
- Manejo del dinero - atinachile
Conocer los conceptos de gasto, consumo, ahorro e inversión, y sus diferencias, es fundamental para entender nuestro comportamiento, cuando de dinero se trata.
Las familias destinan una cierta parte de sus ingresos al gasto en bienes de consumo, y asignan ese dinero a diferentes productos y servicios según sus necesidades y preferencias. La parte no consumida, del ingreso, se destina al ahorro, éste puede aplicarse directa o indirectamente a la inversión.
Entonces podemos inferir que gasto es equivalente a consumo y ahorro lo es a inversión.
Identificar los problemas
Ahora bien, uno de los problemas de la mala administración del dinero es gastar más de lo que ingresa. Ya sea a crédito o en efectivo. Otro problema es no destinar los excedentes positivos a instrumentos de ahorro que permitan invertir en el futuro.
También ocurre que el constante bombardeo publicitario orientado al consumo masivo lleva a un individuo, sin planificación, a destinar todo el excedente de su ingreso, al consumo de bienes suntuarios, como puede ser cambiar el celular sólo por el hecho de tener lo último en tecnología.
Es importante conocer cuáles son los ingresos familiares -que sean constantes en el tiempo- y cuáles son los gastos. Una vez definido esto, es conveniente hacer una lista describiendo cada ítem y asignarle el importe correspondiente con su respectivo vencimiento e imprimirlo para pegarlo en algún lugar visible por todos los integrantes de la casa.
Esta acción permite identificar cada gasto realizado mes a mes, y la diferencia con los ingresos permitirá conocer el ahorro obtenido.
Hacia una administración sana
También resulta muy efectivo, al iniciar el año o el semestre, armar presupuestos para cada gasto que se genera, como lo hace una empresa o un país, para cubrir todas las necesidades. Armar en un Excel una matriz por categorías de consumo ingresando un coeficiente, un porcentaje, del dinero que ingresa en nuestro hogar, para garantizar que se cumplan las metas de corto plazo y no dejar deseos insatisfechos que acumulados en el tiempo puedan provocar un desequilibrio emocional que lleva a gastar mal los ingresos o a dilapidar los únicos ahorros.
Recordar, que como consumidores, todas las decisiones de compra son racionales pero las motivaciones son emocionales. Es decir, se siente la necesidad de comprar un nuevo celular cuando el actual sigue siendo útil.
Siempre es bueno hacer un análisis de los costos actuales, revisar las cuentas, tener un control y conocimiento absoluto de cómo se están gastando los ingresos.
Imitar la gestión empresarial
También se puede copiar algunas estructuras como las utilizadas en las empresas para hacer más eficiente la administración del hogar. Designar a un integrante de la familia que se encargue del sector de compras y abastecimiento, que brinde un reporte de situación mensual, otro integrante puede encargarse de los trámites y conciliaciones bancarias.
Para concluir, algunas recomendaciones útiles, como no dejar la administración de la economía del hogar en una sola persona, generar al menos dos ingresos en distintas actividades, hacer todas las compras y pagos de servicios e impuestos a través de medios electrónicos o débitos automáticos, asignar el dinero a cada presupuesto y modificarlo mensualmente. Y por último, desagregar los gastos fijos de los variables, planificar a corto, mediano y largo plazo y consensuar todas las decisiones.
