En la respuesta orgásmica están implicados una serie de factores, entre los cuales están el deseo, la excitación sexual, la seguridad personal, el sentirse bien consigo mismo, las experiencias que se tengan acerca del sexo, el conocimiento del propio cuerpo y las ideas e informaciones que se adquieran. Por tanto, el desarrollo sexual tiene mucho que ver con el desarrollo personal.

Todo ello hace que, en el trayecto hacia la consecución del orgasmo, influyan tanto las actitudes, los pensamientos y los sentimientos de la persona como el propio cuerpo.

Hablar de orgasmo es relativamente nuevo

Hasta hace 25 años, los orgasmos no se valoraban como una parte importante para la satisfacción sexual de la mujer. Por tanto, acudir a una consulta para pedir ayuda por problemas de orgasmo era algo muy inusual. Muchos, ni siquiera se planteaban que la mujer tuviera que disfrutar y sentir placer durante la relación sexual.

Cuando una mujer no llegaba al orgasmo se le consideraba frígida, considerando que este hecho implicaba algún tipo de problema.

En los años 60 surgieron movimientos a favor de la liberación de la mujer, y esto supuso un importante cambio para ellas a nivel social, aunque también influyó en su comportamiento sexual.

Comenzó a reconocerse que las mujeres tenían el mismo derecho que los hombres a satisfacerse sexualmente, consiguiendo el orgasmo. Lo cual, para muchas, supuso una enorme presión.

Entre 15% y 20% de las mujeres jamás ha llegado al orgasmo, pero aún hay un porcentaje mucho más alto de ellas que, aunque son orgásmicas, les cuesta muchísimo alcanzarlo con sus parejas.

Madame Pompadour era anorgásmica

Madame Pompadour nació en París el 29 de diciembre de 1721 y falleció en Versalles el 15 de abril de 1764. Como es sabido, fue una famosa cortesana francesa y una de las amantes del rey Luis XV. Si bien, estaba casada y con hijos, por circunstancias de la vida se vio implicada en un acercamiento hacia la corte, donde conoció a Luis XV, el cual se enamoró perdidamente de ella al conocerla.

Madame Pompadour llegó a ser, además de una mujer muy guapa, una de las principales promotoras de la cultura durante su época. También es conocido el hecho de que las copas de champagne le deben su forma, porque para su diseño se utilizó el molde de sus pechos.

Pero, Juana Antonia, que así se llamaba, sufrió muchísimo, porque, aunque estaba muy enamorada de Luis XV, se consideraba frígida por no llegar a sentir placer en sus relaciones sexuales con el rey.

El rey jamás se enteró de la dificultad de su amante

La actitud que en aquellos tiempos tomó Madame Pompadour de no contarle al rey que no sentía placer durante las relaciones sexuales, hoy en día, continúa siendo la actitud de muchas mujeres, que temen decírselo a sus parejas para no decepcionarles y, de paso, para evitar que vayan a probar su hombría fuera de casa. El resultado es que muchas mujeres fingen.

La Pompadour se obsesionó con el problema y se hizo ver por infinidad de médicos y curanderos. Uno de ellos, el Doctor Quesnay, le recomendó dieta sana y ejercicio suave, aplicándole también un remedio que era muy conocido en aquella época: las famosas sangrías.

La amante desdichada, pálida y con síntomas de anemia, le confesó a una amiga: “Adoro al rey y daría mi vida por complacerle, pero sigo fría como el hielo”.

En su afán de curarse la amante continuó su calvario

Madame Pompadour hizo traer a curanderos de todas partes, los cuales le daban recomendaciones absurdas, pero que ella, en su afán de curarse, seguía estrictamente.

Se vio inmersa en una dieta rigurosa de apio, trufas y vainilla, la cual estuvo a punto de terminar con su vida. Otro de los curanderos le mandaba que levantase grandes pesos.

Como consecuencia de las sangrías y de las dietas extravagantes, se agotaba de cansancio. Al no encontrar nada que hiciera mejorar su problema, afirmó: “sigo con mi incapacidad para responder”.

Desconocimiento de la sexualidad femenina

En aquella época había un gran desconocimiento sobre la sexualidad femenina, pero lo triste es que hoy día continúa habiéndolo, por lo que siguen surgiendo problemas del mismo tipo. Para empezar, es de vital importancia que la mujer conozca su cuerpo.

Existe una gran ignorancia y una información inadecuada sobre los temas sexuales. Circulan creencias erróneas y sentimientos negativos acerca del sexo. Y también influyen los sentimientos negativos acerca de uno mismo, así como los sentimientos negativos hacia la pareja.

La falta de placer no perjudicó su amor

El hecho de que la Pompadour fuera incapaz de sentir placer en sus relaciones sexuales con el rey, no disminuyó nunca su capacidad para enamorarle y tenerle completamente fascinado, porque, además de ser una belleza, era inteligente, amable, muy alegre, culta y una conversadora ingeniosa y divertida.

Por supuesto que ser orgásmica supone un mayor disfrute y placer en las relaciones sexuales, pero Madame Pompadour supo suplir esa carencia, que le preocupaba enormemente, con el inmenso amor que profesaba al rey.

Es decir, ella mostró con su comportamiento que el placer sexual es un aspecto muy importante de la relación humana, pero que no es lo único en el amor, ni tampoco lo más importante para muchas parejas. El amor, en ocasiones, lo puede todo y el romanticismo nunca muere.