El pintor del bajorrelieve ha muerto. Así le gustaba definirse a Antoni Tàpies, el pintor y escultor catalán que falleció este lunes 6 de febrero a los 88 años de edad. En numerosas entrevistas que le hicieron reconoció su obsesión por la materia en relieve, por una pintura que mezclaba el bajorrelieve con el uso de colores telúricos. La arena, la piedra y el barro parecían ser los elementos de sus cuadros, como si fueran cortezas terrestres desintegradas para extirparles el alma.

Antoni Tàpies

Su biografía podría ser comparada a la vida de un pintor del Renacimiento, ya que vivió en un entorno cultural enriquecedor y llegó a crear su propio estilo. Nace en la Barcelona modernista de los años 20, en 1923, en el seno de una familia acomodada, burgueses catalanes dedicados a la industria cultural de la edición de libros. Pronto el joven Tàpies amará la lectura y sentirá inquietudes por el arte. Aunque da clases de pintura en la Escuela Valls, su formación es plenamente autodidáctica. Abandonará sus estudios de derecho para dedicarse ya en los años cuarenta del pasado siglo a su pasión por la pintura.

Impresionado como toda su generación por la II Guerra Mundial y el uso de la bomba atómica, por la falta de humanidad del hombre en el siglo XX, vuelca su creatividad en la experimentación con la materia, el átomo y las partículas. Empleará elementos fuera de los empleados en los usos técnicos y académicos de la pintura, como era el incorporar a sus lienzos madera, arena, hierros, plásticos… creará su propio estilo dentro de las innovadoras corrientes vanguardistas de la segunda mitad del siglo pasado.

Tàpies en Cuenca

Amigo de Fernando Zóbel y de Gustavo Torner, fundadores y promotores del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, cedió varias de sus obras a este espacio cultural que está a menos de 200 kilómetros de Madrid. La última visita al centro de arte abstracto de esta ciudad de Castilla-La Mancha fue en 1986; en el catálogo del museo se menciona la obra titulada 'Blau i taronja', (azul y naranja) "como el cuadro que significa una ruptura respecto de la imagen grave y gris que de Tàpies suelen tener los espectadores". Un motivo más para visitar el Museo de Arte Abstracto de Cuenca.

En el cuaderno de visitas del museo conquense dejó escrito su afecto por la ciudad y su recuerdo de los amigos Torner y Zóbel. Es también conocida, y muestra de ello existe en Cuenca, su interés por la escritura, siendo autor de varios ensayos y escritos de carga lírica y filosófica; alguna de estas publicaciones traducidas a distintos idiomas son: La práctica del arte (1971), El arte contra la estética (1977), Memoria personal (1983), La realidad como arte. Por un arte moderno y progresista (1989), El arte y sus lugares (1999) y Valor del arte (2001).

Tàpies en Barcelona

La Fundació Antoni Tàpies quedó inaugurada en junio de 1990 en la sede de la antigua Editorial Montaner y Simón, obra del arquitecto modernista Lluís Domènech y Montaner, restaurada y acondicionada por los arquitectos Roser Amadó y Lluís Domènech Girbau. Es un perfecto ejemplo de arquitectura modernista, funcional, con el uso por primera vez en el centro urbano de Barcelona de arquitectura industrial, usando el ladrillo y el hierro visto, tan típico de la arquitectura modernista.

Desde entonces se puede ver la mayoría de la obra del pintor y escultor catalán, una serie de colecciones que organizan su obra por etapas creativas. Cada año donaba a la fundación una obra; también se recibían aportaciones del exterior. Ahora, como parte del homenaje a su vida y obra, la Fundación Tapiès permanecerá abierta de forma gratuita en estos días y se están preparando una serie de actos en ella, abiertos al público en general, este próximo fin de semana.