Búho Nocturno es la serie más genuinamente superheroica de la línea Antes de Watchmen. La que ahonda en el héroe más puro de las dos generaciones que presentaron Alan Moore y Dave Gibbons, la que busca el team-up como fórmula narrativa, la que bucea en la personalidad del protagonista por encima de presentar un villano memorable y la que cuenta una historia de origen en toda regla. El guión de J. Michael Straczynski funciona, aunque de forma mucho más irregular que el espectacular dibujo de Andy Kubert, y está llamada a ser una de las series que genere más controversia por comparación con el Watchmen original.

Polémica completando a Watchmen

ECC Ediciones publicó los cuatro números de Antes de Watchmen. Búho Nocturno entre diciembre de 2012 y marzo de 2013, al precio de 2,50 euros cada número. Los cuatro, escritos por J. Michael Straczynsky y dibujados por Andy Kubert, reproducen las portadas originales dibujadas pro este mismo ilustrador y las alternativas que aportaron Kevin Nowlan y Jim Lee para el primer número, David Finch para el segundo, Chris Samnee para el tercero y Ethan Van Sciver para el cuarto. David B. Gil analiza con sus artículos cada una de las entregas de esta miniserie.

Las intenciones de Straczynski están llamadas a generar polémica. Una de las bases de su relato está en Wachmen, en la fotografía dedicada de Lady Crepúsculo que Dan Dreiberg guarda y la relación, no detallada por Moore, que mantuvieron en el pasado. ¿Qué pensará el guionista de la obra original? También es polémica la decisión de introducir pasajes conflictivos en la vida del Búho Nocturno original, Hollis Mason, pesares que o no vimos o se quedaron por el camino de su libro, Bajo la capucha. Straczynski decide no aclarar lo que avergüenza a Mason, dejando la duda sobre sus verdaderos objetivos con esa idea.

Team-up de superhéroes

Straczynski tiene más interés en el detalle que en la historia concreta. Prefiere explicarnos cómo son sus personajes antes que hilar una trama compleja y memorable, con un villano de altura. Quiere mostrar a los héroes y sus dobleces y lo demás es secundario. Para hacerlo, primero se sumerge en la tradición más pura del cómic de superhéroes. Dan se convierte, de alguna manera, en el sidekick de Hollis. Pero, sin completar la analogía de Búho Nocturno con Batman, nunca llega a ser Robin (aún con la clara referencia al tercero, Tim Drake y la forma en que averiguó la identidad secreta de Bruce Wayne), sino su sustituto como el héroe principal.

Ya en el primer número de la serie, adopta la otra fórmula clásica que utiliza: el team-up. Al no ser el sidecick, se puede entender la colaboración entre Dan y Hollis como un team-up. Lo es sin duda el que el segundo Búho Nocturno forma con Rorschach, y del mismo modo se puede entender la relación con Lady Crepúsculo, que absorbe rápida y espectacularmente (su presentación es desnuda y en acción) el papel romántico en la vida de Dan que se insinúa para la segunda Espectro de Seda recuperando la reunión de los Crimebusters en la que se conocen la mayoría de los protagonistas de Watchmen.

El guión de J. Michael Straczynski

El retrato de Dan Dreiberg en el guión de J. Michael Straczynski es espléndido porque acierta en la narración de su origen, sobre todo por los traumas (la violencia que su padre ejerce sobre su madre y la forma en que éste muere) que le empujan a convertirse primero en admirador y después de discípulo de Búho Nocturno. Eso, junto a los conocidos traumas de Rorschach, es lo que hace avanzar al personaje en una trama, la búsqueda de un asesino de prostitutas, que se antoja algo escasa para alargarse durante tres números tras el inicial de presentación.

Y es una forma espléndida de enganchar la personalidad de Dan con sus miedos ante las mujeres, ya vistos en Watchmen con Laurie Juspeczyk y aquí enfocados en Lady Crepúsculo. Esta relación, al final más sexual que sentimental porque acaba de forma abrupta, sirve a Straczynski para dar fondo psicológico pero también para introducir calculadas notas de humor. Es Rorschach quien coloca el pesimismo y la oscuridad que se espera de una serie vinculada a Watchmen.

El dibujo de Andy Kubert

Las portadas de Andy Kubert ya indican que el presente es un trabajo espléndido y de corte clásico. La espectacular presentación del nuevo Búho Nocturno, el juego de miradas en la reunión de los Crimebusters, la conversación bajo la lluvia con Rorschach, los juegos de seducción de Lady Crepúsculo o Rorschach abandonando la iglesia en llamas con el cartel que reza “el fin está cerca” son momentos espléndidos dentro de un trabajo mucho más que sólido.

Kubert engancha en todos los niveles de la narración, desde los más movidos a los más íntimos, desde la acción superheroica a las conversaciones más personales. Aporta mucho al guión de Straczynski y le saca partida a lo más logrado del trabajo del escritor, que viene a ser la sensacional química que hay entre todos los personajes que se interrelacionan. El color de Brad Anderson ayuda a que el cómic tenga finalmente un look clásico y reconocible, que entronca con el Watchmen original y que, al mismo tiempo, encaje en lo pretendidamente rompedor que busca ser Antes de Watchmen.

El último trabajo de Joe Kubert

Antes de Watchmen. Búho Nocturno queda como un título que pasará a la historia por ser el último trabajo del mítico Joe Kubert. Murió el 12 de agosto de 2012, con 85 años y en pleno proceso de entintado del tercer número de la serie. La colaboración en el apartado gráfico de Joe y Andy Kubert, padre e hijo, era otro de los alicientes de Búho Nocturno. La tarea la completó otro nombre de lujo, Bill Sienkiewicz. Entre todos consiguen que lo visual deslumbre siempre. Lo narrativo, en algunos momentos. Y así Búho Nocturno se disfruta como una lectura interesante y polémica.