar todo lo que yo haga” y numerosos pensamientos más, es muy frecuente que pasen por la mente de muchas personas.

Quizás el peor error sea creer que nuestra pareja debe aguantarlo todo.

Recibir el amor de otra persona es uno de los mejores regalos que nos puede ofrecer la vida. Cuidar ese “amor” merece la pena, pero ¿cómo podemos hacerlo?

Cuestiones del día a día

Los pequeños detalles cotidianos son los que deben cuidarse de forma constante. Aprender a disfrutar del placer de las pequeñas cosas, es fundamental para vivir de forma psicológicamente saludable.

En la pareja, cuestiones como la higiene personal diaria, la limpieza del hogar, la atención de los hijos, y otras cosas que damos por hecho, son muy importantes.

Una forma de valorar a la pareja es hacer lo que nos gusta recibir a nosotros, esto es:

  • Mantener una buena higiene personal es fundamental para mantener viva la atracción sexual.
  • Mantener un hogar limpio y compartir las tareas de limpieza hace que se eviten posteriores frustraciones, al no tener que ser siempre la misma persona sobre la que recaen estas tareas.
  • Preocuparse por el cuidado y la educación de los hijos es un deber.
Tener en cuenta estas cuestiones pone de manifiesto que el otro miembro se interesa e “invierte” en la relación.

Forma de ser

La forma de ser de nuestra pareja es algo que no va a cambiar pese a quien le pese. Pueden cambiarse ciertas actitudes o conductas de una persona, pero generalmente la personalidad no cambia.

El primer paso para una buena convivencia es aceptar que la persona que tenemos al lado no va a cambiar, debemos aceptarla tal y como es.

Dentro de “nuestra forma de ser” hay ciertas conductas que debemos cuidar para no dañar a quien tenemos al lado. Entre estas:

  • Aceptar las aficiones de nuestra pareja. Esto forma parte del cuidado. No compartirlas no significa que nuestra pareja no pueda tener esas aficiones. Debemos respetarlas.
  • Dejar libertad para que nuestra pareja tenga su espacio personal y sus amistades propias. Las relaciones personales fuera de la pareja la enriquecen, al favorecer el bienestar del otro.
  • Aceptar que no siempre vamos a estar de acuerdo con el otro en numerosas cuestiones. Aprender a negociar los conflictos es fundamental. No estar de acuerdo no es un problema, el problema es no saber solucionarlo.
  • Aprender a comunicarse mejor. Hablar de forma pausada, en voz baja y con tono agradable, favorecerá el buen trato y las buenas conclusiones.
  • Debemos ser conscientes de nuestro propio carácter. Nuestra pareja no se merece que le “hablemos mal” o que utilicemos gestos agresivos para dirigirnos a ella.

Aprender a ser cariñoso

El cariño es muy importante en las relaciones de pareja. Sentirnos queridos es fundamental para no experimentar un vacío en la relación. Para ello debemos:

  • Utilizar palabras cariñosas para dirigirnos a nuestra pareja.
  • Preguntarle sobre cómo ha pasado el día, cómo le ha ido en el trabajo, etc… ayudará a empatizar con él o ella.
  • Acordarse de situaciones importantes. Interesarse por cómo le ha ido una entrevista de trabajo, qué tal le ha salido un examen, cómo le ha ido una prueba médica, etc… antes de que nuestra pareja nos lo cuente.
  • Hacer un esfuerzo por recodar fechas como cumpleaños, aniversarios y demás.
  • Hacerle pequeños regalos o detalles sin motivo aparente. El hecho de estar en pareja y recibir el amor del otro, es motivo suficiente para merecerse un regalo.
  • Halagar al otro mediante comentarios sobre su aspecto físico. Decirle a nuestra pareja lo atractiva/o que está, es muy importante para sentir que nos sigue atrayendo físicamente.
  • Apoyar emocionalmente a la pareja en cuestiones personales (dificultades en el trabajo, familiares, amistades…). Sentir que no tenemos el apoyo de la pareja en momentos difíciles puede ser muy destructivo.
  • Priorizar la relación de pareja sobre otras relaciones. Favorecer siempre a los demás o no sacar tiempo para estar con la pareja, puede dar lugar a que el otro piense que no se valora suficientemente la relación.

¿Qué ocurre si no se aprende?

Siempre que se realicen todas estas acciones, favorecerá el cariño y el “buen rollo” en la relación de pareja. Cuando surjan conflictos podrán resolverse con mayor facilidad.

Sin embargo, cuando la mayoría de estas cosas no se realizan, la pareja sentirá que está perdiendo el cariño y el amor. Esto hará que pueda buscar cosas fuera de la relación, a través de otras relaciones u otras actividades, lo cual favorecerá el distanciamiento emocional de la pareja.

Cuando una relación de pareja fracasa, no es coherente echar la culpa solo a uno de los dos miembros. Normalmente el fracaso se debe a un deterioro progresivo de la pareja, no poniendo solución a tiempo a los problemas que han ido surgiendo, o no haber sido capaz de detectar el sentimiento de vacío en el otro.

Cuando uno de los miembros de la pareja percibe que “invierte” mucho en la relación sin que eso sea reconocido, puede que decida poner fin.

Aprender a cuidar la relación durante el día a día es fundamental para el buen funcionamiento de esta.