Mirada o asimilación

Mirar un cuadro, leer, comprender e interpretar una pintura o cualquier obra de arte, es una actividad similar a comer.

Los seres vivos necesitan incorporar a su organismo sustancias que, una vez digeridas, le permiten crecer y permanecer viviendo. Así que el hecho de estar vivo implica asimilar lo extraño convirtiéndolo en uno mismo y desechar lo inservible.

Desde el momento que un niño dice su primera palabra, balbuceando, “mamá” o “agua”, está empezando a usar otra forma de alimentarse: el conocimiento y la comunicación a través de la lengua.

Toda actividad cognoscitiva, como leer, es igualmente alimentación.

Y mirar un cuadro, interpretar una obra de arte, ¿qué es? ¿Es conocer o simplemente es recibir emociones o sensaciones?

Mirar un cuadro es interpretar

Ver, mirar y contemplar una obra artística es leer, es interpretar; toda obra de arte dice algo al que quiere entender. Si no se quiere comprender es imposible que nos transmita algo. Así, pues, el tercer elemento, después de la obra misma y el autor, es el receptor. En ese diálogo silencioso el que lee se escucha a sí mismo; “comprender lo que una obra de arte le dice a uno es entonces, un encuentro consigo mismo"(1)

Como dice Gadamer, “interpretar no es otra cosa que leer”2 . Así, este autor relaciona el hecho de la interpretación de la obra de arte con la comunicación, con la lectura.

Numerosos cursos universitarios se ocupan de las claves para entender las obras maestras, para saborear un cuadro.

El mercado del libro se nutre de publicaciones como Leer la pintura de Nadeije Laneyrie-Dagen, El placer del arte. Comprender la pintura, la escultura, la arquitectura y el diseño de Fusco Renato o Modos de ver de John Berger

Pero pocos alcanzan la profundidad del filósofo alemán Has Georg Gadamer (3) en su Estética y hermenéutica y en Verdad y método. En el primero llega a afirmar: “la lectura me parece, de hecho, un prototipo de la exigencia que se le hace a cualquier contemplación de obras de arte, precisamente también de obras de arte plásticas (...) Mi tesis es que interpretar no es otra cosa que leer” (4). Este autor sigue explicando cómo esto lógicamente se da en un fenómeno que todos conocemos como comunicación.

La obra plástica y el esquema de comunicación según Jakobson

Este esquema se puede aplicar también a la obra de arte, pues es considerada como hecho comunicativo. Si se logra analizar estos 6 elementos (véase imagen 5) y sus funciones correspondientes en distintas obras de arte, especialmente de carácter plástico entonces se puede afirmar con propiedad que efectivamente un cuadro es un hecho de comunicación.

Artisticidad de la obra plástica

En su obra Lingüística y poética, Roman Jakobson establece la literariedad, o función poética; esta se deriva de un ejercicio creativo, para producir un efecto diferente, al seleccionar el hablante elementos que suponen una "trasgresión", o procedimiento creativo, y combinarlos (componerlos) sintácticamente.

En sucesivos artículos se presentará este ensayo de análisis de la obra pictórica a partir del esquema formalista de Jakobson.

El cuadro u obra plástica como signo lingüístico

Si se admite la consideración del arte como hecho comunicativo, según Gadamer y Jakobson, especialmente, hay que proponer igualmente que una manifestación artística -un cuadro- es un signo. No ya lingüístico, sino artístico.

Por lo tanto, según el esquema más prestigioso de signo lingüístico, el de la escuela glosemática de Copenhague (ver imagen nº 6), se puede valorar un cuadro, teniendo en cuenta todos los elementos que intervienen: desde el más externo o inmediato De las sustancia de la expresión (madera, pigmentos, etc) hasta el más profundo de la sustancia del contenido (motivaciones psicológicas del autor, influencia del medioambiente, formación, mentalidad, prejuicios, etc.)

Pasando por la configuración o estructura de las dos partes (forma de la expresión y del contenido) propiamente consideradas signo, la FORMA. En esta intervienen los factores importantísimos de la composición, la luz, líneas, tensiones, etc.

La obra como signo que forma parte de un diálogo

Una vez analizado el objeto, su composición (forma y sustancia de la expresión) y significados (forma y sustancia del contenido, que no tiene que ser necesariamente figurativo) se procederá a estudiar las funciones predominantes, para obtener una valoración lo más ajustada posible de la manifestación artística estudiada.

A través de algunas obras representativas de la historia del arte se puede aplicar un método con pretensión de exhaustividad, como se demostró en el análisis de la obra de Chagall (Esperanza GALINDO OCAÑA: Trasgresión y tradición enla obra bíblica de Marc Chagall. Análisis e interpretación de las 17 pinturas del Museo Nacional "Mensaje Bíblico Marc Chagall" como signo y como hecho de comunicación. Sevilla, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 2008).

Leer, mirar, escuchar al artista y la obra misma, es también escucharse y comprenderse a uno mismo, lector e intérprete.

1GADAMER, H. G., Estética y hermenéutica. Madrid, Tecnos, 2001, p. 60.

2IDEM, p. 263.

3GADAMER, H. G., op.cit. y Verdad y método I. Salamanca, Sígueme 1995, 6ª ed.Volumen II, 1994

4IDEM, Estética y hermenéutica, p. 262s.