La anorexia se encuadra dentro de los trastornos de la alimentación. La característica distintiva de la anorexia consiste en una pérdida voluntaria de peso de la persona afectada ante el temor de engordar, siempre desde una perspectiva distorsionada del propio cuerpo, lo que lleva a la anoréxica a verse gorda aún cuando su peso este por debajo de lo normal o, en algunos casos, muy por debajo.

La anorexia afecta, en un porcentaje muy superior, a las mujeres. Se estima que alrededor del 95% de los casos de anorexia se corresponden con el sexo femenino. Por lo general se inicia en la adolescencia, entre los 14 y los 18 años, aunque cada vez se producen más casos a más temprana edad. Mucho menos incidencia tiene esta enfermedad en la etapa adulta, en niños o en hombres, aunque hay evidencias de que se ha producido un aumento en estos sectores de la población. Otro rasgo distintivo de la anorexia es que suele afectar en mayor medida a las capas sociales medias o altas. Es mucho más común este trastorno alimentario en la sociedad occidental que en otro tipo de culturas.

Es fundamental detectar de forma precoz los síntomas y proceder al tratamiento oportuno, ya que cuanto antes se detecte este trastorno de la alimentación, mayores serán las probabilidades de éxito.

Historia de la anorexia nerviosa

El concepto que tenemos hoy en día de la anorexia nerviosa puede considerarse bastante moderno, no obstante pueden encontrarse claras referencias a la anorexia por parte de Hipócrates o Galeno. No sería hasta el año 1689 que el médico inglés Sir Richard Morton describiera detalladamente un caso de anorexia nerviosa.

La anorexia nerviosa fue reconocida simultáneamente en 1873 por el médico inglés William Gull y el médico francés Charles Làsegue. Este último la denominó anorexia histérica. William Gull dio a conocer este trastorno de la alimentación, ya como anorexia nerviosa, en la British Medical Association, publicando sus resultados en la revista The Lancet. Ambos coincidieron en que se trataba de una alteración psicógena que afectaba a mujeres jóvenes, haciendo mención de los síntomas que siguen vigentes en la actualidad.

En 1914 el Dr. Simod consideraba la anorexia como caquexia hipofisiaria. Ya en el 1939 el Dr. Otto Sheehan llevaría a cabo el diagnóstico diferencial entre la caquexia y la anorexia nerviosa. A partir de ese momento se describiría con mayor precisión la anorexia, encuadrándola dentro de las enfermedades psicológicas. Con posterioridad Janet se centraría en las formas histéricas y obsesivas de la anorexia, mientras que Dejérine y Gauckler (todos ellos psicoanalistas) harían una distinción de la anorexia secundaria relacionada con estados depresivos o psicóticos.

Sería en la segunda mitad del siglo XX cuando se prestaría mayor atención a los síntomas y al tratamiento más indicado; síntomas como la percepción distorsionada del propio cuerpo, la fobia al aumento de peso o el temor al desarrollo sexual.

Tipos de anorexia nerviosa

En la actualidad se distinguen dos tipos o subtipos de anorexia nerviosa. El primero es el subtipo restrictivo. En este caso el control o la reducción del peso corporal se logra mediante dietas severas o ejercicio intenso. El afectado no recurre a otros métodos como las ingestas masivas o las purgas. El segundo subtipo es el bulímico, donde el enfermo sí recurre a las purgas, incluso cuando tan solo haya ingerido pequeñas cantidades de alimento.

Causas de la anorexia nerviosa

Aunque no se puede hablar de una causa en concreto, parece ser que los factores sociales tienen una gran relevancia en el desarrollo de la anorexia. Más allá de esos factores socioculturales y la presión del entorno, también se cree que, al menos un porcentaje de la población, pueda tener una cierta predisposición física a sufrir de anorexia. Los últimos estudios nos hablan de ciertas alteraciones hormonales así como de la implicación de neurotransmisores como la serotonina, que actúan regulando el apetito.

La personalidad también es un aspecto que vale la pena destacar. La persona anoréxica suele responder al tipo obsesivo-compulsivo o con tendencias histriónicas. Su autoexigencia y perfeccionismo es llevado al extremo, hasta tal punto que nunca logran alcanzar sus metas. Esta situación suele conllevar problemas de autoestima y tendencias depresivas.

Otro aspecto que vale la pena contemplar es el familiar. Muchas personas anoréxicas ha tenido un entorno sobreprotector, un alto nivel de exigencia, rigidez en el trato o una serie de conflictos familiares perpetuos que, según parece, son factores que favorecen la aparición de la anorexia.

Hay otra serie de factores que pueden constituirse como el detonante para que aparezca este trastorno de la alimentación, entre ellos está la obesidad del afectado o la obesidad materna. Otros factores incluyen la muerte o enfermedad de un ser querido, el abandono del hogar, la separación de los padres, el fracaso escolar, accidentes o hechos traumáticos, particularmente en la infancia.

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