No fue asesinado por Salieri como Milos Forman y Peter Shaffer así lo cuentan en la biografía "Amadeus" que ganó varios Oscar. Sin embargo muchos de los fans del compositor de "Eine Kleine Nachtmusik" no pueden quitarse de la cabeza que el compositor austriaco murió exhausto por las triquiñuelas de un hombre envidioso. ¿Qué hay de cierto en la vida del genio austriaco? Sus obras sí son reales y numerosas pese a que vivió menos que Bach, Beethoven y Handel. He aquí una lista de sus mejores composiciones.

Mozart (1756 - 1791)

Mozart está muerto. Hace más de 250 años que perdimos el cadáver del genio austriaco y desde entonces no hay nada más que su música. Quizás supo que cometeríamos el error de no saber cuidar su cadáver y escribió con una compulsión casi enfermiza para enmendar el error de sus sepultureros. Pero que fértil era su cerebro. 41 sinfonías en 35 años. Esa fertilidad era solo comparable a la de la única mujer que se le conoce Constanze, joven que dio a luz a seis niños y finalmente tuvo que quedarse con dos. Cuatro niños se le murieron.

Afortunadamente a Mozart ninguna sinfonía se le ha muerto. Siguen vivas, con mejor salud que su creador, cada una de aquellas partituras que dejó desperdigadas irresponsablemente a diestra y siniestra.

Mozart: Sinfonía 25. KV183. Mov1. Allegro con brio

La compuso con apenas 17 años y en su primer movimiento podemos notar no a un adolescente engreido y acostumbrado a la buena vida. Allí hay un muchacho gallardo, orgulloso, como si el genio nos tirara de los cabellos mientras su música nos pone de rodillas. Es más que melodiosa, más que mágica. Hay vida en ella. Como si los colores estuvieran vivos de tratarse de una pintura. Tan ardientes que queman. Mozart es tan literatura como Victor Hugo, Mozart no crea música. Da vida, ejecuta y entierra a sus muertos.

Decir que era un enviado de Dios es repetir hasta el hartazgo a Milos Forman. Mozart nunca fue un dios ni jamás nadie le sopló al oído. Era un iconoclasta. Apartó a todos esos ídolos de barro de su repertorio.

Tocó para sí mismo con la cláusula de que expresaría todo con la música. Cuesta creer; pero todo ese genio salía de un ser enfermizo. No había un cuerpo vigoroso que tocara las teclas del piano o cogiera con fuerza una pluma. ¿Por qué la enfermedad como su máxima enemiga?

Sin embargo en su música Mozart compensaba: era un esposo devoto, un atleta, un hombre sin deudas, un músico puntual, un hijo obediente. No solía vengarse o castigar fuera de su obra como si pasó con Beethoven.

Mozart: Sinfonía 25. KV183. Mov2. Andante

Ludwig van Beethoven, el genio alemán, se atrevíó a componer su maravillosa 3ª sinfonía pensando en Napoleón Bonaparte. Decepcionado y sintiéndose traicionado de que el militar se coronase emperador en 1804, como todo el mundo presagiaba, Beethoven le arrebató la "Heroica".

Puede que se califique su actitud de justa, soberbia, chiquillada o egocéntrica. Estaba en su derecho de hacer lo que quisiera. Pero Mozart nunca escribió pensando en otros. Mucho menos iba a manchar sus obras y su tinta con una dedicatoria. Y en sus arrebatos de ira, tenía allí la partitura para verterlo todo. La soldadesca nunca le sirvió de inspiración.

Mozart: Sinfonía 25. KV183. Mov3. Minuetto

Nunca dedicó ninguna de sus obras a nadie por más genio militar que fuera. Y no era apolítico como quieren muchos verle. Era masón y muchos estudiosos ven rastros de ello en "La flauta mágica", su último singspiel. Él le escribía a la raza humana, pese a que muchos sostienen que con Mozart se rompió la teoría revolucionaria que defiende que todos somos iguales. ¿Se es igual a Mozart?

Mozart: Sinfonía 29. KV201. Mov1. Allegro moderato

Bellísimo primer movimiento. Un año después de la 25, escribiría esta joya. Una de las más populares y con solo 18 años. Seguía en Salzburgo, bajo la mirada vigilante de su padre; pero ya era capaz de llamar a las criaturas más salvajes con su música, su enorme talento y su pasión; hacer que el sol saliese por el oeste si así lo quería. Pero su cuerpo nunca obedeció. Habria tenido que estar completamente sordo.

Más que un dios, fue un brujo. Ya se dijo, bastante sordo para no poner en trance a ese cuerpo maldito que le volvía más inútil que el siervo más analfabeto del reino. Le practicaron sangrías cuando allí tenían este primer movimiento. Vaya carnicería hicieron los médicos que se ensañaron con un cuerpo joven y envejecido.

Mozart: Sinfonía 29. KV201. Mov2. Andante

Postrado murió sin escuchar su música. Él que se alimentaba de los sonidos, los últimos que registró fueron sus propios gritos de dolor. ¿Le habrían servido para componer algo? ¿Qué música habría compuesto si hubiese sobrevivido de esta crisis?

Se comenta que días antes de morir, los médicos seguian experimentando como si fuera una cobaya. ¡Estaban frente a un genio! A Constanze no sabían informarle de qué moría. Pero seguían probando: piernas hinchadas, sífilis porque supuestamente era asiduo a irse de putas, triquinosis porque inventaron que había comido cerdo, vómitos incesantes. Lo último es que le echaran la culpa a un cerdo. Sanguijuelas, cerdos, mujerzuelas. Todo un zoológico alrededor de su lecho de muerte.

Su alimentación iba de mal en peor. Todo lo que ingería, lo expulsaba como un niño que escupe lo que le hacen tragar a la fuerza. Finalmente la dramaturgia, más efectiva que la medicina, convirtió en asesino a Salieri por culpa de Milos Forman.

Mozart: Sinfonía 29. KV201. Mov3. Minuetto

Así le sustrajeron tres litros de sangre. Acorralados los médicos usaban sanguijuelas para practicar esa masacre. Ver al genio comido por estos insectos como si se tratara de un gusano de agua dulce, es triste.