La civilización babilónica dejó una profunda huella en el mundo antiguo gracias a sus innegables logros culturales, influencia que se dejó sentir de un modo particular entre los hebreos y los griegos. La influencia babilónica, fiel seguidora de la cultura sumeria, se adivina claramente en las obras de poetas griegos como Homero y Hesíodo. También en el terreno tecnológico, como se puede ver en el matemático griego Euclides, tuvieron gran impacto. En la astronomía y astrología fueron pioneros. Incluso en la Biblia aparece a menudo la impronta babilónica.

La sociedad de Babilonia

La sociedad babilónica constaba de tres clases bien diferenciadas: el awilu, persona libre de clase superior; el wardu, el esclavo; y el mushkenu; libre pero de clase inferior. La mayoría de los esclavos eran prisioneros de guerra, aunque algunos podían perder su libertad y convertirse en esclavos como castigo por algunos delitos. También los padres, excepcionalmente, podían vender a sus hijos como esclavos cuando las necesidades obligaban. Los esclavos eran propiedad de su amo y podían ser marcados o azotados. En caso de fuga podían ser severamente castigados. Aún así, los esclavos tenían ciertos derechos legales, pudiendo llevar a cabo negocios, prestar dinero e incluso comprar su libertad. Si un esclavo se casaba con una persona libre y tenían hijos, estos se consideraban libres.

La familia en Babilonia

La familia constituía la unidad básica de la sociedad babilónica. Los padres eran los encargados de concertar los matrimonios. El reconocimiento legal se producía en el momento en que el novio presentaba un regalo nupcial al padre de la novia; certificándose con un contrato inscrito en una tablilla. Aunque el matrimonio, de entrada, no pasaba de ser un acuerdo práctico, se han hallado pruebas que dejan entrever que las relaciones prematrimoniales clandestinas estaban a la orden del día. Cabe señalar que la mujer babilónica tenía algunos derechos civiles importantes, como la posesión propiedades, la posibilidad de realizar negocios así como actuar de testigo en un juicio. Aunque también es cierto que el marido podía divorciarse por cuestiones triviales.

Ciudades de Babilonia

Se cree que la población de las principales ciudades de Babilonia oscilaba entre los 10.000 y los 50.000 habitantes. Las calles solían ser estrechas y estar flanqueadas por altos muros. Las calles no estaban pavimentadas ni tenían alcantarillas. El tipo medio de casa babilonia era una estructura pequeña, de una sola planta y de ladrillos de barro, con varias habitaciones alrededor de un patio principal. Los más pudientes, sin embargo, poseían una residencia de dos pisos con diez o doce habitaciones y con muros interiores y exteriores. La planta inferior poseía una habitación de servicio y, en ocasiones, una habitación privada para el culto. Los muebles incluían mesas bajas, sillas con respaldo y camas con armazón de madera. La vajilla doméstica estaba fabricada de arcilla, piedra, cobre y bronce y los cestos y las arcas de caña y madera.

Tecnología babilónica

Los babilonios heredaron buena parte de su cultura de los sumerios. Y lo mismo puede decirse de los aspectos tecnológicos. El mantenimiento del sistema de canales, diques, presas y depósitos construidos por sus predecesores requería de un considerable conocimiento y capacitación. La preparación de mapas, informes y proyectos no podían llevarse a cabo sin la utilización de instrumentos de nivelación y de medición. Los babilonios, que también destacaron en las matemáticas, utilizaban el sistema sexagesimal sumerio de numeración, mediante un útil dispositivo denominado notación lugar-valor, parecido al actual sistema decimal.

La agricultura era otra de sus principales ocupaciones, donde la previsión, diligencia, destreza y método también ponía de relieve su dominio tecnológico. Un documento escrito en sumerio, recientemente traducido, y utilizado como libro de texto en las escuelas babilónicas, ha resultado ser un verdadero almanaque del agricultor, registrando una serie de instrucciones y direcciones para guiar las actividades de la granja, desde el riego de los campos hasta el aventamiento de los cultivos cosechados.

Los artesanos babilonios eran diestros en la metalurgia, en los procesos de abatanado, blanqueo y tinte, así como en la preparación de pinturas, pigmentos, cosméticos y perfumes. En el campo de la medicina, tenían amplios conocimiento sobre cirugía que, al parecer, se practicaba frecuentemente, tal como está escrito en el código de Hammurabi, donde se le dedican varios párrafos. También se supone que hubieron avances en la farmacopea, aunque la única prueba que lo certifica procede de una tablilla sumeria escrita algunos siglos antes del reinado de Hammurabi.

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