No todas las personas somos capaces de poder “desconectar” de nuestro ritmo de vida cotidiano. El trabajo fuera de casa, la educación de los hijos, las tareas del hogar y otras actividades, hacen que actualmente vivamos de forma poco relajada.

El tiempo para uno mismo es un lujo que pocas personas pueden permitirse. Muchas veces no somos conscientes de lo importante que es poder disponer de un tiempo para dedicárnoslo a hacer algo que nos guste y nos relaje.

Este ritmo de vida actual influye en nuestra salud psicológica y física y evidentemente, influye en la calidad de nuestras relaciones sexuales.

No me puedo concentrar

No son pocas las personas que son incapaces de “dejarse llevar” por las sensaciones durante las relaciones sexuales.

La sexualidad implica el uso de los sentidos para obtener placer. Compartir momentos eróticos con la pareja o con uno mismo, supone grandes satisfacciones físicas y mentales.

Para poder llegar a sentir y disfrutar plenamente de las caricias y de las sensaciones, es necesario que la persona aprenda a relajarse y a concentrarse en los sentidos.

Concentración sensorial

La concentración sensorial consiste en aprender a sentir lo que nos viene del exterior. Para ello, es necesario estar relajado física y mentalmente y permanecer en algún lugar donde nadie pueda molestar durante un tiempo. Hay que mantener los ojos cerrados mientras se hacen los ejercicios.

Algunos ejercicios que ayudan a concentrarse son:

  • Escuchar música instrumental: tratar de identificar los instrumentos que intervienen en la música. Concentrarse en el sonido de uno solo de los instrumentos.
  • Escuchar música de sonidos de la naturaleza: este tipo de música relajante es muy adecuada para recrear escenarios mentales. La persona puede imaginarse el escenario acorde con la música que escucha. Si escucha música de sonidos del mar, puede imaginarse que está en una playa y las sensaciones que eso le produce.
Además de centrarse en las sensaciones musicales, se pueden ejercitar otros sentidos añadiendo lociones corporales con perfumes, inciensos y ambientadores o velas perfumadas para la habitación. Tratar de que estos perfumes sean acordes con la música que se está escuchando favorecerá la concentración.

Los cambios de temperatura de frio y calor dentro de la ducha o durante un baño relajante también ayudan a identificar sensaciones.

Sensaciones eróticas

Una vez aprendemos a concentrarnos, nuestra mente estará preparada para poder recibir sensaciones eróticas.

El erotismo es todo aquello que nos produce sensaciones eróticas. Lo que a cada uno le produce erotismo varía mucho de unas personas a otras. Las fantasías sexuales son necesarias para poder concordar la mente con el cuerpo y necesarias para transformar algunos tipos de caricias en caricias eróticas.

El cerebro es el órgano sexual más potente de nuestro cuerpo, por lo tanto es necesario que nuestro cerebro se encuentre erotizado en los momentos en los que estamos teniendo relaciones sexuales. Si en esos momentos pensamos en otras cosas, las caricias no nos proporcionarán las mismas sensaciones.

Cada uno de nosotros deber poder identificar aquellas cosas que nos han producido erotismo o satisfacción sexual, para luego poder recrearlas en nuestra mente cuando estemos en un contexto erótico o sexual.

El mismo tipo de caricias o estímulos puede producir sensaciones diferentes dependiendo de nuestro estado de ánimo físico y mental.

Para sentir

Para sentir es necesario que nuestra menté esté libre de preocupaciones. Debemos estar relajados y con la mente en concordancia con el tipo de caricias que estamos recibiendo.

Si esto no ocurre, las caricias no nos van a producir la misma sensación.

Aprender a sentir sensaciones eróticas dependerá de las cosas que nos produzcan erotismo y de la capacidad que tengamos para “dejarnos llevar” a ese tipo de sensaciones.