La publicidad. Esa forma de comunicación que tan molesta parece a veces pero que, sin embargo, se cuela en nuestras vidas, con sus marcas, personajes y mensajes sin que ninguna barrera sea capaz de frenarla. Anunciado en TV es un reconocimiento a la publicidad, sí, pero también un tebeo de humor, que encuentra los rincones más oscuros de las tácticas del discurso publicitario. Y arranca sonrisas pero, de alguna manera, también incita a pensar sobre el consumismo en que se basan las sociedades modernas.

Todo vale en publicidad

Dibbuks publica Anunciado en TV al precio de 18 euros. El libro recoge casi 150 áginas de esta serie que aparece en las páginas de la más que conocida revista de humor El Jueves. Y casi no hace falta ni decir que el centro y el objetivo de la sátira que plantean Sergio Moran y José Luis Ágreda es el mundo de la publicidad en televisión, la presente y la pasada, para reflexionar también sobre sus límites aunque sea a través del humor.

Las intenciones del volumen quedan marcadas desde su cubierta. Maik y la Rubia parecen dos presentadores de teletienda, rodeados de los productos más diferentes sobre los que se puede hacer un anuncio: cuchillos, detergentes, comida, electrodomésticos... e incluso un sable de luz de Star Wars. Y, sí, la Rubia está desnuda debajo del delantal rojo que lleva. Es publicidad y todo vale, aunque ya en la primera página y antes incluso de entrar en la diversión, haya una divertida respuesta a ese tópico de la comunicación tan conocido de que el sexo vende.

Maik y la Rubia saltan de 'El Jueves' al libro

Con esos dos personajes como maestros de ceremonias y presentes en prácticamente todas las páginas, el guionista Sergio Morán y el dibujante José Luis Ágreda dan el salto de la revista El jueves al libro. Aunque buena parte de las tiras comienzan con el mismo esquema con Maik y la Rubia presentando un tema, lo cierto es que al final la variedad es grande y la fórmula no se convierte en monótona. Eso sí, uno de los gags más socorridos en esas introducciones, el continuo juego con la personalidad psicopática de la Rubia, es uno de los chistes más divertidos del libro.

Lo mejor que tiene Anunciado en TV es la diversidad. Hay temas genéricos, como la interminable duración de los cortes publicitarios, los anuncios del verano, los de seguros o los de fascículos. Pero también chistes que aluden directamente a marcas muy conocidas, como la lucha entre el conejo de Nesquik y el perro de Chocapic, el eslogan "yo no soy tonto" de Media Markt, el perro de Scotex o hasta los payasos de Micolor, e incluso el uso de personajes famosos como Shakira.

Iconos de la publicidad y de otras áreas

Otro gran acierto de esta recopilación está en que el repaso a la publicidad abarca muchos años. En una página pueden aparecer el nuevo mayordomo de Tenn, el mítico primo de Zumosol o la escotada motorista rubia que busca a Jacq's, y en otra mezclarse los personajes que anuncian números de información telefónica como el superhéroe Tidós, el peinado extravagante de 11811 o los pelochos, todos ellos peleando por captar a un cliente.

Pero las bromas salpican también a iconos ajenos a la publicidad. Los superhéroes son recurrentes, especialmente Batman (una de las páginas más delirantes le tiene como protagonista hacia el final del libro), pero también hay viñetas dedicadas a Quentin Tarantino, Jordi Hurtado, Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero o el Rey Juan Carlos. Parece indudable que sin algún chiste sobre el monarca, no sería una tira creada para El Jueves.

La diversión gamberra de 'Anunciado en TV'

Con al menos media docena de chistes por página, es casi una obviedad decir que el guión de Morán, dentro de más que interesante acabado, es irregular: los hay más afortunados que otros, hay gracias que gustarán más a cada lector que otras. Lo difícil es encontrar una página completa en la que, una vez dentro del juego, el humor no funcione. Lo mismo viene a suceder con las caricaturas de Ágreda, con un nivel notable en general y con momentos realmente deslumbrantes de comedia.

Anunciado en TV es una diversión gamberra, muy del estilo de El Jueves, que se burla de y con la publicidad, mediante un estilo directo y desenfadado, viajando a lo largo de los anuncios actuales, pero también recordando algunos que son casi mensajes generacionales. Y, sí, el libro acaba con la ilustración de la Rubia desnuda de nuevo y tras una sábana. Es publicidad, todo vale. Sobre todo el sexo. Y eso da pie a comedias tan divertidas como ésta.