La modalidad de venta de inmuebles conocida como multipropiedad, inició su andadura en España en los años 80. Fue una etapa de fraude y picaresca en la que como reclamo para atraer clientes, se realizaban llamadas aleatorias para comunicar a un posible comprador que había sido agraciado con una semana de estancia gratuita en un apartamento de la costa.

Para acceder a tan atractivo regalo, había que asistir una larga sesión en la que avezados comerciales perseguían un compromiso de compra por parte de los afortunados invitados a degustar la estancia gratuita en la playa. En otras ocasiones ofrecían sustanciosos regalos si se aguantaba hasta el final la interminable reunión publicitaria.

El término multipropiedad ha pasado a la historia y ahora el derecho al uso de un apartamento turístico o de una habitación de hotel se denomina aprovechamiento por turno o Tiempo Compartido, que es traducción de esta modalidad inmobiliaria que en inglés se denomina Time Sharing.

Desde 1999, este sector está plenamente regulado en España y los consumidores pueden acceder con tranquilidad a esta fórmula para disfrutar de una semana de vacaciones en la playa.

Concepto de aprovechamiento por turno de un apartamento turístico

El aprovechamiento por turno o tiempo compartido de un alojamiento turístico (apartamento, habitación de hotel, etc.) es un contrato por el que el consumidor adquiere el derecho a usar ese inmueble y los servicios que ofrece el complejo durante, al menos, una semana al año. El apartamento debe estar adecuadamente amueblado y ser de uso independiente. El interés en realizar una adquisición de esta naturaleza suele estar justificado en la utilización vacacional del inmueble. Esta modalidad de alojamiento en vacaciones tiene dos ventajas fundamentales:

  • Por un lado, el adquiriente dispone de un lugar estable y seguro para sus vacaciones anuales.
  • Por otro, lo hace sin tener que adquirir, y pagar, la entera propiedad del inmueble, con lo que reduce considerablemente la inversión.

Requisitos del contrato de tiempo compartido

En el contrato de tiempo compartido deben cumplirse los siguientes requisitos:

  • Todos los periodos de uso que se comercializan deben tener la misma duración, que no puede ser inferior a 7 días.
  • El vendedor puede ofrecer al consumidor la opción de contratar un servicio de intercambio, que le permite cambiar su semana al año por otra en el mismo lugar o en otro diferente. Este contrato, que es distinto e independiente del de aprovechamiento por turno, se formaliza con una agencia dedicada a prestar estos servicios.
  • El derecho se adquiere sobre una semana determinada del año, que se identifica por su número. Hay que asegurarse de que la semana que figura en contrato corresponde a un periodo del año en que desea disfrutar las vacaciones.
  • No podrá en ningún caso vincularse a una cuota indivisa de la propiedad, ni denominarse multipropiedad, ni de cualquier otra manera que contenga la palabra propiedad.
  • Antes de firmar el contrato el vendedor debe facilitar al cliente un folleto que incluya, entre otras, informaciones relativas a: la situación del inmueble, descripción del alojamiento, servicios y gastos.
  • Una vez firmado el contrato en consumidor tiene un plazo de 10 días para cancelarlo sin tener que alegar el motivo y sin ningún gasto.

Reclamaciones en los contratos de aprovechamiento por turno

Como se ha dicho al principio este sector inmobiliario está plenamente regulado y el consumidor cuenta con una completa protección. De hecho, en España, las Comunidades Autónomas tienen plena función legislativa en esta materia. Aun así si se produjera algún tipo de conflicto o de incumplimiento por parte de las empresas o particulares que ofertan estos servicios, el primer paso es presentar una reclamación por escrito en la empresa con la que se ha firmado el contrato.

Es recomendable hacerlo a través de algún medio que deje constancia de su envío (carta certificada o burofax). Si en un plazo razonable de tiempo (por ejemplo, un mes) no se ha resuelto el problema, se puede presentar la reclamación ante un organismo de consumo.

Si en el contrato consta que la empresa está adherida al Sistema Arbitral de Consumo, lo adecuado es solicitar un arbitraje ante el organismo arbitral al que esté adherida la empresa.

Finalmente, si fuera necesario, puede acudir a los tribunales de justicia asistido por abogado y procurador.