La amibiasis intestinal es una infección causada por la Entamoeba histolyca, que parasita al ser humano instalándose en el intestino grueso. Estas infecciones pueden llegar a revestir importancia. Aunque la amibiasis es más frecuente en niños y jóvenes, puede aparecer a cualquier edad.

La amibiasis está considerada como una de las tres enfermedades parasitarias más prevalentes del mundo, siendo las tasas más elevadas en las zonas tropicales donde la sanidad es más deficiente.

Según algunas estimaciones se cree que el 10% de la población mundial está infectada por Entamoeba histolyca o Entamoeba dispar. Estas cifras se traducen en 50 millones de casos de amibiasis invasora y alrededor de 100.000 muertes anuales.

Causas de la amibiasis intestinal

Como ya se ha apuntado, la Entamoeba histolyca es la causa de la amibiasis intestinal. Estas penetran en el intestino invadiendo las glándulas de la pared del intestino donde se alimentan de sangre y tejidos. Su rápida multiplicación provoca abscesos que terminan rompiéndose e invadiendo el intestino de mucus y sangre. Esto provoca la licuación de las heces y la subsiguiente diarrea sanguinolenta que se conoce como disentería amebiana. En algunos casos se puede diseminar en el torrente sanguíneo y aparecer los abscesos en el hígado. Y más difícilmente en los pulmones o en el cerebro.

Síntomas de la amibiasis intestinal

Los síntomas de la amibiasis intestinal aparecen más o menos a las 48 horas de haberse contraído la infección. La disentería amebiana es el síntoma más característico de esta enfermedad. Otros síntomas que se pueden observar abarcan el dolor de cabeza, la fiebre, flatulencias, debilidad, dolor abdominal espasmódico y periodos intermitentes de estreñimiento.

Aunque el cuadro más frecuente es el relativo a la disentería, se han descrito otros tres cuadros clínicos. La colitis fulminante se presenta básicamente en lactantes con desnutrición que, además de los síntomas antes descritos, va acompañado de peritonitis. Los otros dos cuadros incluyen la apendicitis amebiana y el ameboma, este último más frecuente en adultos, aunque es la forma mas rara.

Diagnóstico de la amibiasis intestinal

El diagnóstico de la amibiasis intestinal se fundamenta en el examen de las heces o los tejidos. Con el examen microscópico no es posible diferenciar la infección por E. histolyca o E. dispar. Es habitual que para llegar al diagnóstico deban examinarse tres o más muestras de heces. Las pruebas serológicas presentan resultados positivos en la mayoría de pacientes con absceso hepático amebiano. En la actualidad los exámenes más fiables disponibles para la amibiasis intestinal son la hemaglutinización indirecta y la inmunoabsorción de tipo enzimático (ELISA).

Tratamiento de la amibiasis intestinal

La prevención es un elemento muy a tener en cuenta en el caso de la amibiasis. Prácticas como la higiene personal, la correcta eliminación de las heces, así como lavarse las manos tras cada evacuación y antes de las comidas, son pautas que deben seguirse para evitar la infección. Hervir el agua antes de beberla es otra medida de gran importancia, así como lavar las frutas y las hortalizas antes de su ingestión.

El tratamiento de la amibiasis intestinal debe llevarse a cabo en todos los casos, aunque el paciente se muestre asintomático. Con ello se prevendrá una futura infección.

Los medicamentos para combatir la amibiasis intestinal son de dos clases; los amebicidas tisulares y los amebicidas luminales. El tratamiento se inicia con un amebicida tisular y posteriormente uno luminal. Cabe señalar que en el caso de los pacientes asintomáticos no se recomiendan los amebicidas tisulares. Los fármacos luminales son los indicados para aquellos pacientes que no presentan síntomas, así como para los afectados por absceso hepático o colitis.

El metronidazol ha supuesto un importante avance en lo que respecta al tratamiento de la amibiasis invasiva. Los imidazólicos, como el tinidazol o el ornidazol, también han demostrado su eficacia.

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