Cuando uno se encuentra por primera vez ante un cereal cocido simplemente con agua, se nota un sabor bastante especial. Entonces se pone en evidencia que los cereales integrales necesitan una preparación diferente, debido a su gusto tan propio, muy lejano a las cocinas modernas refinadas, blanqueadas y con sabores artificiales agregados. Este sabor particular de cada uno de los cereales exige asociarlo a otro sabor como pueden ser las verduras, legumbres y hierbas.

Reglas básicas para cocinar cualquier cereal

En la olla se coloca el agua y el cereal, siempre en frío. Se lleva a fuego máximo con la olla destapada hasta que rompa el hervor. Cuando esto sucede, se baja la hornalla a mínimo y se tapa la cacerola. De ahí en más, solo contar el tiempo y nunca revolver ni abrir la olla. Después de apagar el fuego se deja reposar aproximadamente 10 minutos sin destapar la olla.

Cómo hacer un buen arroz integral

Se pone una taza de arroz por tres de agua y ½ cucharadita de sal. El tiempo de cocción es de 40 minutos para la variedad yamaní (grano corto y gordo). A medida que aumentamos la proporción de tazas de arroz, bajamos la proporción de agua, o sea 2 tazas de arroz por 4 de agua.

Una vez cocido se lo puede mezclar con cualquier verdura que haya cocida en la heladera o simplemente con alguna verdura cruda como puede ser zanahoria rallada, apio, tomate, ajíes. Espolvoreado con perejil picado antes de servir le da un sabor particular y sirve de decoración.

Cereales con verduras

Cualquiera de los cereales va bien con las verduras. El mijo es muy “manuable” y permite muchas variantes. En el agua de cocción del mijo (1 taza de cereal por 3 de agua y 20 minutos de cocción) se pueden agregar un diente de ajo entero, una hoja de laurel y un chorrito de aceite de oliva. Queda exquisito, es muy sabroso y se puede comer así como se presenta, recién sacado de la olla. Cocido tiene una consistencia semejante a la polenta. Se pueden preparar hamburguesas solas o mezcladas con alguna verdura cocida verde (espinaca o acelga) a la que se le puede agregar alguna cebollita salteada en aceite. Son ideales para conservar en el congelador y tenerlas siempre a mano. También se pueden hacer bocadillos, budines y hasta usar como base para “simular” una pizza. En el horno forma una deliciosa costra crocante.

Sopas y guisos con cereales

La avena y la cebada son ideales para este tipo de comidas. Las sopas y los guisos pueden tener los mismos ingredientes, con la diferencia que la sopa lleva más agua. Si no conocemos los tiempos de cocción (generalmente lo dicen los envases confeccionados), es preferible hervirlos aparte y unirlos en el momento de servir.

El trigo burgol (proporciones iguales que para el arroz) y el cuscús son muy útiles para espesar cualquier preparado con verduras, además de hacerlos mucho más sabrosos.

El cuscús no necesita de cocción sobre el fuego. Se hierve el agua, se apaga el fuego, se pone el cereal en la cacerola, se tapa dejando reposar y a los 5 minutos ya está listo.

Cereales en la ensalada

El arroz con atún es una rica entrada, aunque si le agregamos ajíes, arvejas, cebollines, tomates, olivas y pasas de uvas, puede convertirse en el plato principal.

El cuscús queda muy bien con una ensalada de solo hojas verdes (lechuga, endibia, radicheta, espinaca), huevo duro y nueces.

Postres con cereales

El trigo burgol es aglutinante y más aún si va al horno. Se cocina el cereal en jugo de manzana y algunas pasas de uva. Cuando se consume todo el líquido (aproximadamente 30 minutos) se le agrega 1 huevo batido, ralladura de limón y aceite. Se mezclan todos los ingredientes y se colocan en un molde aceitado en forma pareja. Colocar en horno moderado hasta dorar.

Cocinar con cereales lleva mucho menos tiempo que lo imaginado. Además tienen la ventaja de que se pueden conservar en la heladera cocidos, en recipiente cerrado duran hasta cuatro días.

Son de una gran ayuda en la cocina y permiten un sin número de variantes a la hora de preparar un menú saludable.