Ya casi cuesta recordar la vistosa policromía de las personas que, pacientemente, andaban una y otra vez de un extremo a otro del parque o de las calles céntricas de su ciudad. Sin prisas, disfrutando del cálido ambiente que proporciona la agradable compañía de aquellos que, sin ser amigos ni siquiera conocidos, comparten con nosotros la simple y satisfactoria tarea de andar.

Observar, charlar y sonreir. Todo es posible en un buen rato de paseo mientras que el cuerpo, relajado y calladamente, recibe agradecido sus múltiples beneficios.

Sin pesas ni aparatos

Acudir a un gimnasio, hacer pesas o utilizar cualquiera de los variados aparatos que allí existen parece siempre más indicado para determinadas personas que profesionalmente lo necesitan. El resto, es decir, la mayoría, no requiere otra cosa que un calzado cómodo y desde luego el deseo de andar ... simplemente andar.

Ningún médico nos lo va a prohibir. Muy al contrario, cada día se extiende más la buena costumbre de levantar al enfermo de la cama lo antes posible para que inicie la marcha, bien por la habitación o por los pasillos del hospital.

Causa sorpresa pero también agradable conformidad oir al cirujano que, al día siguiente de una intervención quirúrgica en la espalda, receta al paciente como única medicina que camine desde ese momento y además de forma progresiva. ¡Cabe alguna duda!.

Andar nunca causa lesiones

A veces no llega a entenderse cómo el fácil ejercicio de caminar puede conseguir tan buenos y duraderos resultados y, dejándonos llevar por la moda o la rutina, creemos que es mucho mejor la práctica de algún deporte, más o menos en boga.

De esta forma, desde pequeño, al chiquillo que se cansa enseguida porque apenas anda se le impone, paradójicamente, un deporte, el que sea. Es cierto que sus músculos, ligamentos y tendones son más elásticos que los de los adultos y están más protegidos frente a las lesiones, pero en cambio poseen unas zonas especialmente sensibles a los golpes. Se llaman cartílagos de crecimiento que, a criterio de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología, son los responsables del crecimiento en longitud de los huesos que, cuando se lesionan, pueden ocasionar trastornos de gran importancia en el futuro desarrollo del hueso.

Caminar no es competir

Está demostrado que los niños o jóvenes que practican algún deporte padecen más lesiones agudas que los adultos. Es debido a su inexperiencia y al entusiamo y empeño que ponen en conseguir buenos resultados, olvidándose del fin primordial que es divertirse y pasarlo bien.

A tal extremo llega la obsesión competitiva que muchos entrenadores y padres obligan al chico a que siga, aún estando lesionado, sin tener en cuenta las lamentables consecuencias que tal imprudencia puede ocasionar a su salud.

El resultado sería jocoso si no rozara la temeridad al ver al joven escayolado reirse de su compañero de clase, que no de competición, porque pasea tranquilamente con un grupo de chicos, ajenos todos a las clasificaciones y torneos deportivos.

Cualquier momento, cualquier lugar

Siempre es tiempo de andar. Con lluvia o sol, bien poco se precisa para iniciar la andadura. Olvidemos el coche, ese dichoso vehículo causante de tanta desgana y, cómo no, de tanta grasa acumulada en sitios que no hace falta nombrar.

Nuestro maravilloso motor que sea siempre nuestro corazón y las ruedas de semejante mecanismo natural... las piernas. Dejemos que realicen su función que para ello fueron creadas y así no dolerán nunca y la espalda, agradecida, también manifestará su bienestar olvidándose de los kilómetros recorridos, en beneficio siempre de una buena salud.

Pasear solo o en compañía

Como el fin primordial es caminar y según el poeta "se hace camino al andar", qué bien caminaremos junto a una agradable compañía. Cambio de impresiones, solución tranquila de problemas retenidos, constante diálogo, deseos más o menos vehementes, creación de ilusiones... todo un bagaje al alcance de dos personas que paso a paso, metódicamente, reflexionan y rien, mientras que sus cuerpos, en plena forma, les agradecerán siempre el bonito, sencillo y benefactor ejercicio de andar.