Pierre - Augustin de Beaumarchais, ardiente instigador de la Revolución Francesa, escribió "El barbero de Sevilla" (1773) y "Las bodas de Fígaro" (1778). Mozart, con la ayuda del libretista Lorenzo de Ponte, puso música a la segunda. Una obra en donde el conde de Almaviva decide acostarse con la virginal Susanna, prometida del servil Fígaro. Mozart convirtió una obra de denuncia política en una ópera bufa. Como artista. Amadeus no estaba muy interesado en la cabeza de María Antonieta ni en usar la guillotina.

"Las bodas de Fígaro". KV492. "Reconosci en quest’ amplesso una madre"

Dentro de todo el repertorio de "Le nozze de Figaro" este era el aria que más le gustaba a Mozart. La obra que está prohibida en toda Austria será llevada a escena a insistencia de Wolfgang. Veamos parte de la trama:

Sin padre ni madre, Fígaro ofrece sus servicios al conde de Almaviva. ¿Qué debe hacer? Impedir que don Bartolo se case con Rossina. Hombre de palabra, Fígaro cumplirá su misión, ganará el afecto de su amo y Rossina terminará en las manos del conde.

Años después, Fígaro decide seguir los pasos de su amo y casarse con Susanna. Almaviva, por su parte, desea a la prometida de aquel sirviente que alguna vez le ayudó a conquistar a Rossina. Sí, hablamos de la misma mujer: Susanna. El conde quiere a los tres: a Rossina y Susanna en su cama. Y a Fígaro como su barbero.

Para ello, el conde necesitará de Bartolo para apartar a Fígaro de su camino. ¿Qué mejor que obligar al barbero a casarse con la vieja ama de llaves?

Lo que no sabe nadie es que ese barbero es hijo de Bartolo y Marcellina, la ordinaria ama de llaves. Sí, hablamos de la misma mujer. Y el conde, por supuesto, bendecirá las bodas del incesto.

Leopold y Nannerl Mozart, padre y hermana de Mozart

Los Mozart eran un verdadero nido de víboras. Tanto Leopold como Nannerl Mozart, una virtuosa del piano, veían en la joven Constanze, pronto Vda. de Mozart, a una mera cazafortunas. Wolfgang, naive, veía en ella a la madre de sus hijos. Y esta, fértil como el cerebro de Mozart, le dio seis.

Leopold, aterrorizado, presagiaba que con un sinnúmero de hijos, Mozart acabaría en la ruina. Para su buena o mala suerte, cuatro de ellos no resistieron. Tuvo que enterrárseles sin que llegaran a cumplir un año y sin que pudieran escuchar la tiernísima Sinfonía de los juguetes que compuso su abuelo. Al parecer, una sinfonía maldita. Todos ellos directo al hoyo desde el seno de su madre. Sorprende que Constanze no se haya vuelto loca. Pronto Mozart se uniría a sus bebés.

Ambas familias siguieron peleando como si el cadáver del músico tuviera precio. A tal punto de que cada una se enorgullecía de guardar dos de las pinturas más exactas que existen sobre él.

Pero ¡en qué condiciones! El primero era un cuadro pintado a medias de Joseph Lange. El otro, uno que sí estaba completo; pero para el que Mozart nunca posó.

La herencia quedaría en manos de Constanze. Y con toda esa fortuna vivió hasta 1842. En todo ese tiempo no mandó terminar el retrato de su marido. Así quedó Mozart, el pianista: sin brazos ni piernas. Quizás Constanze prefería ver a Mozart de esa manera.

"Las bodas de Fígaro". KV492. "Ecco la marcia"

De regreso a la recámara de Fígaro... Aun cuando la desee, el conde como autoridad debe casar a Susanna con Fígaro. Así lo hace y da comienza la escena que da título a la obra. La música embriagadora, uno de los mejores números es tocado por la orquesta, el conde y la condesa sentados dan la espalda al público como sumos sacerdotes y de pronto el herr director arranca las páginas de la escena de baile. ¿Qué pasó?

¿Escenas de baile en el teatro se ha dicho? Mozart parece querer salirle con la suya. En Austria eso lo prohibía la ley. Amadeus lo sabe perfectamente. Tiene buen oído; pero no escucha las leyes humanas. Le parecen absurdas como si él mismo no fuera... Claro que lo fue. De carne y hueso. Murió más joven que cualquier otro y con dolor.

Fue un sordo por decisión propia. Le costaba obedecer. Tan rebelde como el cuerpo en el que le tocó vivir y le hizo tan desdichado. Desgraciadamente el día que envenenaron ese cuerpo, acabaron con él también.

"Las bodas de Fígaro". KV492. "Contessa, perdono"

¿Y qué sucede mientras tanto en la stanza del conde? Nadie desea asesinarle aun cuando lo tenga bien merecido. Más bien hay que salvarlo. Aun es tiempo. Puede redimirse el opresor. En el colmo de la servidumbre, Fígaro acepta que el propio conde celebre su matrimonio aun cuando conozca perfectamente sus bajas intenciones.

Almaviva es un conde afortunado. Sus siervos no quieren su mal, quieren su arrepentimiento. No hay sed de venganza con sangre. Puede que haya algo de pleitesía en todo esto. ¿Es "Las bodas de Fígaro" un panfleto político? Más bien sería una propaganda antirrevolucionaria porque destaca la actitud pasiva de un pueblo que come, duerme y calla. Eso, claro, visto por un jacobino de la época.

"Las bodas de Fígaro". KV492. "Ah, tutti contenti"

Cuesta imaginarse a Mozart con las canas y con las arrugas de Wagner. No llegó a tiempo para escuchar "La Novena" de Beethoven, arrodillarse ante la primera parte de "Las bodas de Fígaro" en manos de Rossini ni delirar con la obertura de Georges Bizet en "Carmen", esa mujerzuela tan perversa como don Giovanni. Mozart tuvo compasión por el conde de Almaviva. No lo haría morir con un cuchillo ni lo llevaría a los infiernos.

Un año después Mozart escribiría la música de "Don Giovanni", antagonista que no creía en el perdón. O mucho peor, la Reina de la noche de "La flauta mágica" que instiga a su propia hija a asesinar fríamente. ¿De algo se arrepentiría Mozart? Tuvo la vanidad de Don Giovanni y la soberbia de la Reina. Definitivamente con esos defectos no habría sabido envejecer con dignidad.