La manera en que una comunidad vive su religiosidad, como cualquier otra actividad humana, tiene muchas caras o aspectos. Este artículo recoge varias anécdotas y curiosidades históricas que se han dado en Extremadura

Milagros, visiones y otras curiosidades

A finales de 1891 y principios del siguiente, en Ceclavín (Cáceres) se hizo popular una joven llamada Felisa de Sande, que afirmaba ver y hablar con la Virgen María.

En Alcántara (Cáceres) se cuenta que en la iglesia mayor de la villa las golondrinas no entraron durante mucho tiempo desde que el arcipreste Jorge de Quirós, a fines del s. XVI o principios del XVII, las excomulgó porque ensuciaban los altares y perturbaban la normal celebración de los actos religiosos con sus cantos.

El doctor Manuel Nevado, natural de Herrera de Alcántara (Cáceres), siempre aseguró que fue curado de una grave dolencia por José María Escriva de Balaguer, fundador del Opus Dei. Su testimonio ayudó en el proceso de canonización del sacerdote.

Teodoro Agustín López, sacerdote de la diócesis de Mérida, sacó a la luz en 2004 sus Apuntes para la historia de la archidiócesis de Mérida-Badajoz. En el texto se recogen algunas curiosidades acerca de Santa Eulalia como que, en España, 313 parroquias tienen a la conocida santa como patrona y 70 en Portugal. Además, 80 localidades de nuestro país llevan su nombre y 6 en el país vecino.

En 1680 el ocupante de la sede episcopal de Badajoz, Marín de Rodezno, pidió una aclaración a Roma tras la bula de excomunión decretada poco antes por Pio V contra todo lo relacionado con los actos taurinos. Monseñor Marín deseaba saber si era lícito que los clérigos de Badajoz asistieran a las fiestas de toros, tal como lo hacían regularmente, ya que su opinión era que esta actitud era peligrosa, indecente y de mal ejemplo para sus feligreses.

Estas actitudes que, en la actualidad, nos pueden parecer grotescas y ridículas, eran producto de un exarcebado y, en algunas ocasiones, misógino fanatismo religioso. Claro ejemplo de lo que afirmamos puede ser lo que ocurrió en Santos de Maimona (Badajoz). En 1539 la jerarquía católica dictó una compulsoria para que el Prior de León, o su provisor, no consintiera que en esta localidad las mujeres se sentaran entre los hombres mientras se rezaba en la Capilla Mayor los oficios. Ante el escaso eco, en 1548 se repitió el mismo edicto pero con la amenaza de actuar más severamente.

El párroco de Puebla de Alcocer (Badajoz), José Ruiz Osuña, antiguo bateria en un grupo de rock local, editó en septiembre de 2002 un disco de música de lo que él denominó “rock cristiano”, llamado “Dame tu amor (rock para alabarte)”. Tal como aseguró nuestro peculiar religioso en su lanzamiento, los beneficios logrados con la venta del disco fueron destinados a instituciones caritativas y sociales.

En Ceclavín (Cáceres), hasta hace pocos años, se practicaba una costumbre antiquísima, de fuerte raigambre entre la población, que consistía en pregonar en los mismos sitios que los bandos el entierro de los fallecidos. El pregonero, tocando la campanilla con una mano y en la otra portando una cruz, decía: “Todos los hermanos de la Santa Cruz acudan al entierro de...que viven en la calle...por el amor de Dios”. Este hecho hace mención a la antigua Cofradía de la Vera Cruz (1605) que tenía establecida en sus estatutos esta práctica religiosa-piadosa que tan insólita nos puede parecer en la actualidad.

Alumbrados y protestantes

A fines del s. XVI y principios del s. XVII, desde Llerena (Badajoz) se extendió por Extremadura una corriente religiosa a cuyos adeptos se les llamó “Alumbrados”. Aunque esta herejía católica había hecho su aparición en Castilla a principios del s. XVI, no será hasta el último tercio de esta centuria cuando se desarrolle en tierras extremeñas.

Sus máximos representantes eran Hernando Álvarez, sacerdote predicador de Zafra (Badajoz) y natural de Barcarrota (Badajoz), y Cristóbal Chamizo, también clérigo pero menos radical que su compañero. Se les acusó de herejes porque sus doctrinas atacaban postulados católicos fundamentales como los Sacramentos, Dios o la Virgen María. Además, según los datos recogidos, practicaban una gran promiscuidad sexual con el pretexto de que el Mesías habría de nacer de la relación entre uno de estos clérigos y una doncella. Con esta serie de preceptos tan chocantes y variopintos, pronto se vieron secundados por un considerable número de seguidores.

Además de Hernando y Cristóbal destacaron María Gómez, natural de Barcarrota (Badajoz), Francisco de Mesa, clérigo y natural de Zafra (Badajoz), o fray Pedro de Santa María que, para algunos cronistas, era el más sagaz de todos los dirigentes alumbrados de Extremadura.

Justo cuando los escándalos iban olvidándose surgió en escena un religioso descalzo llamado fray Francisco de la Parra que, sin duda, se propuso eclipsar a sus predecesores en herejías. Como auxiliar de su labor tenía a su servicio a una joven beata, natural de Fuente de Arcos (Badajoz), llamada María Alonso Guerrero, alias “la Negrita”, supuesta iluminada que decía tener revelaciones y visiones. Aún después de haber sido investigados por el Santo Oficio, seguían teniendo un gran número de fieles que los consideraban santos. Más tarde, hacia 1670, apareció en Extremadura otro reformador que se estableció en Almoharín (Cáceres) con el nombre de fray Pedro de Acevedo.

A principios del s. XX se instaló en Ibahernando (Cáceres) una comunidad evangélica, o protestante, que rápidamente captó a sus primeros seguidores. Los pioneros fueron vendedores ambulantes de hierbas y tisanas que regalaban ejemplares de la Biblia a sus clientes con los que luego comentaban pasajes del libro sagrado. Esta comunidad religiosa, que quedó semiprohibida tras la Guerra Civil, llegó a tener Pastor, puesto que fue ocupado en sus últimos días por un carpintero que emigró a Madrid en la década de los sesenta.