La antigua Grecia hunde sus raíces en la cultura minoica; la primera gran civilización europea que se desarrolló, según los hallazgos efectuados a partir del descubrimiento del arqueólogo británico Arthur Evans, a partir del año 2.700 a. C. Posteriormente, hacia el 1.600 a.C. se establecieron en la Grecia continental los aqueos, un pueblo indoeuropeo que daría lugar a la cultura micénica y que, a la postre, se impondrían a los minoicos.

Alrededor del año 1.200 a.C. entran en escena los dorios, apoderándose de Grecia tras derrotar a los micénicos. La famosa guerra de Troya, muy probablemente, haga referencia a los conflictos bélicos entre ambos pueblos, si bien es cierto que muchos investigadores tienen dudas de quel invasión llegara a producirse.

Micenas, la antigua capital, fue desplazada en favor de Esparta y Corinto. Con los dorios, Grecia entra en recesión a todos los niveles y se inicia la denominada Edad oscura. Tendrían que transcurrir varios siglos hasta que, en el siglo VIII a.C., Grecia resurgiera política, económica y culturalmente.

Literatura en la antigua Grecia

Hablar de la literatura de la antigua Grecia no es posible sin mencionar a Homero, a quien se atribuye la autoría de las poesías épicas griegas "La Ilíada" y "La Odisea", pilares indiscutibles de la épica grecolatina y, a la postre, de la literatura occidental. En los inicios de la literatura griega se encuentra otro personaje de gran trascendencia; Hesíodo, con sus obras “Trabajos y días” y “Teogonía”. En esta última obra, el autor nos permite conocer a fondo la mitología griega, así como la genealogía y las andanzas de los dioses del Olimpo.

La poesía lírica se desarrolla entre los siglos VIII y VII a.C., con autores destacados como Safo, Anacreonte, Píndaro, Alcmán de Estara o Baquíledes, entre otros.

La tragedia griega, surgida en el siglo V a.C. a partir de los misterios dionisíacos, ocupa uno de los lugares más destacados de la literatura de la antigua Grecia. Autores como Esquilo, considerado su creador, con obras como “La Orestiada”, Eurípides, autor de obras como “Electra” o “Medea”, entre muchas otras, o Sofocles con “Edipo Rey”, escribieron e interpretaron multitud de obras durante la época clásica, de las que solo unas pocas han llegado hasta nuestros días.

También del culto a Dionisio surgió la comedia antigua, con representantes como Aristófanes que arremete contra lo que considera charlatanería política y filosófica.

La historia constituye otro de los pilares fundamentales de la literatura griega, y uno de los legados que nos ha permitido obtener de primera mano conocimientos esenciales de esta fascinante cultura. Uno de los personajes más relevantes, considerado como el padre de la historia, según palabras de Cicerón, es Herodoto, autor de “Los nueve libros de historia”. Otros historiadores reseñables son Tucídides y Jenofonte.

La prosa, cuyo auge se sitúa en el siglo IV a.C., es indisociable de la filosofía. Personajes como Sócrates, Platón o Aristóteles han ejercido una influencia decisiva en el pensamiento de las futuras generaciones hasta llegar a nuestros días.

La democracia griega

Entre los muchos legados de la civilización griega no podemos olvidarnos de la democracia; un sistema de gobierno que rige la mayoría de los estados modernos de la cultura occidental. Ya en su tiempo manifestaba Aristóteles: “Es preciso que los magistrados sean elegidos por todos o por sorteo; que las dignidades no se distribuyan según la importancia de la fortuna; que las funciones no duren nunca muy largo tiempo, que todos los ciudadanos sean llamados a juzgar en los tribunales, y, por último, que la decisión de todas las cosas dependa de la Asamblea general de los ciudadanos”.

En todo caso conviene distinguir en la democracia practicada en la antigua Grecia y las democracias actuales. La democracia se desarrolló en Atenas y su ámbito de influencia alrededor del año 500 a.C. Aunque en principio cualquier ciudadano podía participar en el gobierno, la realidad ateniense se asemejaba más a una aristocracia, donde los electores no superaban en número los 15.000, designándose cada año por sorteo a 6.000 ciudadanos para ocupar los cargos de magistrado. No se trataba de una participación abierta, sin embargo supuso una experiencia fascinante que sentó los cimientos de las futuras democracias.

La democracia se fundamentaba en tres organismos políticos en los que participaban los ciudadanos elegidos; el consejo de los 500, la asamblea y los tribunales, siendo estos dos últimos los auténticos órganos de poder.

Las olimpiadas en la antigua Grecia

Los primeros juegos olímpicos de la antigua Grecia vieron la luz en el año 776 a.C. En los primeros tiempos, las olimpiadas eran muy distintas a lo que conocemos en la actualidad. Los deportes eran muy pocos, no eran por equipos y solo podían participar hombres de habla griega que participaban desnudos.

Parece ser que en sus inicios se trataba de una carrera de 185 o 190 metros. Con posterioridad fueron añadiéndose carreras más largas, luchas y el pentatlón, que incluía lanzamiento de disco y jabalina, carreras de campo a través, salto de longitud y lucha libre. Más adelante se añadieron el boxeo, las carreras de jinetes a caballo y las carreras de carros, siendo este último el más apreciado por el público.

Cada cuatro años, en verano, y durante mil años, las olimpiadas congregaban grandes multitudes de todos los confines griegos en el pequeño pueblo al oeste de Atenas; Olimpia. Filósofos, poetas, escritores, proxenetas, apostadores y gente común de todos los lugares se reunían para compartir su entusiasmo por el deporte.

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