La anemia ferropénica es la forma más común en que se presenta esta enfermedad. Se estima que el 20% de las mujeres, el 50% de las embarazadas y el 3% de los hombres no alcanzan los niveles óptimos de hierro en el organismo.

El hierro es uno de los componentes básicos de la hemoglobina, la proteína encargada de transportar el oxígeno en la sangre. El hierro es obtenido por el cuerpo a través de la alimentación o por el reciclaje del hierro de glóbulos rojos viejos. Cuando hay una carencia de este elemento, la sangre no puede transportar el oxígeno de un modo eficaz, de lo cual se resiente el funcionamiento de todas las células del cuerpo.

Causas de la anemia ferropénica

La anemia es un trastorno que se desarrolla con lentitud. Cuando aparece el problema de falta de hierro, el organismo agota primero sus reservas, así como las que se encuentran en la médula ósea. Las mujeres cuentan con reservas de hierro inferiores a las de los hombres, debido en parte a las pérdidas y problemas asociados a la menstruación. Esto las sitúa en un riesgo mayor de padecer anemia que los hombres.

Las causas más habituales en las que aparecen deficiencias de hierro se deben a pérdidas de sangre, a la absorción defectuosa de hierro por parte del organismo o a una dieta pobre en hierro.

La pérdida de sangre y la subsiguiente carencia de hierro es muy probable que sea debida, en mujeres postmenopáusicas y en los hombres, a un sangrado gastrointestinal. Este puede producirse a causa de algunos tipos de cánceres, como el cáncer de colon, de esófago o de estómago.

Otras afecciones como las varices esofágicas o la úlcera péptica también pueden provocar anemia. Algunos medicamentos, sobre todo cuando se hace un uso prolongado, igualmente son susceptibles de causar anemia. Entre ellos están el ácido acetilsalicílico o los antiinflamatorios no esteroides.

En cuanto a las causas provocadas por una absorción deficiente de hierro en la alimentación se pueden señalar enfermedades como la celiaquía o la enfermedad de Crohn. La ingesta de antiácidos o el hecho de haberse sometido a una cirugía de derivación gástrica, son también factores de riesgo.

Síntomas de la anemia ferropénica

Cuando la anemia es leve, es posible que no se presenten síntomas. Dependiendo de la gravedad del trastorno pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Inapetencia.
  • Fatiga.
  • Dolor en la lengua.
  • Dificultad respiratoria.
  • Irritabilidad.
  • Dolor de cabeza.
  • Uñas quebradizas.
  • Coloración azulada en el blanco de los ojos.
  • Palidez.
  • Antojos en la alimentación.

Diagnóstico y tratamiento de la anemia

Para diagnosticar convenientemente la anemia ferropénica se llevan a cabo pruebas como:

  • Mediciones de los glóbulos rojos.
  • Examen de sangre oculta en las heces.
  • Capacidad de fijación del hierro en la sangre.
  • Ferritina sérica.
  • Índices de glóbulos rojos.
  • Nivel de hierro sérico.
Para un tratamiento efectivo, en primer lugar debe identificarse cuál es la causa de la deficiencia del hierro. Por otra parte, existen suplementos de hierro que es aconsejable tomar con el estómago vacío, sin embargo, algunas personas no lo toleran bien, por lo que deberán tomarse junto a los alimentos.

En caso de no ser tolerados por vía oral, otra opción consiste en suministrarlos por vía intravenosa. Conviene saber que hay alimentos, como la leche, que interfieren en la absorción de hierro. Por el contrario, la vitamina C ayuda a una mejor absorción del hierro. También es de interés para las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia saber que necesitan tomar hierro adicional, ya que la alimentación normal no suele cubrir las necesidades requeridas durante este periodo.

El pronóstico, si se sigue el tratamiento, es bueno, y como complicaciones solo indicar la posible reaparición de la anemia ferropénica, por lo que resulta recomendable someterse a controles regulares.

Dieta para la anemia

Alimentos ricos en hierro son los huevos, el pescado, las carnes, las legumbres, el pan integral o las uvas pasas. Los niveles de hierro se normalizan habitualmente al cabo de unos dos meses, no obstante, conviene continuar la terapia para restablecer las reservas corporales en la médula ósea.

Medicamentos para la anemia

En general puede decirse que los mejores remedios están en la dieta rica en hierro que, en caso de ser necesario se puede complementar con suplementos, como el fumarato ferroso. Otro tratamiento es la eritropoyetina.

Los medicamentos para la anemia deberán administrarse de acuerdo con las causas y con la sintomatología asociada. Cuando se debe a una hemorragia con dolor en el recto puede tomarse paracetamol.

Un aspecto muy importante que debe tenerse en cuenta cuando hay hemorragia, es no tomar nunca medicamentos antiinflamatorios no esteroides ni aspirinas.

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