La amapola es una planta que crece libre y espontánea entre los cereales (sobre todo en el trigo), en terrenos eriales, en las orillas de los caminos y en los prados. Florece en la primavera o en el verano, siempre dependiendo de la zona y de su clima. Es de la familia de las Papavareáceas, y la hermana menor de la adormidera.

El tallo es largo (puede alcanzar hasta los 50 cm.), delgado, erguido y áspero. Las hojas suelen ser dentadas. Los pétalos de la flor de la amapola son de un intenso color rojo; estos pétalos se recogen en las horas más tempranas de la mañana, y se extienden en un lugar aireado para que se sequen lo antes posible antes de que se ennegrezcan y pierdan valores.

Las partes que se utilizan con fines terapéuticos son los pétalos y las cápsulas (frutos secos).

Semillas de amapola, los frutos

El fruto de la amapola es una cápsula llena de semillas que se utilizan para reproducirlas. Si queremos cultivar amapolas en nuestro jardín, las ubicaremos en rincones o cerca de las paredes, y deberemos hacerlo con cierta separación -es una planta relativamente intrusiva- porque pueden llegar a propagarse por todo el jardín. Le aportaremos riegos moderados una o dos veces por semana, según la estación del año en la que nos encontremos, y en verano regaremos más a menudo.

Y si deseamos plantarlas en nuestra casa, es mejor situarlas a pleno sol; sin embargo, también crecen en sol y sombra, y lo mismo que en el jardín hay que regalas a menudo. También existen grandes campos de cultivo de amapolas.

En Biomanantial se pueden comprar semillas de amapola de cultivo biológico para uso alimentario.

Propiedades medicinales de la amapola

A la amapola se le reconocen propiedades sudoríficas, antiespasmódicas, suavemente narcóticas, emolientes, anticatarrales, y también combate la tos y los problemas de pulmón.

Pero además esta planta medicinal es una bella y linda flor tanto en su vertiente silvestre como en su vertiente cultivada. Ya lo dice la canción amapola lindísima amapola....

Flor de amapola, aplicaciones terapéuticas

Es excelente para las bronquitis, la pleuresía, y en casos de tos espasmódica y asma; sirve también para la neumonía, para las fiebres eruptivas, para la inflamación de los párpados y para las anginas.

Asimismo favorece la dentición infantil si frotamos las encías con infusión de amapola. Y combate el insomnio en niños, ancianos y personas a quienes los narcóticos les producen efectos anafilácticos.

La flor de amapola combinada con otras flores, se utiliza para la fabricación de singulares y seductores perfumes.

Infusión de amapolas

Para hacer una infusión de pétalos secos de amapola, basta con echar un pellizco de éstos en una taza de agua hirviendo, y dejarlos reposar unos minutos. Se pueden tomar hasta 3 tazas al día como dosis adecuada.

Esta planta medicinal forma parte, junto a la malva, violeta y gordolobo, de la “tisana de las cuatro flores pectorales” que, como se sabe, en realidad no son cuatro sino siete, además de las plantas ya mencionadas están la hierba blanca, la oreja de perro y el pie de gato.

Con los pétalos secos de esta planta medicinal, también se pueden elaborar jarabes, ya un poquito más complicados de preparar que una infusión. Para ello, ponemos unos 10 gr. de pétalos secos en ¼ de agua hirviendo y 350 gr. de azúcar. Hacer una infusión durante 5 minutos y añadir azúcar al agua colada. La dosis es de 1 ó 2 cucharadas soperas al día.

Usos de la amapola

Como uso externo con la amapola se pueden hacer cataplasmas para aplicar en las inflamaciones oculares.

Tomando un baño con un puñado de pétalos de amapola por litro de agua, es excelente en las afecciones hepáticas, en la bronquitis e incluso para el acné.

También como uso externo se pueden hacer enemas contra la diarrea, para ello se elabora una infusión de pétalos y cápsulas mezclada luego con un vaso de aceite de oliva virgen.

Origen de la amapola

Aunque no está claro su origen, se cree que proviene de Europa, Asia y África. Las amapolas desde tiempos remotos han crecido y se han mezclado con los granos; en los trigales habitan varias especies que son más raras que la común, y tienen flores en otros tonos de rojo.

Se dice de esta planta medicinal, que en el Renacimiento era un excelente remedio contra la pleuresía. En medicina popular se utilizaba contra el insomnio (debido a sus propiedades ligeramente somníferas), y también para los reumas y los cólicos.

En Cataluña consumían sus hojas verdes mezcladas con lechuga y escarola, y en algunos pueblos del norte de Burgos era costumbre recolectar sus hojas en el verano para secárlas y así disponer de ellas en las épocas de resfriados y tomarlas en infusión.

Más información en: Plantas medicinales: usos y propiedades con remedios naturales.

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