Los glóbulos rojos son los encargados de suministrar oxígeno a los tejidos corporales. La anemia aparece ante un déficit de glóbulos rojos sanos, circunstancia que puede obedecer a distintas causas. El tamaño es un factor relevante para determinar la causa subyacente de la anemia. El tamaño de los glóbulos rojos se determina mediante una analítica denominada Volumen Corpuscular Medio (VCM) y expresada en femtolitros (10-15 litro). Es a través de este parámetro que se establecen los distintos tipos de anemia.

Tipos de anemia

La anemia microcítica se presenta con un VCM inferior a 80 femtolitros (fl). Este tipo de anemia incluye la anemia ferropénica, la anemia secundaria a enfermedad crónica, la anemia sideroblástica y las hemoglobinopatías como la talasemia minor.

La anemia normocítica con un VCM entre 80 y 100 fl incluye las anemias hemolíticas y secundarias a enfermedad crónica, la aplasia y la invasión medular y el sangrado agudo.

La anemia macrocítica aparece con un VCM superior a 100 fl. Entre las hematológicas están las anemias aplásicas, megaloblásticas y hemolíticas, así como los síndromes mielodisplásicos. Las no hematológicas se presentan debido al hipotiroidismo, la hepatopatía crónica, la hipoxia y el consumo excesivo de alcohol.

Causas de la anemia

Existen diversas partes del organismo implicadas en la producción de glóbulos rojos, aunque la parte más importante del trabajo se lleva a cabo en la médula ósea. La eritropoyetina, una hormona producida en los riñones, es la encargada de dar la señal a la médula ósea para producir más glóbulos rojos. Estos dependen de la hemoglobina (que le da su característico color rojo) para el suministro de oxígeno. La anemia aparece cuando la persona no tiene suficiente hemoglobina. Las causas más habituales para que se produzca esta situación se deben a:

  • Ciertas enfermedades.
  • Factores genéticos, como en el caso de la talasemia.
  • Algunos medicamentos.
  • Alimentación inadecuada.
  • Pérdidas de sangre.
  • Embarazo.
  • Cirugía en el estómago o intestinos que reduce la absorción de hierro, vitamina B12 o el ácido fólico.
  • Problemas con el sistema inmunitario.

Síntomas de la anemia

Los síntomas más comunes relacionados con la anemia incluyen la fatiga, el dolor torácico, problemas en la concentración, dificultades respiratorias que se incrementan con el ejercicio, dolores de cabeza, vértigos y mareos. Otros tipos de anemia pueden incluir síntomas como el estreñimiento o el hormigueo.

Anemia y dieta

El hierro es un factor importante en la alimentación, y esencial por lo que respecta a la prevención de la anemia. Puede ingerirse a través de alimentos de origen animal o vegetal, aunque son los de origen animal los que permiten una mejor absorción de hierro. Entre ellos destacan las carnes rojas, el hígado, conejo, pavo, pescado como la sardina o el rape, entre otros, los crustáceos y la yema de huevo. En cuanto a los alimentos de origen vegetal están las espinacas, el perejil o las legumbres. Los frutos secos también constituyen un buen aporte de hierro, como en el caso de las pipas de girasol o los pistachos.

La absorción de hierro, no obstante, se facilita con la ingesta de otros alimentos. Frutas con vitamina C, tomates o pimientos ayudan a la absorción de hierro.

Anemia y embarazo

Existe una relación directa entre la anemia y el embarazo. Esta conexión, no obstante, puede verse incrementada si se dan factores como vómitos frecuentes ocasionados por las náuseas matinales, haber tenido dos embarazos muy seguidos, haber tenido periodos menstruales con abundantes pérdidas de sangre previos al embarazo, estar embarazada de mellizos o embarazo múltiple.

Aunque la madre sufra de anemia, es muy improbable que el bebé se vea afectado por esta circunstancia. Aún así, es importante tratar el problema para que no vaya a más. Lo que sí puede suceder es que aumenten los riesgos de que se produzca un parto antes de tiempo y que el bebé nazca con un peso inferior al habitual. Otras posibilidades negativas son que el bebé pueda desarrollar anemia en el futuro o que la madre requiera transfusiones de sangre.

Tratamiento de la anemia

El tratamiento de la anemia deberá estar orientado hacia la causa subyacente de la enfermedad. En cualquier caso es habitual que se requieran transfusiones de sangre, eritropoyetina para ayudar a la médula ósea a fabricar un mayor número de células sanguíneas, corticosteroides u otros medicamentos para inhibir el sistema inmunitario, suplementos vitamínicos, fundamentalmente B12, ácido fólico o suplementos de hierro.

Es difícil determinar un pronóstico, ya que este dependerá en buena medida de la causa. En algunos casos de anemia severa pueden surgir complicaciones graves; ello es debido a los bajos niveles de oxígeno que pueden afectar órganos vitales, como por ejemplo el corazón.

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