Los Inhibidores de la Recaptación de Serotonina (IRSS) son un grupo de fármacos colocados bajo el epígrafe de antidepresivos que constituyeron una nueva ola tras los tricíclicos y los IMAO. El primero de ellos, la fluoxetina (Prozac) fue puesto en el mercado en 1986, y ganó una enorme popularidad en los años siguientes.

Los IRSS constituyeron el primer tipo de antidepresivos (y de psicótropos) cuya puesta a punto se hizo siguiendo el proceso de diseño racional de fármacos y no la típica metodología de ensayo/error (probar extractos o substancias en organismos y estudiar y comparar efectos). Además, el Prozac o fluoxetina, junto con el resto de IRSS, suele ser mejor tolerado por el organismo humano que los tricíclicos (como la amitriptilina), y los efectos secundarios son más leves.

Por otra parte, la dosis tóxica es más elevada, lo que los hace preferibles de cara a evitar intentos de suicidio, de modo similar a las benzodiacepinas en relación a los barbitúricos (en el caso de los ansiolíticos).

Los Inhibidores de la Recaptación de Serotonina inhiben, como su nombre indica, la recaptación del neurotransmisor serotonina en los espacios sinápticos entre neuronas, de modo que aumentan la concentración de dicho neurotransmisor en esos espacios.

Aumentando los niveles de Serotonina: la clave de su funcionamiento

Según la teoría de las monoaminas, el aumento de dicha concentración mejora el estado anímico del paciente y su tono vital en general, al mejorar las comunicaciones interneuronales a nivel del Sistema Nervioso Central. Combate asimismo la ansiedad generalizada o ansiedad más o menos permanente (que no tiene una causa definida).

Por ello, en estos casos de ansiedad generalizada, los IRSS resultan más útiles que las benzodiacepinas. Estas resultan más adecuadas en casos de ansiedad puntual (como puede ser un examen) o debida a una causa concreta (trabajo nuevo, etc.).

Indicaciones de los IRSS

Las principales indicaciones de los IRSS son:

  • Depresión
  • Ansiedad generalizada
  • Fobia social
  • Eyaculación precoz
Depresión: dos meta-análisis del 2008 y del 2010 han revelado que los IRSS son más adecuados para casos de depresión severa que en depresión leve o moderada, en la que la diferencia en relación al placebo no está clara o es mínima.

Ansiedad generalizada y social. Algunos de los IRSS (como el Escitalopram) resultan muy adecuados en el tratamiento de la ansiedad social, que implica un grave retraimiento social y emocional y que empieza a manifestarse en la adolescencia. El acercamiento más apropiado aquí es la combinación fármaco/terapia cognitiva (y por lo tanto psiquiatra/psicólogo). En los casos más peliagudos, sólo puede abordarse una terapia cognitiva (basada en entrevistas con el psicólogo) si previamente el paciente ha comenzado a tomar medicación.

El fármaco actúa como un excelente catalizador de cambios cognitivos y de conducta, y "desbloquea" el escepticismo radical que la persona puede tener a la hora de abordar la terapia cognitiva. A medida que los cambios cognitivos y conductuales se vayan consolidando, puede ir pensándose en retirar el fármaco. El porcentaje de éxito de este acercamiento combinado es elevado.

Eyaculación precoz. Uno de los efectos secundarios de los IRSS es la disfunción sexual, que puede darse hasta en un 41% de los pacientes. Se produce disminución de la libido, impotencia y anorgasmia. Este último efecto (anorgasmia, o dificultad para eyacular) es aprovechado para tratar los casos de eyaculación precoz.

Los principales IRSS

  • Fluoxetina (Prozac)
  • Paroxetina (Seroxat)
  • Fluvoxamina (Dumirox)
  • Sertralina (Zoloft)
  • Citalopram (Celexa)
  • Escitalopram (Cipralex)
Citalopram y Escitalopram son fármacos más "avanzados" y mejor diseñados que los primeros de la serie (paroxetina o fluoxetina), y resultan mejor tolerados y de menores efectos secundarios. Es obvio que la investigación farmacéutica, a pesar de los ataques que reciben los laboratorios ("medicalización" de la vida, puesta en el mercado de fármacos poco útiles o redundantes, avaricia económica, etc.), no todos injustos, lleva a la aparición de medicamentos cada vez más sofisticados, eficaces e inocuos, gracias al cada vez mayor refinamiento del diseño racional.

Contraindicaciones de los IRSS

Uso conjunto con antidepresivos IMAO, el antipsicótico Pimozida y el analgésico Tramadol.

Efectos secundarios de los IRSS

Se manifiestan poco después de empezar a tomar el fármaco. Hay que tener en cuenta que el paciente no nota el efecto antidepresivo hasta transcurridos unos quince días, en tanto que los efectos negativos son instantáneos, aunque llevaderos. Las primeras semanas, por lo tanto, el balance es negativo. Pero dicho balance se invierte claramente en 15 o 20 días, en la que los efectos secundarios van a menos.

Entre los efectos secundarios figuran la sequedad de boca, la hipotensión postural, la somnolencia, la ansiedad (paradójicamente) y trastornos gastrointestinales.

Disfunción sexual

El más aparatoso de los efectos secundarios es acaso la disfunción sexual, que en un porcentaje muy elevado de casos persiste mientras se continúa con la medicación, aunque va disminuyendo con el tiempo. Médico y paciente han de ”jugar” con la dosis y la posología, ya que el hecho de ser fármacos relativamente bien tolerados (al menos los últimos de la serie) permite la posibilidad de introducirlos o retirarlos sin demasiados problemas.

Hay que mirar en todo momento el balance entre lo que el fármaco nos aporta y lo que nos "quita" y decidir.

Si la disfunción sexual es intolerable para el paciente, puede probarse con antidepresivos de otro grupo, introducir Sildenafil (Viagra) o "jugar" con la pauta, como decíamos arriba. De todos modos, hay que pensar que la toma del fármaco ha de ser temporal, al menos a la espera de la aparición de nuevos medicamentos de la serie con aún menores efectos secundarios, o ninguno.