La apnea del sueño es un trastorno que puede llegar a ser grave. Los afectados por esta patología pueden dejar de respirar por espacio de 10 a 30 segundos hasta unas 400 veces mientras duermen.

Existen dos tipos de apnea del sueño; la apnea obstructiva y la apnea central. La primera es, con diferencia, la más común. El 90% de las personas afectadas padecen apnea obstructiva.

La apnea obstructiva, tal como indica su nombre, se refiere a la obstrucción que se produce en las vías aéreas respiratorias mientras el paciente duerme. Esta obstrucción puede estar provocada por la lengua, las amígdalas o la úvula (campanilla), impidiendo el suficiente acceso de aire a los pulmones. También puede bloquearse por un exceso de tejido graso en la garganta o la relajación de los músculos de la misma. En cuanto a la apnea central, el problema reside en el sistema nervioso central, bien porque los músculos implicados en la respiración no reciben la señal del cerebro para activarse, o bien porque dicha señal es interrumpida por una u otra causa.

Causas de la apnea del sueño

Las causas más frecuentes de la apnea se deben a la presencia de lesiones en la vía aérea superior, como puede ser una hipertrofia en las amígdalas o en la úvula. Ciertas enfermedades, como el hipotiroidismo o la obesidad, tienen igualmente una clara incidencia en los casos de apnea. Factores potencialmente peligrosos para desarrollar una apnea, son el consumo de alcohol excesivo, el tabaco o la toma de sedantes. Este último aspecto es especialmente preocupante, ya que muchos pacientes creen padecer insomnio, razón por la que recurren a los sedantes, que no hacen sino que emporar la situación. Dormir boca arriba también es un factor que agrava la apnea.

Aunque también afecta a las mujeres, podría decirse que el perfil de la persona con apnea es un varón de mediana edad. La proporción viene a ser de 3 a 1 en detrimento de los hombres, si bien es cierto que tras la menopausia las posibilidades prácticamente se equiparan.

Sintomas de la apnea del sueño

La sintomatología asociada a la apnea del sueño se manifiesta en el afectado de diversas formas; puede tener una sensación de fatiga crónica, así como somnolencia diurna, alteraciones respiratorias o cardiovasculares. Por lo general suele levantarse con frecuencia para ir al baño, despertarse con la boca seca y experimentar dolores de cabeza. De día puede tener episodios de sueño, hasta el punto de llegar a dormirse en situaciones inapropiadas, como leyendo, conduciendo o en el trabajo, con el consiguiente riesgo de sufrir accidentes laborales o de tráfico. Según algunos estudios, la apnea del sueño es la segunda causa, tras el alcoholismo, de los accidentes automovilísticos.

Otras complicaciones derivadas de la apnea son la hipertensión arterial, presente en la mitad de los casos observados. También es habitual la aparición de arritmias así como un riesgo mayor de padecer aneurismas o enfermedades cardiovasculares, como el ictus o el infarto.

Tratamiento de la apnea del sueño

Cabe destacar que en la actualidad no existe un tratamiento farmacológico eficaz. Lo que procede en primer lugar es efectuar un estudio del sueño para determinar la presencia del trastorno, así como la gravedad del mismo. En los casos más leves puede ser suficiente con implementar ciertos cambios en las rutinas del paciente, tratando de controlar el peso, prescindiendo del alcohol y el tabaco y cambiando las posturas durante el sueño. También hay ciertos dispositivos dentales que modifican la posición de la quijada facilitando de este modo la respiración.

Máscara CPAP

Cuando se trata de casos más graves el especialista puede prescribir una CPAP; un generador de presión continua dirigida a la vía aérea superior y que se transmite a través de una mascarilla nasal. Esta mascarilla suele tener efectos rápidos y efectivos en los pacientes, haciendo desaparecer los ronquidos nocturnos y evitando las fases de somnolencia durante el día.

En algunos casos está recomendada la cirugía, bien cuando la mascarilla no es tolerada por el paciente o bien cuando existe algún tipo de lesión que así lo recomiende.

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