A pesar de ser conocido por su fetichismo y su afición al sexo casi explícito, Bigas Luna se aparta de sus típicas inquietudes para recrearse en un juguete de suspense y violencia rodado en inglés. Es Angustia (1987).

Argumento de Angustia

John (Michael Lerner) es un ayudante de cirujano que vive bajo el mismo techo que su protectora y manipuladora madre, Alice. Esta última (Zelda Rubinstein, inolvidable médium en Poltergeist) utiliza sus poderes hipnóticos y telepáticos para entrar en la mente de su hijo y manejarlo como una marioneta. Alice lo controlará hasta guiarlo al asesinato; coleccionando así ojos humanos que, según creen los dos, servirá como hechizo para curar la progresiva ceguera de John. El primer crimen, al estilo giallo, con esa particular utilización del bisturí haciendo manar la sangre nos repugnará tanto como... al público de ficción que está viendo la misma película que nosotros.

Y es que a la media hora de metraje, Bigas Luna nos presenta a Pattie (Talia Paul) y Linda (Clara Pastor), dos jóvenes que están en un cine sufriendo con la historia de John y Alice, un film llamado The Mommy. A partir de ahí lo real y lo ficticio se mezclarán, y al serial killer John de The Mommny se le sumará el que está entre la audiencia, que campa a sus anchas por la sala donde están las dos adolescentes. Cine dentro de cine.

Bigas Luna, un director irregular

Bigas Luna es capaz de lo mejor y de lo peor. Aquí muestra esa buena mano a la hora de mover la cámara que después volvería a exhibir en La Camarera del Titanic y Huevos de Oro. Si bien su afición a mostrar la España más cañí, profunda y chabacana envenenó, puede que involuntariamente, las puestas en escena de Bámbola o de Yo Soy la Juani, lo cierto es que Luna ha untado gran parte de su filmografía con una elegante inspiración.

El realizador deja a un lado sus excesos cinematográficos y dirige aquí con sorprendente mesura. No cae en el gore gratuito de la época, decantándose con buen criterio por un más que decente sentido del suspense. Luna alarga las secuencias de tensión, jugando con el tiempo, como ya lo hacía Hitchcock y como lo sigue haciendo De Palma.

Dos historias sin confusión

A pesar de las dos historias que nos ofrece el realizador de Bilbao, en ningún momento se cae en una estructura confusa. El paralelismo entre ambos cuentos de horror, con Linda en el centro, hace que sea fácil seguir el simbolismo y la conexión de ideas visuales: el papel que juega la madre tanto en The Mommy como en el asesino que está viéndola en el cine o el momento en que John entra también dentro de un cine (sic).

Sin embargo, Angustia no es una obra maestra. La claustrofobia se convierte en irritación en algunas ocasiones, algo de lo que tienen mucha culpa las mediocres actrices que interpretan a las dos chicas.

Tampoco hay que arrodillarse ante el guión de Bigas Luna, lleno de situaciones ridículas (Pattie y Linda no salen del cine cuando pueden; la torpeza de la policía) y de algunos minutos que se hacen eternos (la escena de la segunda hipnosis).

Una película de terror española diferente

Hay que agradecerle al director catalán que se atreviera con el género de terror, tan desaprovechado en el panorama cinematográfico español de la época. Atrevimiento que aprovechaba el poco presupuesto y que intentaba ir más allá de los convencionalismos y la casquería a la que se entregaban directores españoles del horror en los 80: en especial, Juan Piquer, Jesús Franco o José Ramón Larraz.

Poco hay que reprochar al film en su apartado técnico, un estilo que triunfa, eso sí, por encima de la sustancia. La cinta sale bien parada de la ambientación hollywoodiense (incluido los coches de policía), con un diseño de producción creado en las calles de Barcelona; y la fotografía de Josep M. Civit es también muy destacable (atención a todos las escenas en los aseos del cine o en la casa de John y Alice).

Bigas Luna vuelve al cine de género

Casi veinticinco años después, el catalán vuelve al cine de género en 2011. En este caso, con la cinta de ciencia ficción Second Origin, de estreno en el próximo año. Esperemos que su nueva incursión en este tipo de películas sea tan agradablemente sorprendente como la estimulante Angustia; una obra que acaba, como no podía ser de otra forma, con un plano fijo del público viendo los títulos de crédito del film dirigido por Luna.