Los erizos de mar son equinodermos de caparazón externo, duro y rígido con numerosas púas móviles. Hay dos grandes grupos: regulares e Irregulares. Todos ellos son de movimientos lentos y viven en fondos duros y blandos. Se alimentan de materia vegetal y animal.

Características de los erizos marinos

Como todos los equinodermos, poseen un sistema de vasos que contienen agua, del que parten ramas tentaculares (pies ambulacrales) que penetran en la pared del cuerpo y realizan diversas funciones. Su forma es globosa y nunca desarrollan brazos. Pueden mover las púas a voluntad, orientándolas hacia cualquier enemigo.

Los regulares tienen simetría pentarradial regular con abertura bucal central y ventral, y zona anal central en el dorso. Suelen ser oscuros: negro, pardo oliva, violeta, con pocas zonas claras. Tienen mandíbulas bien desarrolladas. Utilizan las púas para desplazarse, con cierta rapidez, a modo de zancos.

Los equinoideos irregulares tienen simetría bilateral secundaria con la boca situada adelante y el ano en sentido contrario. En caso extremo, ambas aberturas se encuentran en el vientre del animal. Son de color gris claro o arenoso.

Hábitat y biología de los erizos marinos

Los erizos viven en casi todos los fondos marinos, desde la zona mareal hasta profundidades superiores a 1.000 metros. Los regulares prefieren sustratos duros, mientras que los irregulares se decantan por los fondos arenosos y permanecen casi siempre enterrados.

Se alimentan, sobre todo, de algas, ocasionalmente de animales sésiles o muy lentos, carroña y detritos. Entre sus enemigos se encuentran las estrellas de mar, cangrejos, peces (sargos, peces ballesta, pageles, entre otros) y aves marinas. Para protegerse utilizan las púas, se enmascaran o se entierran en la arena.

Reproducción de los equinoideos

Los erizos de mar suelen alcanzar la madurez sexual al año de vida, cuando todavía no han alcanzado su completo desarrollo. Hay separación de sexos, existiendo casos de dimorfismo sexual. Se han dado casos de hermafroditismo. La fecundación suele ser externa y algunas especies incuban la puesta. La longevidad es de 4-8 años, según las especies.

Los erizos de mar y el hombre

Los erizos marinos son apreciados como alimento en determinadas regiones. Muchas especies son inofensivas, pero algunas de los tropicos pueden causar heridas que se infectan con facilidad, pues sus frágiles espinas huecas, al penetrar en la piel, se rompen en numerosos fragmentos de difícil extracción. Existen especies con glándulas venenosas en sus espinas, como los géneros Diadema y Asthenosoma, del Indopacífico, este último uede ser mortal. Los erizos litorales del Mediterráneo ocasionan, en general, heridas leves de fácil curación.

Erizos marinos litorales de la costa del Maresme

En el Mediterráneo viven 26 especies de erizos marinos, entre las que hay propias de las aguas litorales:

Arbacia lixula. El erizo negro tiene un caparazón de ese color de 5 cm de diámetro, con numerosas púas macizas, casi tan largas como el diámetro del animal. Madura durante todo el año. Sólo se encuentra sobre fondos rocosos a 0-50 metros de profundidad. No perfora la piedra. Se alimenta de algas y, en menor medida, de pequeños animales sésiles. Es muy frecuente. A menudo se asocia con el erizo común. Sus espinas causan frecuentes heridas a los bañistas y son difíciles de extraer.

Sphaerechinus granularis. El erizo violáceo tiene un caparazón púrpura oscuro con campos porosos blanquecinos, de hasta 12 cm de diámetro, aplanado siempre ventralmente, a veces por el dorso. Las púas son numerosas y cortas (hasta 2 cm de longitud), casi siempre violetas con las puntas blancas, pero también totalmente blancas, pardas o rojizas. Madura en abril y mayo. Prefiere los fondos arenosos con o sin vegetación, también en fondos rocosos y coralinos, entre 1 y 120 metros de profundidad. Es abundante, sobre todo a una profundidad de 5-40 metros.

Psammechinus microtuberculatus. El ericillo de mar tiene un caparazón de 3,5 cm de diámetro, de color gris oscuro a pardo, con campos de poros blanquecinos. Las púas alcanzan 1,5 cm de longitud, son bastante delgadas y de color verde con puntas blancas. Se encuentra bajo piedras en prados de algas y fanerógamas marinas, también sobre fondos duros secundarios, a profundidades de 4-100 metros. Madura en abril y mayo. Es común.

Paracentrotus lividus. El erizo del mar común tienen un caparazón aplanado en el vientre, más raro también en el dorso, de 6 cm de diámetro, de color violeta oscuro. Las púas son poco numerosas, cortas y macizas, de 3 cm de longitud, de igual color que el caparazón, pero también parduscas o negras. Madura entre abril y noviembre. Aparece en fondos rocosos costeros, también sobre prados submarinos, a profundidades de 0-80 metros. Frecuente y ampliamente distribuido sobre rocas batidas sin vegetación. Perfora la piedra, donde excava orificios para vivir. Se enmascara con frecuencia, recubriéndose con trozos de algas, conchas, piedrecitas o cualquier objeto que encuentre. Es, sobre todo, vegetariano.

Echinocardium cordatum. Tiene un caparazón pardo amarillento de hasta 9 cm de longitud, con 5 filas de pies ambulacrales, de las que la anterior se encuentra en un surco y llega hasta la boca. Púas, la mayoría cortas, pero algunas son largas y curvas, densamente dispuestas y orientadas hacia atrás. Madura entre octubre y abril. En fondos arenosos puros o con algo de barro, desde pocos metros hasta más de 200 de profundidad. Se entierra a unos 10-20 cm por debajo de la superficie de la arena. Bastante frecuente. Es más raro entre algas en fondos rocosos.

Echynocyamus pusillus. El ericillo de arena tiene un caparazón verde intenso, de 1,5 cm de longitud. Las púas son cortas, densamente dispuestas. Se encuentra en fondos de arena y grava, debajo de formaciones de algas (Caulerpa) y de prados de fanerógamas marinas (Zostera), entre 1-800 metros de profundidad. También en fondos de briozoos a 20-50 metros.

Los erizos de mar son un exitoso grupo ampliamente distribuido por todos los fondos marinos, en donde ocupan un eslabón bajo de la cadena alimentaria, al aprovechar los vegetales y detritos existentes y ser presa de numerosos enemigos que evitan una proliferación de sus poblaciones.