La represión en Siria está llegando a niveles insospechados ya que se está negando asistencia médica a los heridos de bala por los francotiradores del gobierno, y se está coaccionando a los médicos para que no les atiendan. Se ha llegado a detener y torturar a médicos por intentar salvar la vida a diversos heridos.

Denuncias de Amnistía Internacional

Amnistía Internacional ha elaborado un informe en el que afirma que las autoridades sirias están utilizando los servicios médicos del país como un instrumento más de represión. Así se está negando cualquier tipo de asistencia médica a los opositores heridos por los francotiradores en las manifestaciones contra el régimen de Bashar al Assad. Así, en un testimonio que recoge Amnistía Internacional se ve la amenaza que un médico, afín al régimen hace a un herido de bala en el pie: “No te voy a curar la herida, voy a esperar a que tu pie se pudra para que pueda cortártelo” Al mismo tiempo, los médicos que sí atienden a los heridos se enfrentan a represalias por parte de las autoridades. En el mismo informe se puede leer: "Los profesionales de la salud se encuentran entre las miles de personas que han sido detenidas y recluidas en régimen de incomunicación en Siria tanto por tratar a heridos durante los disturbios sin informar a las autoridades como por ser ellos mismos sospechosos de actividades como la participación en manifestaciones pacíficas y proporcionar información sobre violaciones de derechos humanos; se encuentran ante una situación imposible: obligados a elegir entre tratar a personas heridas o proteger su propia seguridad."

Heridos sin atención médica

Esto ha provocado que muchos de los heridos de bala prefieran no ir a un centro médico por miedo a ser detenidos, torturados, o simplemente no atendidos correctamente, por lo que existen heridos clandestinos que son atendidos sin las suficientes garantías sanitarias debido a la represión del régimen de Bashar al Assad.

Víctimas de la represión en Siria

Desde que se han iniciado las protestas en Siria, en marzo de 2011 se calcula que han muerto cerca de 2.500 personas. Además, no sólo la población que vive en Siria se ve acosada por el régimen de Bashar al Assad, sino que este acoso ha llegado incluso a los refugiados sirios que viven en otros países y que ven como sus familiares son detenidos o torturados por el simple hecho de haber asistido a actos de protesta ante embajadas o consulados. Amnistía Internacional denuncia estas prácticas: "Más de 30 activistas en ocho países –Canadá, Chile, Francia, Alemania, España, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos– afirman haber sufrido intimidación por parte de funcionarios diplomáticos. Al parecer, en algunos casos sus familias en Siria han sufrido hostigamiento, detención e incluso tortura." No se puede tolerar esta violación de los derechos individuales que realiza el régimen de Siria.