No fue asesinado por Salieri como Milos Forman lo cuenta en el filme "Amadeus". Sin embargo muchos de los fans del compositor de "Die Zauberflöte" no pueden quitarse de la cabeza que el compositor murió envenenado por una secta más oscura que el comendador de "Don Giovanni" ¿Qué hay de cierto? Queda en el misterio si fue asesinado o no a modo de castigo, como don Giovanni que acabó arrastrado a los infiernos por lujurioso. Cielo o infierno, donde pueda que se encuentre Mozart, he aquí una lista de sus mejores composiciones.

Ópera "Il dissoluto punito ossia Il Don Giovanni" K527 - "Eh, via buffone"

"Don Giovanni" es una de sus óperas más queridas aun cuando "La flauta mágica" sea la pieza más llevada a escena desde 1791. Sí, en ese año murió el compositor, Johannes Wolfgangus Theophilus , sin saber que se convertiría en el compositor sobre quién más se ha escrito. Probablemente pocos le conozcan con ese nombre. A la historia pasó como Amadeus Mozart. Amadeus fue lo que se dice su nombre artístico. Y así quedó. Al menos así le gustaba ser llamado. Wolfgang, políglota, gustaba de jugar con sus nombres y traducirlos a su propio gusto.

"Amadeus", versión latinizada de "Theophilus", quiere decir "Quien ama a Dios" o "A quien ama Dios". Lo segundo es más que seguro. Dios lo amó con locura; pero habría sido interesante preguntarle a Amadeus si él amaba a Dios. O si creía en él ...al menos.

Ópera "Il dissoluto punito ossia Il Don Giovanni". K527. "Ah, taci injusto core"

Ni Gioachino Rossini, magnífico compositor de "El barbero de Sevilla" ha concitado tanta atención. Y eso que Italia reclamó su cadáver desde el Père Lachaise de París como todo un héroe nacional. Con Mozart sucedió lo contrario. Su tumba, la famosa con el ángel en pie, es sencilla como si el turista estuviese ante los restos de un simple albañil y no el pequeño gran hombre, narizón, de ojos vivaces que compuso la Sinfonía 40. Es gracioso porque mason en inglés es albañil. Y Mozart a todas luces fue masón aunque no se hubiese dedicado jamás a la albañilería.

De haberse dedicado a la construcción y no a la música, Amadeus habría construido palacios, templos, mausoleos. Hasta el Taj Mahal. De esta hay muchas historias espeluznantes: la más famosa es la del emperador que mandó asesinar a todos los arquitectos para que no construyeran nada igual. De cierta forma, ese sadismo estuvo presente con Mozart. Aceleraron su muerte en ese lecho aquellos que poco creyeron en su música, su arte, su ingenio. Después de colocar la última pieza de mármol, nadie más supo qué fue de los arquitectos del Taj Mahal.

La historia se vuelve aun más paranoica con el capítulo de que a todos los que se salvaron les rebanaron las manos. A Mozart, el mago del clavecín, el piano, el clarinete y la flauta, de muerto no le tocaron un dedo afortunadamente. Eso al menos, se dice. Y ¿cómo comprobarlo?

Ópera "Il dissoluto punito ossia Il Don Giovanni". K527. "Deh, vieni alla finestra"

¿Puede haber un castigo por componer y alcanzar la perfección? Pregunta difícil. Para la lujuria si la hay. Así lo cuenta Mozart en su ópera "Don Giovanni", cuyo protagonista acaba en el fuego eterno por los siglos de los siglos. ¿Cómo así? En Sevilla no queda casi ninguna mujer virgen porque Don Giovanni colecciona amantes y las desecha con indiferencia. Crueldad puede que usen otros teóricos; pero nadie puede frenar a Don Giovanni.

Hasta que se topa con doña Ana y doña Elvira. Ambas le tenderán una trampa para desprestigiarle. Don Giovanni al verse acorralado cuando se proponía a lanzarse sobre otra de sus víctimas, decide culpar a su paje, Leporello. Conseguirá Don Giovanni escapar al castigo de los hombres. Y ¿Dios? ¿se quedará de brazos cruzados?

Ópera "Il dissoluto punito ossia Il Don Giovanni". K527. "Don Giovanni, a cenar teco m'invitasti"

Esta aria es quizá lo más escalofriante de todo lo creado por Mozart. Don Giovanni no solo se acuesta con los vivos sino que juega con la muerte y se ríe de ella. Tal es su sangre fría que invita a un cadáver a cenar con él. Lo que parecerá una broma se convertirá en su peor pesadilla. El comendador, que fue asesinado por don Giovanni en uno de sus tantos duelos, sale de las profundidades y viene a hacer que se cumpla la ley. El sátiro debe arrepentirse antes de que sea demasiado tarde. Pero no. Por el contrario, Don Giovanni invita a su enemigo a sentarse a su mesa. Leporello, que no ha aprendido nada de su amo, muere de miedo. Antes morir que ser visto por un cobarde. La clemencia está hecha para los cobardes, no para el conquistador de toda Sevilla.

Don Giovanni comete entonces su peor error ante la imposibilidad de luchar contra un espectro: aceptará la invitación de este: bajará a los infiernos para cenar. ¿Será capaz? El fin se acerca. Leporello ve a su amo convertirse en ceniza. Se ha hecho justicia sin envenenarle.

Para su época Mozart hizo palidecer a todos con esta obra que juega con lo sobrenatural. Pero algo sobrenatural, dado que se ha tocado ese término, hizo que la obra fracasara y fuera sacada de cartelera. Brujería o no. Casi todas sus obras tuvieron un comienzo maldito para después convertirse en grandes clásicos. Nadie ha pedido perdón a Wolfgang por este error. Ningún valiente que se haya aproximado a su tumba, o lo que se supone fue el nicho en donde lo depositaron, ha osado invitarle a cenar. No existen valientes como don Giovanni. Wolfgang cena solo entre los muertos.