Los primeros datos relativos a la sexualidad datan desde casi cinco mil años, pero solo se dispone de referencias muy limitadas en cuanto a la descripción de conductas y actitudes sexuales. No es sino hasta el siglo XX, que se empieza a investigar a la sexualidad desde un punto de vista científico.

Sexualidad en los jubilados

La creencia indica que la menopausia marca el final del goce sexual femenino, debido a que la sexualidad se justifica como necesaria para la procreación. Durante siglos se hizo esta relación y negaba categóricamente el tener sexo solo por placer.

Y más aun, la sexualidad estaba limitada única y exclusivamente para personas en edad reproductiva, el hecho de que un adulto mayor pensara en ello, era considerado como tabú. Se suponía que el deseo sexual desaparecía a medida que la edad avanzaba.

Aún en la actualidad esta etapa de la vida es valorada por muchos como ausente de manifestaciones sexuales.

Citas online para ancianos

En general, puede decirse que las personas no cambian, tienen los mismos comportamientos de cuando alcanzaron la edad adulta así como, también, sus necesidades sexuales siguen siendo las mismas. Lo único que ha cambiado en ellos es su cuerpo, su piel y el aspecto externo.

Salud y sexualidad en los ancianos

Los ancianos o personas de la tercera edad quieren seguir disfrutando de la sexualidad, pero deben considerar factores de salud, los cuales, en ocasiones, les impiden seguir disfrutando de esta actividad. Como por ejemplo:

  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Daño en los vasos sanguíneos del área genital.
  • Cáncer o enfermedades debilitantes.
  • Problemas psíquicos.
  • Ingestión de medicamentos y de alcohol,que influyen de forma negativa sobre la actividad sexual y no exactamente la edad.

Sociedad y sexualidad en los adultos mayores

La actividad sexual en esta etapa depende también de las características físicas, psicológicas y biográficas del individuo, de si tiene una pareja o no, así como del contexto sociocultural en que está inmerso.

La realidad es que el envejecimiento produce ciertos cambios en la fisiología sexual, pero comparado con otros cambios propios de la edad como el ajuste ocular o la capacidad vital, estos cambios son pequeños.

Cuidado de ancianos con amor

Se pensaba que, a partir de cierta edad, las capacidades tanto intelectuales como físicas y sexuales se deterioraban, hoy día se conoce plenamente que al envejecer estas capacidades no son unidireccionales, ni universales y mucho menos irreversibles.

Los adultos mayores conceptualizan la actividad sexual no solamente orientada al coito sino en un sentido amplio, buscan el placer del contacto corporal global, la comunicación, así como la seguridad emocional que da el sentirse querido.

Los procesos de envejecimiento sexual comienzan hacia los 30 o 35 años, y siguen un paso lento, variable de una persona a otra, si se compara el acto sexual de la juventud y en la vejez, la diferencia es que en esta última etapa de la vida cobra más fuerza la cercanía y la intimidad corporal.

Envejecer con placer

Los estudios realizados en poblaciones mayores de 65 años de numerosos países demuestran que, después de esa edad, se mantiene la actividad sexual en un porcentaje considerable de casos.

Los psicoterapeutas Helleger y Mortensen del Hospital General en la Habana, señalan en su investigación que “incluso a los 95 años, alrededor de un 40% de las personas estaban interesadas en el sexo y alrededor de un 25% mantenían actividad masturbatoria”.

En Cuba, el doctor Esteban Meléndez del Hospital General de la Habana, realizó un estudio exploratorio, en el cual entrevistó al 100% de la población mayor de 65 años de un área de salud del municipio Centro Habana y se encontró que, de 57 entrevistados, 22% mantiene actualmente relaciones sexuales, las cuales son satisfactorias.

En total, de 57 entrevistados, 44,4% tuvieron relaciones sexuales más allá de los 65 años y dos viudas, refirieron tener deseo sexual intenso.

Erección masculina en los adultos mayores

A medida que pasa el tiempo los hombres siguen manifestando un deseo sexual, solo que el cuerpo y las hormonas han cambiado, los cambios se producen de la siguiente manera:

  • Más tiempo para lograr la erección.
  • Demora más el tiempo en eyacular, lo cual prolongará más el coito.
  • La erección del hombre de más de 50 años es menos firme.
  • Disminución del eyaculado en cuanto a su volumen y fuerza.
  • La erección pudiera disminuir, perderse o recuperarse en una o en múltiples ocasiones durante el acto sexual prolongado y en ocasiones el pene no alcanza una completa ingurgitación hasta momentos antes de la eyaculación.
  • En el adulto mayor y en el hombre maduro predomina la excitación producida por tocamientos y caricias sobre las zonas erógenas del cuerpo y la estimulación directa de los genitales.

Sexualidad en las mujeres ancianas

La redistribución de la grasa, la disminución de la fuerza muscular, la modificación en la distribución del vello, y los cambios osteoarticulares, que favorecen la tendencia a padecer osteoporosis, son algunas modificaciones que influyen en la actividad sexual.

En el aparato genital, los cambios más significativos son:

  • Los labios mayores y menores pierden elasticidad y se muestran atrofias progresivas en sus capas dérmicas y epidérmicas, lo mismo que en el resto de la vulva.
  • La vagina cuenta con menos estrógenos y disminuye la capacidad para su fluidificación, lo que a su vez facilita infecciones locales.
  • El clítoris tiene mayor dificultad para la erección

Libido en las mujeres de la tercera edad

Desde el punto de vista endocrino metabólico, los cambios más importantes ocurren durante la menopausia, por el cese en la producción de estrógeno, y esto afecta de la siguiente manera:

  • Debilitamiento de la musculatura vaginal y de la zona perineal.
  • Las contracciones uterinas del orgasmo se hacen más débiles.
La sexualidad del adulto mayor es plena y satisfactoria siempre y cuando no existan enfermedades que invaliden esta función por lo que este, tiene derecho de disfrutar plenamente de ella.