El último suceso que ha visto implicadas a tropas españolas ha tenido lugar el 9 de julio de 2012 cuando una patrulla de reconocimiento hispano afgana hacia una rutinaria exploración de la ruta “Opal” al noroeste de Moqur, y también de forma casi rutinaria se ha producido el hostigamiento por parte de los talibanes en forma de emboscada con cohetes y armas ligeras. La columna emboscada ha devuelto el fuego degenerándose un combate en que un paracaidista español, de iniciales J.P.R natural de Mula y 20 años de edad y perteneciente a la III Bandera Paracaidista “Ortiz de Zárate” fue herido de bala en un costado. El herido ha sido trasladado al hospital de campaña sito en Bala Murghab he intervenido quirúrgicamente no temiéndose en principio por su vida dado que el proyectil no afectó ningún órgano vital.

Combate exitoso

Contrastadas las primeras informaciones se sabe ya que el número de atacantes era de algo más de 10 y la patrulla integraba 40 efectivos españoles y otros tantos afganos, y a la contra que en lugar de otros hostigamientos que el enemigo rompe el contacto tras la respuesta en esta ocasión mantuvo la posición por lo que las tropas mantuvieron también sus puestos permitiendo a otra sección de refuerzo española, 40 efectivos, cercar a los talibanes. El combate degeneró en un tiroteo que se prolongó 4 horas y media y en el que participaron cazas F-16 de EEUU bombardeando la posición que las tropas españolas señalaban. Cuando el fuego cesó y los españoles tomaron la posición enemiga encontraron los cadaveres de 7 talibanes, 4 muertos por fuego español y 3 por el ataque aéreo. Lo que da un balance de 7 talibanes muertos por un soldado español herido.

Afganistán guerra e infamia

Este combate, afortunado dado el castigo infligido al adversario, es una pequeña muestra de la cantidad de enfrentamientos en que las tropas aliadas se ven implicadas a diario en Afganistán. Combates que no son siempre favorables pues por poner algunos ejemplos recientes el pasado mes de junio tres soldados franceses fueron asesinados por un infiltrado talibán en su unidad de instrucción, o que en los pocos días que llevamos de julio tres soldados británicos murieron por la explosión de un IED en una patrulla o seis soldados de EEUU cayeron por la bomba trampa de un suicida que se inmolo dentro de su base. Junto a estas perdidas el mundo ha asistido conmocionado al salvajismo talibán que en una muestra de infamia ha retransmitido por televisión al asesinato de una mujer envuelta en un burka que tras ser secuestrada y violada por dos comandantes talibán ha sido en el colmo de la desfachatez acusada de adulterio.

Con todo esta situación de guerra abierta y de abierta infamia por parte del adversario no parece haber cambiado los planes de retirada de la OTAN de Afganistán.

Estrategia aliada de repliegue

Se puede asumir que la asunción de la presidencia en la República Francesa en la persona de François Hollande trajo un cambio estratégico importante a la naturaleza de la misión de la OTAN en Afganistán, pues el nuevo gobierno francés ha ordenado que la totalidad de sus tropas de combate abandonarán Afganistán al concluir 2012 quedándose solo las unidades francesas de instrucción del ejército afgano que finalmente también abandonarán el país para 2015 a mucho tardar.

Este cambio francés de su política alteró mucho la conferencia sobre Afganistán que la OTAN celebró en Chicago, conferencia que aunque mantuvo los plazos de retirada previstos para 2014 sostenían por parte de los aliados el mantenimiento de las tropas de combate junto con las unidades de instrucción hasta que el Ejército Nacional Afgano, ANA, este preparado y sea una fuerza fiable capaz de cumplir su misión, primero sostenido por las fuerzas de la ISAF en combate hasta que al completarse en 2014 la retirada de las mismas este ya este totalmente capacitado. La retirada de las unidades de combate francesas alteran sustancialmente el escenario pues con ello el ANA pierde uno de sus mas potentes apoyos en batalla cuando su proceso de instrucción está en su apogeo y el tercer mayor contingente de la ISAF abandona el país dejando a sus aliados en la estacada, un escenario que recuerda las unilaterales retiradas españolas de Iraq y Kósovo ordenadas por el gobierno Zapatero.

Calendario de retirada

Con todo el acuerdo de la conferencia de Chicago ha quedado como estaba previsto, las tropas de la ISAF abandonaran Afganistán en un proceso paulatino de repliegue que terminará en 2014 o 2015, España prevé haber concluido la retirada en 2014, en que sus labores de combate serán implementadas por el ejército afgano paulatinamente mientras se procede con el plan de retirada de forma escalonada y progresiva.

La conferencia también concluyó que la retirada no significa abandonar Afganistán a su suerte y este país será ayudado con tropas extra de occidente, ya sean asesores o de operaciones especiales, armas, equipo y dinero de forma indefinida en el tiempo para mantener un estado viable y capaz de defenderse tras la retirada occidental.

Ayuda tras el repliegue

De hecho la conferencia de donantes celebrada la primera semana de julio en Tokio ha autorizado el aporte de 16.000 millones de € a Afganistán en los próximos años que servirán para financiar el gobierno afgano, su ejercito y fuerzas de seguridad y los programas de desarrollo que pretenden sacar al país de la edad media en que parece vivir desde hace décadas. El objetivo de este aporte financiero y asistencial es obvio, no repetir la escena que ya se vivió en 1992 tres años después de la retirada soviética con los talibanes tomando el poder, escena idéntica a la vivida en Vietnam en 1975 dos años después de la retirada estadounidense. Escenas que demostraron a las claras que tras la huida de las superpotencias los regímenes instalados no pudieron mantenerse cuando se les denegó el apoyo del que habían gozado tras la retirada.

Que esta estrategia de “vietnamización” tenga éxito y Afganistán no caiga de nuevo en la tiranía talibán algunos años después de la retirada occidental es una incógnita que hoy día nadie puede responder.