Cada vez más, las personas damos mayor importancia al papel que juega la sexualidad en nuestras vidas. El sexo es un aspecto muy significativo en la pareja, hasta el punto de que si no funciona puede originar conflictos importantes. Las mujeres se preocupan de su sexualidad, pero no todas logran conseguir el orgasmo.

Qué es el orgasmo

El orgasmo es una respuesta neurovegetativa como consecuencia de la excitación sexual, y se desencadena en la zona sacro-lumbar de la médula espinal. Se caracteriza por la contracción rítmica de los músculos que rodean la entrada la vagina, el útero y el esfínter anal.

Las contracciones se inician a intervalos de 0,8 segundos y varían mucho en intensidad, duración y frecuencia. Estas reacciones orgásmicas se producen por la información que reciben de los nervios sensoriales y de las fibras táctiles y de presión, que se encuentran por toda la superficie corporal, muy especialmente del clítoris, primer tercio de la vagina y pezones.

Pero el orgasmo no son sólo una serie de contracciones de los músculos pélvicos, sino que estas contracciones van acompañadas de sensaciones físicas y psicológicas muy placenteras, pudiendo extenderse dicho placer por todo el cuerpo.

Hablamos de anorgasmia cuando se da una inhibición persistente y recurrente del orgasmo, tras una excitación sexual normal y una estimulación adecuada.

Por qué queremos tener orgasmo

Aparte del placer que produce, queremos tenerlo porque “es lo que hay que hacer”. Todo el mundo habla de ello, en las películas vemos maravillosos orgasmos interpretados por los protagonistas y en definitiva, nuestro modelo sexual nos dice que el sexo termina con el orgasmo, y si no, será incompleto.

Sin embargo, el orgasmo es una fase más de la respuesta sexual humana. Esta se inicia con el deseo, sigue con la excitación, continúa con un periodo de meseta y termina con el orgasmo. Después se producirá un periodo de resolución, donde todas las constantes fisiológicas volverán a su nivel previo. Si una relación sexual se interrumpe antes de llegar al orgasmo, no pasa nada, puesto que la excitación irá disminuyendo hasta llegar al nivel inicial.

Aun así, a todos nos preocupa no llegar a conseguirlo. Ahora se valora mucho en la pareja que ambos queden plenamente satisfechos y la satisfacción de la relación sexual se hace en base al orgasmo y no se tiene en cuenta “lo que se ha gozado por el camino”.

Muchos hombres creen que son los responsables de que su pareja no tenga orgasmo y muchas mujeres creen que es su pareja quien tiene que desencadenárselo. Esto no es así, pues cada persona es responsable de su placer y además de las buenas técnicas sexuales, el cuerpo debe estar predispuesto para poder tener un orgasmo.

Condiciones necesarias para la consecución del orgasmo

Para que se produzca el orgasmo, se tienen que dar una serie de condiciones físicas y psicológicas:

  1. Buen estado de salud. Con esto nos referimos a que no haya ningún elemento orgánico (enfermedad o lesión) que pueda interrumpir o modificar el circuito orgásmico.
  2. Excitación previa. Es necesario que la persona se haya excitado física y mentalmente.
  3. Relajación. Sin la relajación, el cuerpo no está completamente receptivo a los estímulos eróticos. Es necesario que nuestra mente esté libre de preocupaciones (durante el acto sexual) y relajada para poder dejarse llevar a las sensaciones.

Por qué muchas mujeres no logran llegar al orgasmo

En primer lugar, la mujer debe conocer su cuerpo y saber cómo funciona la respuesta sexual humana.

La causa más común de la falta de orgasmo en la mujer es el control inconsciente que ejerce sobre su sexualidad. Múltiples causas, normalmente sociales, pueden influir en la forma en que cada uno vive su sexualidad.

Los prejuicios que se tienen sobre cómo deben ser las cosas y los modelos que a cada uno le han enseñado, puede que no permitan vivir la sexualidad de una forma plena. Por ejemplo, si a una mujer le han enseñado que disfrutar durante el sexo es algo negativo, no vivirá la sexualidad de forma plena. Aspectos religiosos y culturales tienen notable influencia en este aspecto.

Por eso, la mujer tiene que “darse permiso” a sí misma, debe dejarse llevar por el placer y las sensaciones que siente. La mente tiene que estar relajada y siempre en disposición erótica, para poder interpretar los estímulos y las sensaciones como tal. Si durante el acto sexual estamos pensando en otras cosas o creemos que estamos haciendo algo malo, la respuesta se va a interrumpir, bajando los niveles de excitación y volviendo al nivel inicial.

En ocasiones, las cuestiones psicológicas pueden ser la causa. Tener un mal día en el trabajo, haber discutido con familiares o amigos, estar preocupado por un examen o prueba médica, etc… hacen que la mente no esté totalmente predispuesta para dejarse llevar por las sensaciones eróticas.

Problemas de pareja también tienen gran influencia, puesto que si la relación no funciona, es posible que el sexo se vea deteriorado.

Otras causas que pueden influir para no conseguir un orgasmo son causas físicas: alteraciones de la pelvis, alteraciones vasculares vaginales, alteraciones endocrinas o alteraciones ginecológicas. Estas causas suelen ser poco frecuentes.

Conclusiones

Son múltiples las causas que hacen que una mujer no logre conseguir un orgasmo en sus relaciones sexuales. En primer lugar se tienen que dar una serie de condiciones físicas y psicológicas necesarias para que esto suceda. Si estas condiciones se cumplen, factores sociales, psicológicos o de pareja pueden influir en la dificultad o imposibilidad para llegar al orgasmo. La causa más frecuente es el control inconsciente que se ejerce sobre la propia sexualidad.

No obstante, cada mujer tiene su propio funcionamiento, de manera que puede ser más sensible a unas influencias que a otras.

Conseguir un orgasmo puede ser fácil acudiendo al profesional correspondiente que pueda analizar cada una de las causas que puedan estar influyendo.