Aunque infancia no siempre es destino, crecer en el seno de una familia desestructurada suele propiciar pautas desconfiadas y distantes que conllevan a evadir el compromiso emocional y a inhibir la capacidad de prodigar amor filial, fraternal y erótico.

Sin ignorar que también hay sentimientos a medio camino entre el cariño y el amor, disciplinas diversas como la antropología, la sociología, la historia y la psicología entre otras, se han ocupado de la precariedad, discontinuidad y brevedad en los vínculos emocionales, donde pequeñas frustraciones provocan distanciamientos y conllevan al término de relaciones eróticas que parecían sólidas.

El amor y sus teorías

La experiencia clínica considera que el incremento del individualismo, la prevalencia de los intereses propios, la búsqueda de la satisfacción a cualquier precio y la falta de empatía con los semejantes, son causales relevantes que alimentan las tendencias al desamor.

En contraste, apego (sin connotaciones sexuales), impulso para compartir (generosidad y altruismo), filia (amistad, fraternidad y solidaridad) y amor pasional, constituyen los sentimientos fundamentales para el arte de amar y sus teorías en el siglo XXI.

Para la teoría triangular del amor del psicólogo estadounidense Robert Sternberg, este constituye una relación interpersonal que implica: intimidad (que promueve el acercamiento y el vínculo), pasión (intenso deseo de unión con el otro) y compromiso (decisión de mantener ese amor). Según ese autor, la relación basada en un solo elemento es menos probable que se mantenga respecto a otra fundada en dos o en los tres.

Jacques Lacan distingue dos maneras de amar: la egoísta, posesiva y anal, y el amor evanescente. El amor posesivo se supera mediante la etapa edípica, donde el niño se sobrepone a las pasiones amorosas de su infancia. El menor ingresa siendo un narciso, y sale aceptando a los hermanos y los límites. Esta etapa se supera favorablemente con la ayuda de los padres. En contraste, el amor evanescente es profundo y da libertad. Aunque le duela admite que el otro se vaya.

Erich Fromm analiza la capacidad de amar del ser humano en contraste con el instinto destructor. Después de distinguir la agresión al servicio de la vida (biofilia) y la agresión a favor de la muerte (necrofilia), se ocupa del síndrome de crecimiento emocional aterrizado en el amor a la vida y la independencia y en los esfuerzos para la superación del narcisismo.

El pensamiento de Fromm, tuvo que recorrer un largo camino desde la Escuela de Frankfurt hasta el humanismo dialéctico. En El arte de amar intenta demostrar las dificultades que el sentimiento amoroso enfrenta.

Psicología del enamoramiento

El amor no habita en ese ser que nos atrae. Nuestro inconsciente lo activa aunque para hacerlo necesite del otro. Así, nos enamoramos de la idea que tenemos de ese alguien. Lo que se ama es una fantasía, construida por uno mismo pero atribuida al ser amado. Además, independientemente del grado de madurez alcanzado por la persona, en el amor no existe el libre albedrío. ¡Nadie decide de quién enamorarse!

Según Helen Fisher, la chispa del enamoramiento se extingue al cuarto año de encenderse. Esta antropóloga estadounidense define al amor como una emoción primaria, no más compleja que el enfado, alegría, miedo o tristeza. Sostiene que en todo romance hay dos etapas básicas: la infatuación o atracción bioquímica hacia el otro que se mantiene por un periodo de 24 a 36 meses, para después decaer y dar paso a la fase de pertenencia, donde se mezclan los sentimientos de comodidad, seguridad y paz.

En términos ideales la salud mental implica en lo fundamental: tener éxito, amor y ausencia de ansiedades. Así, el amor suele deparar dos adversidades de signo opuesto: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar.

Si bien el amor puede interpretarse como el poder iniciador de la vida, su permanencia en el tiempo depende de la pasión. En la práctica, el amor no se puede ocultar porque espontáneamente el corazón lo evidencia. ¡El amor hace que el alma salga de su escondite!

El amor romántico

En la cultura occidental, la mayoría sueña con encontrar un amor romántico que le permita vivir feliz para siempre. En este plano, para que los hombres descubran el amor necesitan una mujer. No obstante, el amor no son sólo besos, abrazos y excesos eróticos, como canta Joaquín Sabina en Peor para el Sol. Con el amor platónico muchos logran amar sin tener contacto físico.

Si la intuición funcionara, como muchos esperan, no habría tantos corazones rotos en el mundo. El amor es como la guerra, fácil de iniciar, difícil de terminar e imposible de olvidar. Hablar de locura de amor es un pleonasmo. El amor en sí, ¡es locura!, concluye Pedro Calderón de la Barca. En síntesis: “Las verdaderas historias de amor solo suceden en las grandes obras de la literatura”.