No fue asesinado por Salieri como Milos Forman y Peter Shaffer así lo cuentan en "Amadeus". Sin embargo muchos de los fans de "Eine Kleine Nachtmusik" no pueden quitarse de la cabeza que Wolfgang Amadeus Mozart murió exhausto por las triquiñuelas de un hombre envidioso. ¿Qué hay de cierto en la vida del genio austriaco? Sus obras sí son reales y numerosas pese a que vivió menos que Bach, Beethoven y Handel. He aquí una lista de sus mejores composiciones.

Serenata 10. KV361. Mov.3. Adagio. "Gran Partita"

No hay prueba de que Salieri haya comparado en un primer momento a Mozart con un mono de circo y que después lo haya llevado a las alturas después de oír este adagio. Y eso que aun no había escuchado su impertinente risa. Gracias a la imaginación de Shaffer, muchos creen que todo sucedió así. Salieri cruel y asesino. Mozart... ya se sabe... como Margo Channing sin saber que la quieren destruir.

Serenata 10. KV361. Mov.7. Finale. "Gran Partita"

Suele envenenarse a los emperadores; pero no a los músicos. Quizás Mozart sí lo fue: el pequeño emperador de la música.

Sin embargo todo lo que se escriba de él, incluso este texto, solo servirá para estropear un cuadro salpicado de mito y mucha fantasía.

Mozart: fotos

Nadie saber decir cómo fue. Solo puras pinturas y en ninguna de ellas puede verse esos ojos que parecían querer comer a su interlocutor. La razón es la siguiente: rondan en enciclopedias musicales distintos retratos de personajes desconocidos que los historiadores erróneamente han hecho pasar como el compositor de Salzburgo. Más vendas sobre su rostro. Nadie se molestó en hacerle una máscara funeraria que pudiera ayudar a adivinar la cara del genio más grande del siglo XVIII.

Quizá un poco de esa chispa en sus ojos aparezca en el retrato de Barbara Krafft; pero fue pintado después de su muerte. ¿Puede uno fiarse? Su gran nariz toma por sorpresa al público. Cada detalle en su vida es tan postizo como las pelucas que debía llevar sobre la cabeza. Tampoco se ha aclarado de qué murió. Entonces salió la idea de que le habían asesinado. Diez años antes de que le dieran por muerto, compuso esta maravillosa serenata.

Otro detalle borroso. El nombre de "Gran Partita" que aparece escrito sobre la partitura no lo puso Mozart ni nadie que hablase bien italiano. El nombre correcto es "Gran Partitta". Y todos saben que Mozart era políglota: hablaba inglés, francés, alemán, italiano y latín con enorme facilidad. Para cerrar este asunto: la caligrafía tampoco le pertenece. ¿Quién fue?

Además hasta el momento nada puede garantizar que este trabajo se hubiese estrenado con Mozart aún con vida. Es agradable pensar que fue así; pero otros ponen en duda. De sus siete movimientos, el tercer, "Adagio", penetró fuerte y a decir de Peter Shaffer, guionista de "Amadeus", los dos oboes, los dos clarinetes, los dos corni di bassetto, los dos fagotes, las cuatro trompas y un contrabajo podían convertir por arte de magia a un mono de feria en una especie de dios. Muy curioso si se partiera desde el otro sentido: ver a Dios convertido en un simio.

Serenata 13. “Pequeña serenata nocturna” KV525. Mov.1. Allegro

Esta serenata 13 es la más famosa de todas y la que más gustaba a Ana Frank, una niña escritora que acabó como Mozart en un agujero con otros tantos. Ella, un saco de huesos; él, hinchado y en estado de descomposición. Lo cierto es que Mozart fue enterrado de esa manera no por la situación económica de Constanze, su viuda. Él además de genio era un sirviente y esa era la normativa en toda Viena para enterrar a los sirvientes del rey. Otros sostienen más bien que el motivo era evitar una epidemia dado el número exorbitante de cadáveres.

Por error, en medio de las tantas inexactitudes alrededor de sus obras, se considera que esta es la Serenata nocturna en su totalidad. Falso. Consta de cuatro movimientos; pero su público parece haberse quedado prendado del primer movimiento. Terminada el 10 de octubre de 1787 cuando apenas tenía 31 años. Unos la confunden con la Sinfonía 29, otra obra maestra.

Serenata 13. “Pequeña serenata nocturna”. KV525. Mov.2. Romance andante

Con violines, viola y violonchelo. Precioso movimiento menos agitado que el primero y de una gran delicadeza. La obra no fue publicada hasta 30 años después de su muerte. Exactamente en 1827. Fue encontrada en su poder, sin ninguna dedicatoria ni rastro de su propietario. Constanze, Vda. de Mozart, como heredera absoluta, lo vendió todo.

Una verdadera lástima para Leopold, padre de Wolfgang, que odiaba a Constanze. ¿Por qué ese odio carnal? No importa. Para alegría de ella, a padre e hijo les enterraron separados.

Serenata 13. "Pequeña serenata nocturna". KV525. Mov.3. Minueto y Mov.4. Rondó

En medio de tanta investigación, no se ha dado con el nombre de quién pagó por esta serenata. Mozart se metió el dinero al bolsillo y se quedó con la obra. Pudo haber aprovechado y buscado otro comprador; pero algo pasó. Quien ordenó su creación, jamás pasó a recogerla. O simplemente este sujeto anónimo decidió obsequiar al gran compositor la serenata que le ha hecho más popular. Un minueto invita a la danza y el cuarto cierra con energía una obra que muchos especulan tiene perdido o robado un quinto movimiento. Otro caso sin resolver.

Sonata para piano 11. KV331. Mov1. Andante graziozo

Mozart durmiendo y recuperando fuerzas mientras alguien despacio, muy despacio, toca el piano. En realidad, existe una pintura de Hermann van Kalbauch en donde el compositor yace en su lecho de muerte. Según Constanze, su viuda, él no era asiduo a tenderse sobre la cama. Él que era un enfermo habitual, prefería estar de pie. Se distinguía más por ser un trabajador innato, prolífico hasta la saciedad y descansar poco.

Eso no ayudó en nada a alguien que había nacido con un cuerpo con tendencia a afearle y con la piel que solía inflamarse. Pero los ojos siempre vivos compensaban su baja estatura. ¿Era calvo? Las pelucas no ayudan mucho para descubrirlo; pero sí era de frente ancha. Desgraciadamente por cuestiones de elegancia, no posó jamás enseñando los dientes. No sabemos si tenía una sonrisa bonita. Se detecta cierto rubor en sus mejillas. No se sabe de qué podría avergonzarse. ¿O sí?