En la literatura infantil española son muchos los escritores y escritoras que reflejan, con honestidad y sabiduría, el universo de los niños y niñas.

En los '60 destacan dos autoras que siguen escribiendo: Ana Mª Matute y Montserrat del Amo.

Ana Mª Matute y la interiorización infantil

Ana Mª Matute, la reciente Premio Cervantes de literatura 2010, es, con seguridad, una de las escritoras que más alto han llegado en el difícil campo de la interiorización infantil.

En Paulina (1960) crea a una auténtica niña, una niña real, de carne y hueso. Paulina es una niña huérfana, observadora y sensible que no cambia su condición de mujer por ninguna otra, que no quiere parecerse a los hombres.

Y es que Ana Mª Matute tiene la habilidad de superar en sus obras la dicotomía sexual puesto que habla de niños en general, que tienen sentimientos, esperanzas y temores, sin atender a su sexo ni tenerlo como determinante a la hora de actuar. Se constata, por ejemplo, en otros libros suyos tan hermosos como El saltamontes verde o El Polizón del Ulises.

Montserrat del Amo y los Block

En los años 60, Montserrat del Amo creó una pandilla muy singular, “Los Block”, puesto que está formada por niños y niñas cotidianos, de origen modesto, con los que cualquier lector podría identificarse.

El grupo los Block está formado por dos hermanos, Tere y Antonio, Rafa, Mari Pili y el perro Tax.

Tere y Rafa tienen cerca de 12 años, Antonio es algo menor y Mari Pili es la “pequeñaja” como la llaman todos que tiene unos 7 años. Juntos protagonizan diversas aventuras que aún hoy en día se leen con interés.

El valor de las novelas de grupo

Las novelas de grupo potencian la sociabilidad en los niños y les invitan a abandonar al ámbito solitario y egocéntrico para compartir experiencias con niños de su edad que conocen en el colegio o en el barrio o en el pueblo donde veranean.

Con esos otros niños de papel, el lector vivirá aventuras -a veces en la esfera de lo inverosímil-, a veces ayudado por los mayores, otras rechazado, otras en secreto...

Se abandona, por lo tanto, el tópico del niño bueno, del niño ejemplar, vigente en décadas anteriores, y se entra en el mundo del niño travieso, el niño que actúa bien o mal -depende de la ocasión- y que colabora con los demás.

Los '70 y la concienciación feminista

La literatura infantil de los '70, en líneas generales y con alguna excepción, seguía manteniendo los roles típicos de los años 20 y 30. No obstante, fue en esa década cuando se inició una concienciación feminista a favor de los libros y la educación no sexistas.

En 1975, con el Año Internacional de la Mujer, se pusieron en marcha una serie de iniciativas, entre las que destacan la colección italiana, “A favor de las niñas”, editada en España en 1976 por Lumen.

Ejemplo de la nueva orientación que pretendía reivindicar el papel de las niñas en la sociedad se aprecia en libros como Oliver Button no es un nena, de Tomie de Paola (1979), ¿Quién llora?, de Christian Bruel y Anne Bozallec (1979) o Clara, la niña que tenía sombra de chico, de los mismos autores, por citar unos ejemplos.

Felicidad Orquín, al respecto, comenta que: “Estos textos marcaban la orientación del cambio que se estaba produciendo, pues no se trataba únicamente de que apareciesen más niñas en los libros sino de que éstas representaran otro sistema de valores. Y esta antorcha fue recogida por “los libros no sexistas” que vinieron después y que reivindican la expresión de la afectividad para ambos secos y el desarrollo armónico de la personalidad propia sin que ésta esté prefijada por el sexo con el que se nace”.

Inversión de roles

No obstante, y ése es el peligro también, hubo una inversión de roles en los que se ignoraron los aspectos esenciales del carácter de la mujer.

Se pueden mencionar personajes femeninos, que se leyeron mucho en España, como Puck, de L. Werner y otras muchas. Estas heroínas solían protagonizar series completas y defendían valores positivos.

Hasta aquí nada que objetar, no obstante se comportaban todas ellas más como atletas que como unas chicas que estaban creciendo. Más bien respondían al mito de "Superwoman".

Puck vive en un internado mixto, es fuerte y audaz y los dos únicos compañeros masculinos que aparecen en la obra son más bien tontos cobardes.

La literatura infantil y sus valores

La literatura infantil, por lo tanto, muestra distintos aspectos de la vida y del mundo, que pueden ayudar a que el niño o la niña crezcan y se integren mejor en su sociedad. No obstante, hay que huir de tópicos manidos y de ideas estereotipadas.