La palabra "amor" ha sido motivo de confusión a raíz de la gran diversidad de significados que se le han atribuido. Algunos perpetúan mitos al respecto y otros incluso hablan de una epidemia. Incluso los mismos griegos inventaron el mito de Cupido para explicar lo inexplicable del amor.

La confusión aumenta cuando leemos libros cuyo tema es el amor y se dan tantas definiciones distintas para esta palabra que de pronto lo único que tenemos es una gran incertidumbre.

Muchas de las expresiones que asociamos con “amor” provienen del pensamiento griego. Los griegos de la época clásica tenían por lo menos cinco palabras para distinguir los diferentes aspectos del amor: Cada una de estas expresiones tiene su propio lugar especial y significativo.

Deseo sexual

En primer lugar está el amor como deseo sexual. La palabra griega utilizada era “epitimia” que expresaba un fuerte deseo.

Significa poner el corazón en algo, anhelar, codiciar. Cuando se la usa con sentido negativo se traduce como "codicia". En un sentido positivo, se entiende como "deseo".

En la pareja, ambos deben tener un fuerte deseo físico el uno por el otro, que se exprese en el deleite de vivir mutuamente su sexualidad. Es lo sano de una relación de amor.

Idilio

La siguiente palabra griega muy conocida es “eros”, expresión que comunica más que cualquier otra la idea de idilio.

Se ha pensado que eros se refiere exclusivamente a lo sensual y físico, por causa del uso de la palabra "erotismo", pero eso no es así. Eros no se refiere siempre a lo sensual, sino que incluye el anhelo de unirse con el ser amado y el deseo de llegar a ser uno con él. En cierto modo expresa la idea de fusión.

El amor erótico es romántico, apasionado y sentimental. A menudo, es el punto de comienzo de la relación de una pareja, y es la clase de amor de los enamorados, del cual se escriben canciones y al cual se dedican poemas.

Afecto y pertenencia

La tercera clase de amor está caracterizada por la palabra griega “storge”, y podría describirse como una relación compuesta de afecto natural y el sentimiento de pertenecerse el uno al otro.

Es el que comparten padres e hijos y hermanos entre sí.

Este tipo de amor en la pareja satisface la necesidad que tenemos de pertenecer; de ser parte de un circulo estrecho donde las personas se cuidan y son leales unas a otras.

Amistad

La cuarta clase de amor se expresa mediante el verbo griego “phileo”. El amor filial aprecia y tiene tierno afecto por el ser amado. Es un amor de relación, camaradería, participación, comunicación, amistad.

Mientras que el amor erótico hace amantes, el amor filial hace amigos íntimos que disfrutan de la cercanía y del compañerismo, que comparten mutuamente los pensamientos, los sentimientos, las actitudes, el tiempo, los intereses, los planes y los sueños, o sea lo más íntimo que no compartirían con ninguna otra persona.

Una vida de pareja sin amor filial es insatisfactoria y a la postre construye uniones frías y sin emoción.

Abnegación

La quinta clase de amor es el amor desinteresado, que en griego se expresa con la palabra “agape”.

Es el amor totalmente abnegado que tiene la capacidad de dar y continuar dando sin esperar que se le devuelva nada.

El amor desinteresado valora y sirve, en contraste con el amor filial que aprecia y disfruta.

El amor desinteresado es de particular significación para los que están tratando de proteger o salvar su relación de pareja y mantener o restaurar el amor perdido.

El amor agape se ejerce por una decisión de la voluntad y no depende de los sentimientos. Es un amor de acción, no de emoción. Se concentra en lo que se dice y hace, y no en lo que se siente. Ama incondicionalmente.

No importa cuán indigna sea la otra persona, el ágape puede continuar fluyendo. Es una actitud mental basada en la decisión intencional de la voluntad.

Sin abnegación, hay sentimiento, pero no amor. El amor es la base de la vida y lo que hace que las personas puedan mantenerse unidas pese a las diferencias o las crisis normales de la vida.

Es el amor en su forma más pura, no es extraño que los griegos lo consideraran un don divino.

Conclusión

Los matices del amor son extensos. Hurgar en estos vericuetos lingüísticos nos puede dar más herramientas para poder entender y de paso entendernos para tener una mejor comprensión emocional del amor.

La inteligencia emocional implica tener claridad conceptual para poder tener coherencia en la vida de los afectos. El camino de la sabiduría, decían los antiguos, comienza por la comprensión.