Rafael Álvarez, El Brujo, obtuvo un gran éxito en una obra coral de Alfonso Sastre, La taberna fantástica, en un papel de marginal borracho, capaz de componer en un mismo personaje la diversión compartida, la ternura y la ferocidad. Su interpretación fue muy aplaudida por el público y la profesión: adquiría relieve un actor diferente bien integrado en el mundo teatral y en diversas obras, pero que terminaría decidiendo su futuro escénico en solitario.

Una taberna como antesala de una gran carrera

Aquel fenómeno sucedió hace 27 años, en 1985. Desde entonces La taberna fantástica tuvo varias versiones en las que el mismo personaje también brilló con actores como Antonio de la Torre (con el mismo director, el gran Gerardo Malla): un nuevo éxito con una gran obra y un personaje talismán.

Y de personajes talismanes está llena la carrera de Rafael Álvarez, El Brujo, especialmente desde que decidió abandonarse a sí mismo en una sucesión de espectáculos en el que alterna antología de textos con obras para una sola voz, y siempre en el contexto de un espectáculo total y no de mero monólogo, aunque prefiere músicos a actores a su lado, siempre proyectando al público la sensación de que a partir de su cuerpo y su espíritu el escenario se llena de gente interesante con mensajes de impacto.

Algunas de sus obras: El contrabajo, El evangelio según San Juan, San Francisco, juglar de Dios, Una noche con El Brujo, Arcipreste, basado en El Corbacho, y durante algunos días de agosto 2012, se marcará en Mérida nada menos que La Odisea... Todas creaciones insólitas de un Brujo llamado así desde que estudiaba Derecho en la Universidad y daba sus primeros pasos en el teatro: "Me llamaron así los compañeros por mi manera de ser, de actuar y me quedé el mote hasta convertirlo en alias como una forma atractiva de llamar la atención".

Nacido en Lucena, Córdoba, Andalucía, Rafael Álvarez adquirió popularidad con dos producciones de televisión muy importantes de la época: Juncal, junto a Francisco Rabal —con quien tuvo gran amistad que continúa con su viuda, la maravillosa Asunción Balaguer—, y Brigada Central al año siguiente, la exitosa serie policiaca de Pedro Masó.

Desde hace un año representa por el país estas Mujeres de Shakespeare con el acompañamiento al violín de un maestro excepcional, director musical a su vez del espectáculo: Javier Alejano. Entre ambos se crean variados ambientes: humor, romanticismo, tensión y tragedia en torno a un mundo femenino de exquisita sensibilidad y vigorosa presencia. El propio Brujo explica con precisión las características de su espectáculo.

El Brujo y las mujeres de Shakespeare

De Shakespeare se ha dicho todo. Pero como ya se sabe, Shakespeare se sale. Reserva siempre algún descubrimiento nuevo para el oído atento y curioso de sutilezas. En la exploración del sentido y el juego de su sonido, esta es mi primera comunión. He seguido el rastro de un pontífice de la "bardolatría", tal vez uno de los pocos vivos todavía hoy. Un sabio que dedico su vida al estudio de la obra de Shakespeare; el crítico norteamericano Harold Bloom, autor de un libro imprescindible sobre el universo Shakespeare: "La invención de lo humano".

Yo quería hacer un espectáculo diferente, pero estando de vacaciones en el Caribe me salieron al paso las mujeres de Shakespeare. Me prendé de Rosalinda (Como gustéis) de su ingenio triunfante, de su luz y de sus respuestas. De Catalina (La fiera domada), de Beatriz (Mucho ruido y pocas nueces") y de Julieta, tan sublime que te hace sentir culpable de albergar cualquier sentimiento de ironía (por la edad, se entiende) o de escepticismo frente a la inocente plenitud absoluta del amor romántico. En fin, las amo".

Más Brujo que Shakespeare

"Y pienso que no es difícil amarlas si se las conoce. También amó Shakespeare la belleza oscura de su enigmática Dama de los sonetos. ¿Quién era? Desde el Caribe se agrandan los ecos de ese viejo misterio que, parece ser, convirtió a Shakespeare en una autoridad mundial en temas de cuernos. Pero el genio no tiene sexo.

Shakespeare exploró la conciencia femenina a sabiendas de su mayor sabiduría, perspicacia y sentido de la realidad, frente al instinto elemental, básico y simplón del macho narcisista. En esta era de cambio de paradigma –y a ver si ya viene de verdad de una vez el cambio- esta reflexión es interesante. Patriarcal, ambivalente, homosexual, bisexual, feminista o femenino, Shakespeare no es fácil de atrapar. Con todas ellas —de las mujeres víctimas de tragedia, sólo Julieta las representa— espero jugar, gozar y reír en las fauces del fin de una época. Saludos a la que viene: Ellas.

Ya se levanta…..¡El Telón!"

Tras estas palabras del actor-director, está su propio universo, su propia manera de hacer que cada función tenga gran parte de improvisación, según el público que le toque. En todo caso la visión de El Brujo acerca de las Mujeres de Shakespeare está impregnada de su bufonesco sentido del humor que le permite jugar con la actualidad política, las relaciones sexuales hombre-mujer, y parodiar al propio Shakespeare parodiando a su vez cualquier otra cosa, el propio actor incluido.

Mujeres de Shakespeare con texto, dirección e interpretación de Rafael Álvarez, El Brujo, y la colaboración en escena de un violinista de exquisita sensibilidad que interpreta sus propias creaciones: Javier Alejano. En el Teatro Cofidis-Alcázar, del 15 de agosto al 23 de septiembre.