En Brasil, cerca del 28% de la población aún pueden ser clasificados como analfabetos funcionales, en cuanto sólo el 25% usan plenamente el idioma, según una información surgida del Inaf, perfeccionada por la ONG Acción Educativa, en conjunto con el Instituto Paulo Montenegro y suministrada por EBC. La situación educacional del brasileño, entre 15 y 29 años, es una combinación de avances, problemas y desafíos, según un análisis efectuado por Ipea y difundido el 3 de diciembre.

Analfabetismo funcional

El Inaf mide los niveles de analfabetismo funcional de la población brasileña de15 a 64 años, dividido en cuatro niveles: analfabetismo, analfabetismo rudimentario, analfabetismo básico y analfabetismo pleno. Son considerados analfabetos funcionales aquellos que se ubican en las primeras categorías.

Los datos apuntan que hubo una mejora en el índice de analfabetismo funcional. Brasil tenía, en 2007, 34% de personas en esa condición, el 9% eran clasificados analfabetos y 25% poseían habilidades rudimentarias de lectura y escritura. En 2009, el porcentaje de analfabetos funcionales cayó a 28%, el 21% es catalogado como analfabetos rudimentarios y 7% son analfabetos.

Hay diversos conceptos para clasificar el analfabeto funcional. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación (Unesco), es el individuo con menos de cuatro años de estudios completos. El estudio de IPM muestra aún que ir a la escuela no es garantía de aprendizaje, 10% de los brasileños que estudiaron hasta cuatro años son analfabetos y sólo 6% establecen el nivel pleno de alfabetización. Entre los que cursan cinco a ocho años, el 24% aún permanecen en la cota rudimentaria y solamente 15% pueden considerarse plenamente alfabetizados.

Pesquisa muestra avances y alerta sobre desigualdades

Los brasileños de 15 a 29 años presentaron condiciones mixtas referentes a la educación, que pasan por avances, problemas y desafíos, según el estudio divulgado el 3 de diciembre por el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea). El documento tomó como base datos de la Pesquisa Nacional por Muestra de Domicilios de 2008, que indicó un total de 49,7 millones de jóvenes en todo Brasil, esto representa el 26,2% de la población.

Ipea destacó como principal avance el hecho de que los jóvenes, actualmente, pasan mayor cantidad de tiempo en el aula y tienen más escolaridad que los adultos. En 1998, el promedio de los ciclos de estudios, entre las personas de 15 a 24 años era de 6,8. En 2008, el promedio fue de 8,7 años de estudios entre jóvenes de 18 a 24 años. En el grupo de 25 a 29 años, el promedio llegó a 9,2, esto representó 3,2 años más de estudios que la población que tiene más de 40 años.

La investigación además enfatizó que apenas la mitad de los muchachos brasileños de 15 a 17 años frecuenta el nivel de enseñaza media (secundario) en la edad adecuada y que 44% aún no concluyó en nivel primario. En las regiones Noreste y Norte, las tasas de repetidores (36,4% y 39,6%, repetidores) son más bajas que en el Sudeste y Sur (61,8% y 56,5%, repetidores).

Continúa la restricción para acceder a la universidad

El acceso al nivel universitario o superior es aún más restringido, con una frecuencia de sólo el 13,6% de los jóvenes con edades de 18 a 24 años. Una buena cantidad de los que tienen más de 18 años (cerca de 30%) lograron completar el nivel secundario, pero sin buscar la continuidad de estudios universitarios. Ipea resalta también que, la proporción de chavales fuera de la escuela crece conforme lo hace el segmento de edad: 15,9%, entre jóvenes de 15 a 17 años; 64,4% de 18 a 24 años y 87,7% de 25 a 29 años.

Un realce positivo apuntado en la tesis es que, el mayor nivel de escolaridad también se refleja en la menor tasa de analfabetismo entre los muchachos. En el segmento de 15 a 17 años, la caída fue de 8,2%, en 1992 a 1,7% en 2008 y en la fracción de 18 a 24 años de 8,8% a 2,4%, en el mismo periodo.

En tanto que, conforme con el estudio efectuado por Ipea, la reducción del analfabetismo entre jóvenes en los últimos diez años no fue seguida de la disminución de las desigualdades regionales, sobre todo en las regiones Norte y Noreste.

Desigualdad entre blancos y negros

El análisis de Ipea revela que, la desigualdad racial es responsable por casi un tercio de las diferencias de renta domiciliaria per cápita entre blancos y negros en Brasil. De acuerdo con el documento, las regiones más ricas del país meridional presentan mayor porcentaje de personas blancas que en el área septentrional de Brasil. “De Oiapoque a Chuí (de punta a punta), la población emblanquece y la renta aumenta”, informa Ipea.

Según el estudio, desde 2004 a 2008 la diferencia entre las ganancia promedio de los negros y de los blancos brasileños aumentó 30,15 dólares. Pero los blancos registraron una suba de 2,15 veces en el periodo, en tanto la de los negros sólo 1,99 veces. Datos del análisis mostraron además que, la desigualdad brasileña cayó 9,7% desde 2004, 31,5% de esa caída puede ser atribuida a la reducción de la desigualdad entre grupos raciales y la desigualdad entre regiones disminuyó 12,6%.

El técnico responsable por el área de desigualdad racial en la investigación de Ipea, Rafael Ozório, recordó que el racismo y la discriminación son causas importantes de la desigualdad en Brasil, pero no son las únicas. “Tenemos que mirar para otras cosas, como el elevado nivel de desigualdad regional. Políticas especificas para la población negra son necesarias, pero no son suficientes, dijo.