"Tenemos muchos hábitos erróneos y creencias falsas que afectan a nuestro modo de alimentarnos y a nuestra salud diaria", asegura Rocío Gil, dietista del centro La Rosaleda de Lalín (Pontevedra). Y para solucionarlo no “hay milagros ni dietas mágicas, es necesario reeducar nuestra forma de alimentarnos", advierte la especialista. Para ello es esencial realizar un estudio individualizado de cada paciente y ofrecer una solución personalizada”, de ahí la importancia de contar con un equipo técnico y profesional adecuados.

En La Rosaleda los pacientes son sometidos en su primera consulta a un completo estudio que incluye analíticas, cálculo de masa grasa, IMC y medidas, así como una completa encuesta sobre hábitos y gustos alimenticios. Además la primera semana el paciente realiza un completo informe anotando qué consume en las cinco comidas diarias. A partir de ahí se elabora una dieta personalizada atendiendo a las necesidades del paciente pero también a sus gustos y prioridades, “incluyendo recetas fáciles para evitar caer siempre en el filete a la plancha”. Una dieta saludable puede ser “variada y sabrosa”, asegura Rocío Gil, y así “será más fácil seguirla y obtener los resultados que queremos”.

El seguimiento es quincenal, aunque el paciente podrá acudir entremedias de forma totalmente gratuita a resolver dudas o hacer un control de peso. Además una vez de llegue al peso ideal se ofrecerán unos bonos de mantenimiento a un precio inferior para poder hacer un seguimiento a largo plazo y “controlar que el paciente no recupera peso”. Gil advierte que no se trata de dejar de comer ni de privarse de todo, pero sí de “seguir unas pautas que nos permitirán en un momento dado hacer un exceso sin que ello suponga abandonar las buenas prácticas”.

Especial atención a embarazadas y niños

Rocío Gil está especializada en Dietética durante el embarazo y Dietética infantil, dos sectores “especialmente sensibles”. Asegura que la alimentación es un “factor clave” durante el embarazo, puesto que las necesidades de la mujer cambian completamente: “Hay que aumentar las kilocalorías trimestralmente ¡y no a base de dulces!”, advierte, “sino con una buena alimentación que incluya vitaminas, calcio y, sobre todo, ácido fólico”. Y resulta esencial no coger más peso del debido porque los kilos del embarazo “son los más difíciles de perder”.

Además hay síntomas muy típicos de esta etapa, como reflujo, estreñimiento, náuseas, etc. que se pueden “mejorar o solucionar completamente” con una dieta adecuada.

También los más pequeños deben acudir al dietista ante cualquier complicación, tanto de obesidad –un problema cada vez más extendido–, como de intolerancias o alergias alimentarias. “Adquirir buenos hábitos en la infancia es la mejor forma de mantenerlos durante toda la vida”, destaca la especialista.

Fumadores y ancianos

Otros colectivos a los que beneficia enormemente un cambio en su alimentación son ancianos y personas que están dejando el hábito de fumar”, asegura Rocío Gil. Estos últimos porque pueden controlar su ansiedad y evitar el sobrepeso que suele conllevar esa etapa y los ancianos para evitar problemas propios de la edad, como la deshidratación. “Por eso es necesario aumentar el consumo de sopas y caldos así como de aquellos alimentos más beneficiosos para nuestro organismo”.

Y todo ello debe realizarse bajo la supervisión de personal especializado, que realice un seguimiento de los avances del paciente y vaya modificando las pautas de conducta según sus necesidades. De este modo no solo se asegura lograr el peso adecuado sino mejorar la salud y la calidad de vida del paciente.