Solitarios, andariegos y astutos a la hora de cazar pequeños mamíferos y aves, los zorros chilla (Pseudalopex griseus) son mamíferos propios del sur de América que se pueden ver en tierras peruanas, argentinas y chilenas. En este último territorio, su estado de conservación no es altamente conocido y, cuando el Servicio Agrícola Ganadero de Chile (SAG) localiza algún ejemplar en un estado vulnerable o ajeno a su entorno natural, el animal es acogido por el Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre (CRFS) de Codeff.

La institución fue creada en 1992 por Codeff (Comité Pro Defensa de la Flora y Fauna), principalmente, para proteger a los animales silvestres decomisados por la Ley de Caza vigente en Chile. Una de las fórmulas que emplea esta organización para costear la mantención de los ejemplares que resguarda es el apadrinamiento de las especies.

Así como lo hace Codeff, el sistema de apadrinamiento es utilizado por diversas organizaciones situadas en distintas partes del mundo, ya sea para proteger especies silvestres o para cuidar animales domésticos que se encuentran en una situación de abandono o peligro, generalmente perros y gatos sin dueño.

¿Qué significa ser padrino de un animal?

Apadrinar es hacerse cargo de todo o parte del gasto que implica el cuidado que requiere un animal abandonado, enfermo o rescatado de una situación de peligro. Esta colaboración perdura hasta que el ejemplar pueda ser liberado o adoptado (si es una especie doméstica). Si es parte de la fauna silvestre y se determina que nunca podrá salir del albergue dada su edad, estado de salud o nivel de acostumbramiento con los seres humanos, el apadrinamiento puede extenderse hasta que el animal muera, siempre intentado que su vida sea lo más natural y confortable posible.

Dependiendo de las reglas de la institución que ofrece el sistema de apadrinamiento así como de la fórmula escogida por los padrinos, éstos reciben informes periódicos del estado de su ahijado. También es posible visitarlo, pasearlo, jugar con él y/o asistir a su liberación cuando se trata de especies silvestres y los especialistas estiman que el animal está en condiciones de valerse solo en su hábitat natural.

Los beneficios de la acogida de animales

En general, el dinero aportado por los padrinos se emplea para costear los tratamientos médicos, la alimentación y la infraestructura que requiera el animal para vivir y ser trasladado. Asimismo, cada institución suele contar con sistemas de aporte pensados para acomodarse a la realidad económica de los padrinos. Incluso existen alternativas para que puedan participar familias, grupos de colegio o universidades y también empresas.

A su vez, apadrinar un animal resulta una buena opción para las personas que aman a los animales pero les resulta muy difícil tener una mascota en su casa. También es una excelente fórmula para que los padres inculquen a sus hijos el respeto y cuidado por la naturaleza, compartiendo en familia la experiencia de ayudar a un ser desvalido. Poco a poco, con el correr del tiempo, y tras conocer la evolución del ahijado, éste se va convirtiendo en casi un miembro más de la familia y la satisfacción es total cuando se sabe que ha podido retornar a su hábitat natural o ha sido adoptado.

Silvestres y domésticos

Son cientos y, en algunas ciudades miles, los perros abandonados; los albergues para ellos nunca son suficientes y en todos se hace necesario el apoyo de la comunidad, responsable, al fin y al cabo, de su presencia en las calles. Además de entregarles alimentación y cuidados, el apadrinamiento, muchas veces, permite que estos animales reciban cariño y educación. Esto último con la idea de que aprendan aquellos comportamientos que, una vez llegado el momento de ser adoptados, los destaquen como una mascota capaz de hacer sus necesidades fuera de a casa o de caminar tranquilamente sin correa.

En el caso de las especies silvestres, también son muchas las que caen en estado vulnerable. Y al igual que en el caso de animales domésticos, esto casi siempre sucede como consecuencia de acciones humanas. En el CRFS de Codeff, por ejemplo, todos los años llega un promedio de 100 ejemplares, considerando zorros, loros choroy, cachañas, copios y chinchillas, entre otros. Lamentablemente cerca del 20% muere dadas sus malas condiciones al momento de ser hallados. El resto sobrevive, en gran medida, gracias a la ayuda de los padrinos.

Quienes se acogen al sistema de apadrinamiento del CRFS de Codeff colaboran en la recuperación física, biológica y conductual de las especies con la idea de devolverlos a su hábitat, cuando es posible, o mantenerlos en buenas condiciones de por vida. El compromiso es voluntario y rige por el tiempo que la persona lo estime. Durante este período se reciben informes del estado del animal y una vez al año se da la oportunidad de visitar al ahijado.