
- Canal de Ámsterdam - Rosa Rodrigo
Ámsterdam, el corazón de los Países Bajos, es conocido en Europa por sus coffee shop, peculiares bares cuya característica principal es que son los únicos en la Unión Europea que ofrecen la posibilidad de vender y consumir hachís y marihuana de manera legal. No obstante, en estos sitios no se puede consumir tabaco normal ni tampoco alcohol.
Ámsterdam, ciudad de canales
Si una cosa describe a la capital holandesa son sus canales. Repleta de ellos, no resulta ilógico contratar un viaje en barco para recorrer la ciudad, que aparece dividida en dos por el río Amstel y que crea una curiosa estructura de canales, desde donde pueden verse las “casas flotantes”. Aunque, si de perderse por la ciudad se trata, nada mejor que alquilarse una bicicleta, el medio de transporte por antonomasia, y disfrutar de todo lo que esta ciudad ofrece.
Cuando se visita Ámsterdam no cabe duda de que hay ciertos lugares que uno no puede perderse. El primero, seguramente, que viene a la mente es el Museo Van Gogh, varias plantas de cuadros de este famoso pintor acompañados de exposiciones. Un cúmulo de gente entrando y saliendo para conocer la obra de tal prodigio. Una visita obligada, sin lugar a dudas. Pero, sin ánimo de desencantar, el Rijksmuseum es la joya del patrimonio cultural de Holanda por excelencia, además de ser uno de los museos más prestigiosos del mundo. Una visita no quita la otra, tendiendo en cuenta que este último ofrece la posibilidad de obtener descuentos, con carné de estudiante, joven, etc., cosa que el Van Gogh no. Por ello, mi encarecimiento a la visita del Rijksmuseum, el museo de arte e historia más grande de los Países Bajos y que no decepcionará.
Pero el museo Van Gogh no es el único en mente al hablar de Ámsterdam. Habiendo o no leído el Diario de Ana Frank, aquel que viaje a esta ciudad no deja de visitar la casa donde esta niña judía vivió y relató, en su diario, sus años de ocultación de la persecución nazi. Una vez dentro, tras recorrer el lugar, es posible describir las sensaciones que deja esta visita, que viene acompañada de vídeos y testimonios. No obstante, que cada cual saque sus propias conclusiones.
Cerveza holandesa
Y siguiendo con las tradiciones holandesas, no se puede uno olvidar de sus cervezas. Quien visita la ciudad se perderá culturalmente en el barrio de los museos, pero igualmente resulta curioso perderse en el Museo Heineken. En Ámsterdam el mundo de la cerveza es en sí también una cultura (al igual que la ginebra) y la fábrica de cerveza de Heineken permite a sus visitantes observar su elaboración y conocer la historia de esta bebida. Y tal recorrido no podría acabar sin poder degustar el producto final, recién salido de fábrica, con hasta tres bebidas por persona con o sin alcohol. Además, se ofrece la posibilidad de crear un vídeo o una postal que puede ser enviada por mail a quien se desee. Envidia sana, por supuesto.
El Barrio Rojo
Al igual que el hachís o la marihuana, la prostitución en Ámsterdam también está legalizada. El Barrio Rojo, sexy y atrevido, es el mítico lugar que alberga a las prostitutas, quienes exhiben sus encantos detrás de escaparates ofreciéndose a los viandantes. Quien decida pasar un rato “acompañado”, la prostituta le abre la puerta y le invita a pasar, cerrando tras de sí la cortina del escaparate (roja, por supuesto). Este barrio resulta curioso visitarlo por la noche, puesto que cada escaparate está enmarcado de luces de neón rojas, haciendo honor al nombre del barrio. Además, también se pueden visitar los innumerables sex shops y el museo del sexo o museo erótico. Recomendable cualquiera de los dos por las curiosidades que albergan.
Coffee shops
Zuecos, tulipanes, molinos, diamantes…, y, por supuesto, coffee shops caracterizan la ciudad. Uno no puede visitar Ámsterdam sin pasarse por uno. Además, paseando por la ciudad el olor típico a marihuana no dejará inadvertido a nadie.
Los coffee shops no son otra cosa que locales acondicionados para beber y fumar. Teniendo en cuenta que no se puede beber alcohol, estos sitios ofrecen refrescos, tés, zumos naturales, helados, etc. Sus cartas, además, ofrecen diferentes tipos de marihuana o bollería, puesto que es posible tomarse muffins, brownies, etc., rellenos de marihuana o hachís. Eso sí, el precio del gramo en estos sitios es relativamente caro y hay que tener en cuenta que está permitido comprar hasta cinco gramos de marihuana pura por persona en un día y que no se puede fumar en la calle.
Además, aparte de coffee shops la ciudad alberga tiendas de drogas naturales en donde se venden diversas hierbas psicotrópicas o setas alucinógenas (magic mushrooms), además de variados artículos relacionados con las drogas: caramelos, chupa chups, utensilios, etc. Todo un mundo por descubrir y, si se gusta, probar.
