La anorgasmia es una disfunción que suele asociarse a las mujeres, aunque también puede sucederle a los hombres. Tal como lo define el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV), la anorgasmia es “la ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo después de una fase de excitación normal, tanto en duración como en intensidad”. La anorgasmia afecta a las mujeres en un porcentaje que oscila entre el 15% y el 30%, siendo una de las disfunciones sexuales que más afectan al género femenino y el segundo por el cual acuden a consulta. En los varones la anorgasmia tiene una incidencia del 8%.

No debe confundirse la anorgasmia con la frigidez. La anorgasmia no implica la inexistencia de excitación sexual, sino la incapacidad de alcanzar el orgasmo aun estando excitado, mientras que en el caso de la frigidez no hay excitación, a pesar de los estímulos eróticos, ni menos aún orgasmo.

Tipos de anorgasmia

La anorgasmia se distingue en dos tipos; primaria y secundaria. La anorgasmia primera es aquella en la que una mujer nunca ha alcanzado el orgasmo, tanto a través des del coito como de la masturbación, mientras que la anorgasmia secundaria es aquella que se padece tras una época de haber experimentado orgasmos con normalidad. A su vez, la anorgasmia puede ser absoluta o situacional. Se habla de anorgasmia situacional cuando no se logra alcanzar el orgasmo en determinadas situaciones, como puede ser el método utilizado o la pareja con la que se practica sexo. Una situación bastante común en la mujer es lo que se conoce como anorgasmia coital; es decir, la incapacidad de llegar al orgasmo durante el coito, aunque se puede alcanzar sin problemas con otro tipo de estimulación.

Causas de la anorgasmia

Las causas de la anorgasmia también pueden tener dos orígenes distintos; pudiendo ser de carácter orgánico o psicológico. Las causas orgánicas de la anorgasmia pueden deberse a ciertas enfermedades, traumatismos, a la ingestión de ciertas drogas o algún medicamento en concreto. Es poco común. Se estima que las causas orgánicas apenas conforman el 5% del total. El resto hay que buscarlo en las causas de índole psicológica. Los condicionantes psicológicos abarcan un abanico muy amplio de posibilidades que van desde la ansiedad asociada a la consecución del orgasmo, condicionantes sociales o educacionales, sentimientos de culpabilidad en cuanto al derecho a sentir placer, depresión, desconocimiento sobre la sexualidad del propio cuerpo, dudas sobre la pareja, baja autoestima o sucesos traumáticos como la violación o los abusos sexuales, entre otros.

Diagnóstico y tratamiento de la anorgasmia

Lo primero que se debe considerar es que el tratamiento de la anorgasmia cuenta con un elevado porcentaje de éxito siempre que la afectada coopere con el especialista. Paralelamente deben observarse factores como la edad del paciente, la experiencia sexual y los métodos empleados en la estimulación erótica, teniendo presente la variabilidad que presentan las mujeres en cuanto a la intensidad y el tipo de estimulación necesaria para alcanzar el orgasmo.

El tratamiento de la anorgasmia, en general, va encaminado a eliminar los pensamientos negativos asociados a la propia sexualidad y a la sexualidad en su conjunto. Y más en concreto, a los perjuicios en torno al orgasmo. Se tratara de establecer una mejora de la relación con la pareja en virtud de una comunicación más fluida y sincera respecto a la sexualidad. Y por último se procederá a un programa para perfeccionar las habilidades sexuales, cuyos ejercicios se adecuarán a los problemas específicos de la disfunción.

Anorgasmia masculina

La anorgasmia en el varón puede surgir durante el coito y también a través de la masturbación. Las causas hay que buscarlas en algunos desórdenes de carácter psicológico como la ansiedad o el estrés, entre otras. También las enfermedades o fármacos como los antidepresivos o las benzodiacepinas pueden estar en la raíz del problema.

Al ser un trastorno poco frecuente, hay que decir que no existen muchos datos en cuanto a la eficacia del tratamiento. Estos son de tipo psicológico y se llevan a cabo de forma individualizada. Puede incluir un programa de autoestimulación y otro en el que interviene la pareja. También existe un tratamiento farmacológico que se lleva a cabo junto al psicológico. Este tratamiento consiste en la toma de cloruro de betanecol en dosis de 5 a 30 mg dos o tres veces al día.

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